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Repsol acude mañana a la junta de una YPF que no arranca

Tres meses después de la expropiación, la petrolera argentina sigue sin concretar sus planes y sin incorporar nuevos socios industriales. Rumores de bronca entre su primer ejecutivo y el ministro De Vido. La cúpula directiva, aún por cerrar, sufre su primera deserción.

Julio de Vido y el primer ejecutivo de YPF, Miguel Galuccio.
Julio de Vido y el primer ejecutivo de YPF, Miguel Galuccio.

YPF cumple este lunes tres meses bajo control estatal en un ambiente alejado de la euforia que siguió en Argentina a la expropiación de la mayoría del capital de la compañía a Repsol. La petrolera española acudirá este martes a la junta de accionistas de YPF sin que esta haya despejado aún sus planes de futuro y su política de dividendos, dos cuestiones fundamentales para allanar la imprescindible entrada de socios que financien las multimillonarias inversiones que requiere el enorme yacimiento de Vaca Muerta.

Mientras la batalla legal de la española para lograr una indemnización por la expropiación sigue su curso, y con la situación de la economía argentina en plena desaceleración, YPF vive días agitados. La semana pasada, tanto su primer ejecutivo, Miguel Galuccio, como el ministro argentino de Planificación, Julio de Vido, tuvieron que desmentir los rumores de salida del primero por supuestas desavenencias entre ambos. En Argentina se apunta a las dificultades de la empresa para conseguir fondos y al modelo de gestión que pretende de Vido para YPF como motivos de fricción. El ministro, responsable de la política energética argentina en la última década, ha recibido el encargo de Cristina Kirchner de encontrar nuevos inversores para la compañía con el objetivo de revertir la pérdida de la independencia energética del país.

Galuccio, un exejecutivo de Schlumberger fichado en mayo para cumplir el "sueño" de duplicar la producción de hidrocarburos de YPF e intentar convencer al mercado de que la nueva empresa será gestionada bajo criterios profesionales, no ha podido completar aún su organigrama directivo. Mientras en Argentina se especula sobre la búsqueda de, entre otros, un director financiero (un puesto que desde la expropiación ocupa Nicolás Arceo, colaborador de Áxel Kicillof y sin experiencia previa en el sector privado), Galuccio acaba de perder a un hombre clave en el organigrama: Teodoro Marcó, responsable de Participadas ya en la época de Repsol, y al que el ejecutivo convenció para que continuara en YPF tras la expropiación.

Marcó es el primer directivo de primer nivel que abandona la compañía en los últimos meses, pero ha habido otras deserciones en mandos inferiores. La prensa argentina, que advierte de una "fuga de cerebros" en la empresa por una insuficiente remuneración, apunta a este motivo para explicar la salida de Marcó, comunicada el pasado jueves.

YPF, que tampoco ha presentado aún sus cuentas del primer trimestre (y que pretende seguir cotizando en la Bolsa de Nueva York), enfrenta varios impedimentos para la captación de socios: a las incógnitas sobre los planes de la empresa (el reparto de dividendos fue uno de los motivos esgrimidos por el Gobierno argentino para expropiar a Repsol) se suma la desconfianza de los inversores tras la nacionalización y las amenazas de demandas por parte de la española a cualquier empresa que se alíe con su exfilial. A ello se añaden algunas peculiaridades del país, como la política de intervención de los precios energéticos (YPF acaba de arrancar al Gobierno una subida de en torno al 3,6% en los precios de los combustibles) y las restricciones a la importación de bienes, que frenan la entrada de tecnología para perforar los nuevos pozos.

De momento, los accionistas que han llegado a YPF (Carlos Slim, aliado de La Caixa, y el banco brasileño Itaú) lo han hecho, fundamentalmente, obligados por las circunstancias (el impago de los créditos de la familia Eskenazi, anteriores accionistas de YPF) y los nuevos socios no aparecen. Galuccio ha pedido tiempo (hasta mediados de agosto) para concretar a los posibles inversores las líneas del Plan Estratégico esbozado en hace un mes ("No soy un mago", advirtió entonces), que prevé invertir casi 40.000 millones de dólares hasta 2017, aunque le falta lo más importante: el dinero. Los plazos de la Administración argentina parecen ser otros. La provincia de Neuquén (donde se ubica el yacimiento de Vaca Muerta), presente en el directorio de YPF, urgió la semana pasada a no "demorar más tiempo para atraer capitales" porque "si Argentina no ofrece una opción los inversores van a mirar a otros países". 

Repsol, aún propietaria de un 12% de YPF, previsiblemente intervendrá en la asamblea y analizará si procede la impugnación de la misma, una amenaza que ya formuló en la anterior reunión, hace un mes, aunque todavía no la ha materializado. Al encuentro acudirá su vocal en el directorio de YPF, Luis García del Río, nombrado en la junta de junio pasado. En la sesión se someterán a aprobación la gestión y las cuentas de 2011 (aprobadas por el anterior equipo directivo) y se planteará la ampliación de capital que había propuesto la YPF previa a la expropiación para remunerar a los accionistas. Previsiblemente, esta operación no saldrá adelante. Hace un mes, la propia YPF dijo que "no se ajusta a las condiciones actuales en que se encuentra la compañía".


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