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Alarma en la Sareb: varios accionistas se plantean su salida en medio de la tercera ampliación de capital

El cambio del plan de negocio, criticado la pasada semana por el FMI, y la difícil convivencia en la gestión con conflicto de interés de la banca, las causas. Alrededor de un 40% de los actuales inversores no pondrán más dinero.

Belén Romana, presidenta de la Sareb.
Belén Romana, presidenta de la Sareb.

Ninguno entró convencido. Más allá del argumento "es por el bien del país", pocos accionistas de la Sareb, entre los 15 bancos y 4 aseguradoras actuales, reconocían que la inversión en el banco malo podría ser rentable en algún momento de sus 15 años de vida. La misma duda técnica, entre otras, que cimentó la negativa de BBVA. Apenas dos meses después de su constitución, varios accionistas de la Sareb, consultados por este medio, se plantean ya su desinversión ante la reformulación del plan de negocio inicial, que prometía una rentabilidad anual media del 15%, y el conflicto de interés de su Consejo, formado por alguna de las entidades bancarias que también tienen que vaciar su balance de ladrillo tóxico en competencia con los inmuebles de la Sareb.

Algunos de los accionistas, alrededor del 30%, se sienten ya "hastiados" de su inversión en la Sareb. "Entramos por invitación, por decirlo amablemente. Apoyamos un plan de negocio poco creíble, que ahora está siendo revisado a conciencia por una auditora externa (KMPG), pese a que la señora Romana nos dijo que se había rodeado de los mayores expertos del sector. ¿Por qué no hace el señor De Luna (CEO de la Sareb) y su equipo ese plan?. Por cierto, plan que esta semana ha sido criticado por el FMI. Invertimos en función del antiguo plan, pese a todas las dudas que nos planteaba. Evidentemente, el nuevo va a ser peor para los accionistas y no nos sentimos obligados a apoyarlo", advierte uno de los 19 accionistas actuales.

El FMI solicitó el pasado lunes a los directivos de la Sareb un plan de negocio comprensivo y actualizado así como la implementación de acuerdos de servicios para salvaguardar el valor de los activos que posee. Ese mismo día, una portavoz de la Sareb reconocía que los gestores del banco malo estaban trabajando en la actualización del plan de negocio, aunque manifestó que "no hay razón para cambiar este dato", en referencia al objetivo de rentabilidad del 15% anual, a pesar de las sombrías perspectivas del mercado inmobiliario.

"Con el primer plan estratégico habíamos aceptado no cobrar dividendo, al menos, hasta el quinto año. ¿Cuánto habrá que esperar ahora?. Ocho, diez años. ¿Qué sucederá si la reclasificación de los activos difiere, como parece, de la inicial?. Se han cambiado las reglas de juego en mitad del partido. En su día, entendimos a BBVA. Entramos poco animados, pero no pudimos decir que no. Ahora ya estamos hastiados de esta inversión", recalca otro.

"Entamos por invitación. Apoyamos un plan de negocio poco creíble, que ahora está siendo revisado por KPMG y será peor para los accionistas. No nos sentimos obligados a apoyarlo", asegura un accionista consultado

Las incertidumbres de los accionistas surgen a pocos días de que la Sareb tenga que completar su tercera ampliación de capital para cubrir la entrada de los activos del Grupo 2 (BMN, Liberbank, Caja 3 y CEISS). Ni los accionistas dudosos ni otros que todavía mantienen su compromiso inicial con el proyecto liderado por Belén Romana tienen intención de acudir a la ampliación de capital. La mayoría suscribe lo que dijo en público Antonio Huertas, presidente de Mapfre, la pasada semana. "Nosotros (por Mapfre) no acudiremos a sucesivas ampliaciones de capital", recalcó el presidente del grupo asegurador, cuya inversión en la Sareb llega a los 50 millones.

Otra dificultad añadida para el equipo de Romana que necesita imperiosamente nuevos inversores para completar con éxito la tercera ampliación de capital, en el entorno de los 1.200 millones, de los que el FROB participará en un 45% y el resto será aportado por institucionales privados. La pasada semana se cayeron tres posibles inversores, los fondos buitre Cerberus, que fichó al hijo de José María Aznar para liderar este proceso, Fortress y Centerbridge. "Las condiciones que imponían para financiar el vehículo son inasumibles y totalmente inaceptables", asegura la explicación oficial.

Otras fuentes, sin embargo, aseguran que la banca presente en el consejo de administración de la Sareb (Santander, Caixabank, Sabadell y Popular) promovió la ruptura con estos 'hedge fund' ante sus pretensiones de acceder a descuentos adicionales sobre los descuentos en inmuebles y créditos que la sociedad ya tiene disponibles para la venta. "Estos fondos querían dar una rápida salida a determinados paquetes de activos inmobiliarios que podrían hacer competencia a los inmuebles de la banca. Evidentemente, los bancos que están presentes en el consejo no lo han permitido", explica un socio de la Sareb.

"El conflicto de interés de la banca con la Sareb es evidente. Una situación que puede bloquear, en algún momento, la propia gestión de la sociedad. Evidentemente, cuando se escucha decir a Botín u otros presidentes de bancos, que son accionistas, decir que vaciarán su 'stock' en dos o tres años y que la Sareb no va a ser competencia, algo pasa", asegura otro de los accionistas que pide el anonimato.

La banca vetó, la pasada semana, la entrada de los fondos buitre Fortress, Centerbridge y Cerberus, que fichó al hijo de Aznar para negociar este proceso

Mientras tanto, Romana aún no ha logrado cerrar la incorporación de ningún nuevo inversor privado que apoye la tercera ampliación de capital. El poco apetito inicial vuelve a repetirse en la ronda que ha efectuado la presidente de la Sareb entre varias empresas españolas no financieras. La entrada de Endesa (a la que el Gobierno sí ofreció participar inicialmente en el banco malo) parece descartada. Mientras tanto, el Gobierno presiona a Iberdrola para que financie a la Sareb tras su salida del capital del gasoducto Medgaz, como informaba la pasada semana este medio.

Iberdrola cuenta con una filial inmobiliaria, denominada Iberdrola Inmobiliaria, que gestiona una cartera de patrimonio en explotación superior a los 248.000 metros cuadrados de superficie bruta alquilable. La filial ofrece una amplia cartera de productos que abarcan desde la primera vivienda al residencial turístico, oficinas, naves industriales y centros comerciales.

La participación de Iberdrola, que aún no ha tomado una decisión al respecto, sería prácticamente testimonial: apenas 10 millones de euros.

El Consorcio de Compensación de Seguros, que cubre, entre otros, los daños causados por inundaciones o terremotos y se alimenta de las aportaciones de las aseguradoras, puede concretar su entrada en esta última fase. "La decisión no está todavía cerrada", aseguran fuentes del mundo asegurador.

Santander y Caixabank son las entidades que mayor porcentaje aglutinan de la Sareb, con el 17,8% y el 12,8%, respectivamente. También destacan como accionistas Sabadell (7,2%), Popular (6,2%), Kutxabank (2,7%) e Ibercaja (1,5%). Hay tres inversores extranjeros (Deutsche Bank, Barclays y la aseguradora AXA); otros siete banco españoles (Bankinter, Unicaja, Cajamar, Caja Laboral, Banca March, Cecabank y Banco Cooperativo Españo)l; y cuatro aseguradoras (Mapfre, Mutua Madrileña, Catalana Occidente y Axa). El FROB ostenta el 43,1% del capital de la Sareb.


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