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Los 'autobuseros' ultiman una demanda contra Blablacar que pedirá su suspensión como Uber

La patronal que engloba a las dos principales federaciones de empresas transportistas ha decidido tomar medidas legales ante la "inacción" de las autoridades, e interpondrán una demanda en un juzgado de lo mercantil como hicieron los taxistas.

Un autobús de Alsa, una de las principales empresas de autobuses de España
Un autobús de Alsa, una de las principales empresas de autobuses de España FLICKR / Antonio Rodríguez

Hartos de la inacción de las administraciones, las dos patronales de referencia del sector del autobús, (Fenebús y Asintra, que juntas forman Confebús) han decidido pasar a la acción y ultiman una demanda ante los tribunales contra la actividad de la web para compartir coche Blablacar. Los 'autobuseros' creen que no hay diferencia entre los casos de la web para compartir vehículo en trayectos largos y Uber, empresa americana cuya actividad fue suspendida en España el 30 de diciembre de 2014 tras una denuncia de la federación del taxi de Madrid.

Las empresas de autobuses ya llamaron la atención sobre este servicio, que según su punto de vista realiza una competencia desleal, el año pasado cuando elevaron quejas formales a la DGT, así como a las autoridades de Industria. Sin embargo, la respuesta de las administraciones no les ha satisfecho y "no nos queda más remedio que ir a los tribunales de lo mercantil", ha dicho a Vozpópuli el presidente de la asociación Fenebús, José Luis Pertierra. 

Los autobuses están bajando sus precios notablemente en los últimos tiempos, tal y como reconoce la principal empresa del país, ALSA (que pertenece al grupo británico National Express). Especialmente en estas fechas 'valle' entre las Navidades y la Semana Santa, es posible encontrar viajes en ciertos trayectos por precios antes nunca imaginados, como por ejemplo un Madrid-Murcia por 9 euros. En ALSA puntualizan que desde hace un par de años introdujeron las tarifas flexibles, copiando el modelo en el cual los precios van según la demanda (que ya lleva más de una década utilizando la aviación, por ejemplo). Sin embargo, el trasvase de viajeros hacia Blablacar y otras páginas de mediación entre conductores y pasajeros (como Amovens) está afectando mucho al negocio.

"Dentro de poco Blablacar acudirá en BCN a un evento donde se presenta como candidata para recibir un premio. Esto es insólito"

La competencia es sana, pero según Pertierra, la de Blablacar es desleal y por ello han reclamado por activa y pasiva a las administración "adjuntando las pruebas de las infracciones, como los anuncios en TV que está haciendo Blablacar, que no tiene autorización de agencia de viajes, por lo que infringe la normativa. Los conductores no tienen autorización para hacer transporte público y los usuarios tienen su parte de responsabilidad", asegura. Para el directivo, clama al cielo que, por ejemplo, "próximamente hay un evento en Barcelona con reunión de titulares de aplicaciones donde Blablacar se presenta como candidata para recibir un premio por la acogida que está teniendo en el mercado español. Insólito desde el punto de vista del colectivo empresarial".

Blablacar siempre argumenta que en 2011 firmó un acuerdo con el Ministerio de Industria para fomentar el coche compartido y así "ayudar a la reducción de las emisiones de CO2 y la eficiencia energética", lo que sería un espaldarazo público a su actividad. Por parte de la administración, Fomento no se ha pronunciado en contra de la actividad y la CNMC ha abierto un proceso de consultas a los ciudadanos al respecto de la economía colaborativa. 

Una nueva empresa

Los responsables franceses de Blablacar registraron Comuto Iberia SL el pasado 25 de septiembre de 2014 con un capital suscrito de apenas 10.000 euros. Esta sociedad puede tener la intención de gestionar los ingresos crecientes (siempre una comisión sobre el viaje gestionado, que por ejemplo para un trayecto de 15 euros es de casi 3) que pagan los viajeros a pesar de que su razón social es algo tan ambiguo como "la prestación de servicios de promoción y marketing a entidades participadas y a otras entidades vinculadas, o que se encuentren en el ámbito de la actividad desarrollada por la sociedad". Comuto no ha presentado por el momento resultados financieros algunos (no tiene la obligación de hacerlo todavía). La nueva empresa tiene como presidente a Nicolas Brusson, uno de los cofundadores de Blablacar.

En Blablacar, a diferencia de Uber, no existe una tarifa dependiendo del trayecto ni tampoco es un iPhone el que sirve de nexo de unión entre la compañía y sus conductores. Aquí son los conductores y los pasajeros los que acuerdan el precio previamente, llegando a un pacto privado que no depende de la empresa. En definitiva, Blablacar parece tener alguna diferencia de concepto respecto a Uber que haría que este servicio no entrara en competencia desleal, aunque para los representantes de las empresas de autobús sea lo mismo: "Blablacar dice que sólo ponen en comunicación a conductores y pasajeros sin ánimo de lucro, pero desde julio del año pasado cobran una comisión de entre el 15% y el 20% del viaje. Otra prueba de la ilegalidad es que el conductor usa su vehículo particular. Ahora ya no se habla de que es para compartir gastos, sino como pago del servicio que se presta. Nosotros creemos que ante la pasividad de la administración no habrá más remedio que acudir a los tribunales de justicia como el colectivo del taxi con Uber, ya que es una situación muy similar", dice José Luis Pertierra. Para el directivo, "Uber es una plataforma que presta servicios en entornos urbanos y cercanías y Blablacar hace servicios de larga distancia, coincidentes con transporte de viajeros en autobús o en avión. Ante una ilegalidad tan evidente habrá que acudir a los tribunales de justicia para que sean ellos los que tomen medidas". Sus asesores parecen haberles indicado la posibilidad de tener éxito con estas alegaciones.

"Nosotros trabajamos en la legalidad, pagamos impuestos y somos plenamente legales. Tenemos un seguro que obliga a atender los derechos de los viajeros, como proporcionarles hotel, comida, otro medio de transporte y todos esos gastos por cuenta del titular del vehículo averiado. En Blablacar no tienen nada, ante una situación similar se quedan tirados", concluye el representante de la patronal.

No lo van a tener fácil, sin embargo, los empresarios del autobús. Blablacar ya lleva mucho tiempo moviéndose haciendo lobby ante todo tipo de autoridades y parecen tener muy buenos contactos. Los jóvenes empresarios franceses saben que llevarse bien con los poderes políticos es esencial para la consagración de un negocio, y no pierden todas las oportunidades que pueden para arrimar el ascua a su sardina, como en una comparecencia del presidente francés, François Hollande, en San Francisco.


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