Empresas

La exculpación de Benjumea: mazazo para Santander, agua bendita para Ángel Ron

La Audiencia Nacional exculpa al expresidente de Abengoa y al resto del antiguo consejo de administración de la compañía de las acusaciones relacionadas con las indemnizaciones recibidas poco antes de que la compañía se asomara a la quiebra.

Felipe Benjumea, expresidente de Abengoa.
Felipe Benjumea, expresidente de Abengoa. Efe.

La Sala de lo Penal Sección 4 de la Audiencia Nacional comunicó el viernes sentencia  de los jueces Ángela María Murillo, Teresa Palacios, y Juan Francisco Martel sobre el caso de las indemnizaciones recibidas por el expresidente y el exconsejero delegado de Abengoa en 2015, Felipe Benjumea y Manuel Sánchez Ortega. Ambos percibieron indemnizaciones por importe de 11,5 y 4,5 millones de euros poco antes de que la compañía se declarara en preconcurso de acreedores con un pasivo superior a los 24.000 millones de euros.

Lasentencia, que exculpa a los acusados -el fiscal requería cinco años de cárcel para Benjumea- congela las esperanzas de los que pensaban que el caso de las indemnizaciones de Abengoa podría sentar un precedente en España y servir de aviso a navegantes. Por mucho que la Audiencia Nacional libre de toda condena al antiguo consejo de administración de la compañía sevillana, éticamente, al menos, las indemnizaciones son reprobables.  

Santander reclama al expresidente de Banco Popular, Ángel Ron, que devuelva bonus y remuneraciones

En el caso de Benjumea, su cese se decidió en el consejo de administración de la compañía celebrado el 23 de septiembre de 2015. Pocas semanas después, en noviembre, el grupo sevillano comunicó su intención de solicitar preconcurso de acreedores. Abengoa comenzó a menguar a toda rapidez, imponiendo miles de despidos, cierre de grandes proyectos internacionales, venta de activos… La compañía que había sido una de las líderes mundiales del sector de la energía menos contaminante se desmembraba tratando de eludir la quiebra. En marzo del pasado año alcanzó un acuerdo de reestructuración con sus acreedores para evitar la declaración de concurso de acreedores y desde entonces trata de mantener la actividad con un consejo de administración totalmente renovado que hace lo que puede por mantener a flote lo que queda de la antigua Abengoa, vender más activos, y adjudicarse nuevos proyectos.

La sentencia no deja resquicio alguno siquiera para la más mínima crítica ética sobre las indemnizaciones pagadas. Y da total veracidad a la versión del antiguo consejo de administración de Abengoa sobre que fue Santander y su presidente en España, Rodrigo Echenique, los que forzaron el cese de Benjumea a cambio de ampliar capital. El cese de Benjumea "fue determinado por la imposición ejercida por las entidades bancarias que se disponían a asegurar la ampliación de capital comunicada al mercado el 3 de agosto de 2015", dice la sentencia. "El representante del Banco de Santander impuso dicho cese a modo de condición indispensable e inexcusable para materializar la operación (…)", añade.

Todo a pesar de que Echenique declaró durante el juicio que él no había impuesto nada y que la banca no apoyó financieramente a Abengoa porque no le cuadraban las cuentas. El presidente de Santander España, como expone la sentencia, trasmitió a Benjumea que la banca no confiaba en su gestión

Si Santander impuso el cese del que fuera presidente de Abengoa, ¿no administraba de hecho la compañía?

Los jueces de la Audiencia Nacional no ven atisbo de delito de administración desleal en el hecho de que el presidente de Abengoa se llevara 11,4 millones de euros poco antes de que el grupo entrara en barrena (en total, Felipe Benjumea cobró en 2015, sumando indemnización y salario, 15,7 millones de euros). "No pueden tacharse de reprochables excesos en las facultades de administración de los bienes de la mercantil de que se trata ni de abusos en el ejercicio de sus legítimas competencias", dice. "Debemos descartar cualquier modo de confabulación para que aquellas desvinculaciones de la empresa fueran favorables a los intereses económicos de los Consejeros Ejecutivos salientes". 

Para Santander, la sentencia es un jarro de agua fría. No sólo porque de veracidad a la versión del antiguo consejo de administración de que fue el banco el que impuso el cese de Benjumea. La comunicación por parte de la Audiencia Nacional de la sentencia del caso Abengoa coincidió el viernes con la publicación de la información de que el banco presidido por Ana Botín ha presentado demandas contra el expresidente de Banco Popular, Ángel Ron, y también contra el exnúmero dos de la entidad intervenida, Francisco Gómez, para que devuelvan 25 millones de euros entregados en concepto de retribuciones, bonus, y prejubilaciones.

La sentencia de la Audiencia Nacional del caso Abengoa no sienta jurisprudencia, pero no deja de ser un importante precedente judicial. Si las demandas de Santander contra la anterior cúpula de Popular caen en el mismo tribunal que ha juzgado al antiguo consejo de administración de la compañía sevillana, Ángel Ron posiblemente lo agradezca.

Además, la sentencia de Abengoa puede tener todavía su recorrido por las procelosas aguas del sistema concursal español. Si finalmente la nueva Abengoa no logra remontar el vuelo y se declara en concurso, los acreedores de la compañía mirarán hacia Santander. Si el banco impuso el cese del que era su presidente, ¿no administraba de hecho la compañía? Avispados abogados expertos en materia concursal ya le están dando vueltas al tema.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba