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Bankia tenía cubierto apenas un 21% del riesgo de sus créditos dudosos cuando salió a Bolsa

Los peritos del Banco de España catalogan 238 préstamos considerados como problemáticos. En el momento de la salida a Bolsa, la exposición de la entidad a éstos, en su mayoría del sector inmobiliario, era de 7.100 millones de euros.

La exposición al ladrillo, uno de los principales problemas de Bankia
La exposición al ladrillo, uno de los principales problemas de Bankia

El informe elaborado por peritos del Banco de España sobre la salida a Bolsa de Bankia pone de manifiesto que se trató de una operación de alto riesgo, sobre todo desde el punto de vista inmobiliario. En el momento del debut en el parqué, la entidad financiera acumulaba créditos dudosos por valor de 7.100 millones de euros, la mayoría de ellos relacionados con el sector del ladrillo. Sin embargo, pese al evidente declive del negocio y los casos de quiebra que se habían dado ya, tan sólo el 21% de este volumen se encontraba provisionado, algo más de 1.400 millones de euros.

Los dos mayores riesgos crediticios que con los que contaba Bankia en aquel momento eran Martinsa-Fadesa y Reyal Urbis, protagonistas de dos de las mayores quiebras de la historia empresarial española, con un pasivo conjunto que superaba los 9.000 millones de euros.

En el caso de la primera de ellas, los peritos hacen hincapié en que Caja Madrid “fue una de las entidades que más riesgo asumió en la financiación del proceso de fusión con Fadesa”, en diciembre 2007. Por entonces, Martinsa, una inmobiliaria de mediano tamaño, se había hecho con la mayoría del capital de Fadesa y había procedido posteriormente a formar una gran inmobiliaria.

Sin embargo, nunca pudo llegar a despegar debido a que los efectos de la crisis comenzaban a hacerse notar y a que los esfuerzos financieros de la compañía se quedaron en refinanciar los préstamos sindicados en junio de 2008, sin poder captar más dinero para seguir adelante.

Escasas garantías

Aun así, ya con Martinsa-Fadesa en concurso, Caja Madrid contaba a finales de 2009 con una exposición de 1.032 millones de euros, montante del que sólo tenía provisionado un 28%. Al año siguiente, la provisión subió al 40% aunque sólo el 28% de la deuda contaba con garantía real.

En el caso de Reyal Urbis, la exposición de Bankia el año de la salida a Bolsa era de 420 millones de euros, aunque la provisión era de apenas el 25%. El riesgo se incrementó en 143 millones por la suma de la exposición de Bancaja. La mayoría de las garantías consistían en suelo o en promociones de viviendas en distinto grado de construcción.

El informe pone también de manifiesto que la insuficiente información de que disponía la entidad financiera sobre compañías a las que concedía préstamos. Un ejemplo es de Inmobiliaria Lualca. Los peritos corroboran que Bankia tan sólo tenía provisionado el 13% del riesgo en 2011, con una exposición cercana a los 140 millones de euros.

Además, la inmobiliaria había empleado la financiación para adquirir acciones de Realia y de Reyal Urbis, que se habían desplomado en Bolsa, de tal manera que las garantías apenas suponían la cuarta parte del saldo de uno de los créditos.

Sin estados financieros

Circunstancias similares se reproducen en los casos de Quabit, Grupo Rayet, Metrovacesa, Colonial… Además, en muchas de ellas, los peritos atestiguan que la información sobre las garantías no se encuentra actualizada. En otras financiaciones, como las de los antiguos accionistas de control de Metrovacesa Joaquín Rivero y Bautista Soler, Bankia no dispone de los estados financieros actualizados de las sociedades a las que concede los préstamos y las prendas se habían depreciado de forma notable.

En definitiva, un elevado riesgo que comprometía de forma notable el futuro de la entidad y del que los potenciales accionistas de Bankia no fueron informados.


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