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La multinacional Snap-on también intentó frenar la macro-investigación de Competencia al motor

Competencia también abrió expediente a esta consultora, referente en el sector del motor, por posibles prácticas anticompetitivas consistentes en acuerdos para el intercambio de información comercialmente sensible entre fabricantes y distribuidoras de vehículos de moto

Competencia abrió un expediente sancionador contra el sector del automóvil por posible intercambio de información sensible y cartel.
Competencia abrió un expediente sancionador contra el sector del automóvil por posible intercambio de información sensible y cartel.

La multinacional Snap-On, referente en el sector del motor como proveedor de informes, también ha movido ficha ante la macro-investigación que ha abierto Competencia contra el sector del automóvil por posibles prácticas anticompetitivas consistentes en acuerdos para el intercambio de información comercialmente sensible entre fabricantes y distribuidoras de vehículos de motor.

Snap-On, que está siendo investigada, intentó que parte de la documentación que le fue requisada durante las inspecciones por parte de la Dirección de Investigación de la extinta Comisión Nacional de Competencia (el 23 y el 24 de julio en la sede de la compañía) tuviera un carácter confidencial. Pero Competencia acaba de denegarle esta petición.

Según algunas fuentes, Snap-On ha sido el promotor de algunos de los encuentros que mantenían las marcas más fuertes en España (las que se pelean por el 7%-8% del negocio), en los que se intercambiaban datos comerciales. Las marcas intercambiaban datos al menos cada cuatrimestre por correo electrónico y una o dos veces al año en reuniones que se celebraban en hoteles, tanto en Madrid como en Barcelona, según estas mismas fuentes.  El objetivo de estas reuniones, a las que acudían ejecutivos de segundo y tercer nivel de cada compañía, era el intercambio de información comercial, como es la rentabilidad media de la red de concesionarios... Aunque este cruce de datos cobra más sentido para las marcas durante la crisis económica, estas reuniones se venían sucediendo “desde años antes”.

Cuatro meses después de la inspección de la sede, el pasado 27 de noviembre de 2013, Snap-On (SBS) solicitó a Competencia, entre otras cuestiones, la confidencialidad de un documento ("el número 8 incluído en el Anexo II"). Pero, dias después, el 3 de diciembre de 2013, la Dirección de Competencia, que instruye el expediente, acordó declarar no confidencial dicho documento: "Por tratarse de un documento prácticamente idéntico y con el mismo tipo de información que el documento adjunto al correo electrónico 293 del Anexo1 de 19 de noviembre de 2009 en el que consta que fue remitido al resto de incoados en el expediente de referencia y para el que, por otro lado, Snap-On no ha solicitado su confidencialidad". 

CNMC: "La declaración de confidencialidad no es un derecho del recurrente..."

Ante el recurso que interpuesto la compañía americana, el consejo de la ahora Comisión Nacional de los Mercados y Competencia solicitó un informe perceptivo. A primeros de año, se admitió a trámite el recurso; SBS presentó sus alegaciones adicionales, en los que considera que la información para la que se solicita la declaración de confidencialidad no es necesaria para fijar los hechos objeto del expediente sancionador.

Finalmente, Competencia se lo deniega. La respuesta es contundente: "La información controvertida no entra dentro del ámbito de protección". 

"SBS, en su escrito de alegaciones de 22 de enero de 2014, se limita a reiterar los razonamientos del recuros de 5 de diciembre". "La declaración de confidencialidad no es un derecho del recurrente, sino una decisión resultado de valorar los distintos principios en juego: si se trata de secretos comerciales...".

"No justifica el perjuicio económico que le podría causar la divulgación del documento controvertido entre las partes del expediente, ni ningún perjuicio irreparable"

"SBS no sólo no justifica el perjuicio económico que le podría causar la divulgación del documento controvertido entre las partes del expediente, sino que no justifica ningún perjuicio irreparable, sea económico o no". 

Otras empresas del motor, investigadas por Comeptencia en esta macro-investigación (hay más de 100 compañías entre concesionarios, marcas, consultoras...), también han movido ficha aunque sin éxito. Renault pidió a Competencia en un recurso que anulara la inspección en sus sedes en Madrid y le devolviese los documentos incautados; y Competencia le respondió que su "argumentación es confusa, resulta inexacta e inadecuada" y que su tesis "revela un entendimiento gravemente erróneo de la jurisprudencia europea y española”. 

Por su parte, el primer grupo automovilísitico en España, Volkswagen, intentó personarse en dicho expediente a través del importador de vehículos Seat en Polonia, pero Competencia se lo impide por ser una sociedad que "no se ve afectada por el procedimiento ni por la resolución". 


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