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El gallego que está revolucionando la enseñanza de idiomas: "España hablará inglés"

El emprendedor Anxo Pérez, autor del libro "Los 88 peldaños del éxito", ha conseguido que más de 30.000 estudiantes de 45 países hablen chino mandarín gracias a su método. Ahora quiere que los españoles se lancen con el inglés. "Derribaré el tópico de que no sabemos hablar inglés correctamente", asegura.

El emprendedor gallego Anxo Pérez
El emprendedor gallego Anxo Pérez Cedida a 'Vozpópuli'

Su lema es "el enemigo de la vida no es la muerte sino el desaprovechamiento". Tiene claro que "una vida intensa vale claramente por dos" y por eso, con sólo 15 años Anxo Pérez abandonó su Galicia natal, "petate en mano", para emprender un viaje sin fecha de regreso. Su primera parada fue Estados Unidos. Allí le tocó trabajar para costearse los estudios. Cuatro títulos universitarios y uno más en Europa avalan que, efectivamente, sacó partido a su estancia.

En tierras estadounidenses hizo sus primeros pinitos en el mundo profesional. Trabajó para el FBI, Naciones Unidas o la Casa Blanca, donde fue intérprete de Barack Obama. En el currículum de esta especie de "superhombre" que habla nueve idiomas y toca siete instrumentos musicales y que derrocha vitalidad e ingenio a partes iguales, también figura el diseño del primer método para aprender a hablar chino en menos de ocho meses. Hoy ya lo utilizan 30.000 estudiantes de 45 países diferentes. Ahora se ha marcado como meta enseñar inglés a los españoles, una de las grandes asignaturas pendientes de nuestro país.

Sin clases teóricas, ni libros de texto, ni estudio en casa. Su sistema está basado en sesiones diarias de 30 minutos a través de la plataforma web 8Belts. Cada día se plantean unos objetivos y se usan unos indicadores, que pueden estar en rojo o en verde, equivalentes a "repasar" o "avanzar". Una especie de escalera en la que cada concepto aprendido sería un peldaño. Asegura que no vende el oro y el moro. El suyo es un método que busca obtener soltura en poco tiempo y desenvolverse oralmente, tarea nada fácil en un país donde el 77% de sus habitantes indica que tiene un nivel bajo.

- ¿Es un método milagro?

- No, para nada. Es un método que requiere esfuerzo y que da resultado. La gente está acostumbrada a métodos que no funcionan, pasan varios años dedicándose a distintas formas de aprendizaje, no consiguen aprender un idioma y automáticamente concluyen algo que para mí es terrible: el malo para los idiomas soy yo. Nuestra misión es demostrar al mundo y a España que no hay formas malas de aprender sino formas mejorables de enseñar. Cuando la gente no aprende, la culpa no es suya sino del método. Si se enseña adecuadamente, todo el mundo aprende. 

"Si dedicas 30 minutos diarios a un idioma durante ocho meses, lo acabarás hablando", asegura Pérez

- ¿Cómo consigue alguien defenderse en chino en apenas unos meses?

- He vivido en Estados Unidos, en China, Bélgica, Suiza... He ido aprendiendo idiomas pero veía que la forma en la que se enseñaba era errónea y que tenía un amplio margen de mejora. Entonces, me dispuse a encontrar una serie de claves que al final se convirtieron en toda la metodología 8Belts. Patenté esta metodología y lo que sucedió después fue una auténtica explosión de crecimiento. Somos casi 100 personas en la empresa y estamos en 50 países porque creo que hemos dado con unas claves que están creando un antes y un después en la enseñanza de idiomas. En ocho meses no vas a dar discursos ni en chino ni en inglés, es imposible pero lo que sí que vas a conseguir en ese tiempo es mantener una conversación de una hora 100% en inglés o 100% en chino. Es algo muy poderoso. Nunca antes se había obtenido un resultado tan grande con una inversión de tiempo tan pequeña.

- Su método incluso llegó a oídos de las autoridades chinas...

- Exacto. El Gobierno chino se dio cuenta de que existía un método que enseñaba mandarín en ocho meses y nos llamaron para hacernos una entrevista. Les parecía insólito. También fue una forma de reconocer nuestro trabajo. Es muy bonito todo lo que estamos haciendo porque en realidad el método da esperanza a gente que la había perdido a la hora de aprender un idioma y aprender un idioma, para mí, es la mejor inversión que se puede hacer.

- Tras el éxito cosechado con su sistema para enseñar mandarín, ahora ha dado el salto con el inglés. ¿Qué es más difícil, que alguien aprenda chino o que un español se desenvuelva con el inglés?

- Si nos dedican 30 minutos al día durante ocho meses, el resultado será el mismo. No es más fácil o más difícil. Una de las claves de por qué obtenemos estos resultados es que el sistema tradicional selecciona los nombres de todas las frutas, de todas las verduras, de todos los medios de transporte, prendas de vestir, partes del cuerpo... Pero yo defiendo que nadie aprende un idioma de esa manera. Nosotros seleccionamos lo más útil de cada campo en base a dos criterios: lo que tiene una mayor frecuencia de uso y lo que tiene un mayor grado de combinabilidad. Cuando esas dos variables se juntan, se produce un hecho importante, que no es otro que mantener conversaciones en muy poco tiempo. No para dar discursos pero sí para defenderte con soltura. En ocho meses sí vas a hablar con soltura y fluidez y lo vas a hacer de forma correcta.

- ¿Por qué los españoles tenemos tantos problemas con el inglés? ¿Cómo se explica que nuestro país esté a la cola de Europa en cuanto al dominio de idiomas?

- Concluir que los españoles somos malos para aprender idiomas sería como concluir que un alumno de natación no aprende a nadar a pesar de haber ido a clases durante 12 años. A nadar se aprende nadando y un idioma se aprende hablando. Aquí vas a estar hablando desde el primer día. Tenemos unos nativos que compaginan la herramienta con internet para que tú seas el protagonista. Tenemos que pasar de un 'teacher-centered-system' a un 'student-centered-system'. En el sistema tradicional, el protagonista es el profesor. Sin embargo, yo defiendo que el protagonista tiene que ser el alumno. Qué curioso que en una clase de idiomas quien más hable sea justo quien menos lo necesita, que es el profesor. 

"Mi misión es conseguir que España hable inglés", sostiene el emprendedor gallego

- ¿De dónde le vino la inspiración?

- El chino es mi noveno idioma. Cuando lo estaba aprendiendo lo que no quería era ir a una academia durante cuatro años, no aprender el idioma y concluir que el tonto era yo. Busqué una serie de claves que me permitieran ir directamente al grano. Yo siempre digo que todo lo que queremos aprender tiene una cara de Gandhi. Es una teoría que yo he creado, que explica que cuando quieres hacer un puzle y te centras en una esquina, puedes poner piezas del cielo durante mucho tiempo y nadie tendrá información sobre el cuadro. Esto equivale a lo que hace el sistema tradicional de enseñanza. La forma correcta para mí sería empezar por la nariz y crear una espiral ascendente, de forma que con muchísimas menos piezas, tendrías más información. Esto nos da un mensaje muy importante y es que todas las piezas del puzle tienen el mismo tamaño pero no la misma importancia. Unas son tremendamente relevantes y otras, tremendamente irrelevantes. Cuando te centras en las piezas de la cara, obtienes los mayores resultados en menos tiempo. Para mí todo en la vida tiene cara de Gandhi. Quieres tocar un instrumento, lo mismo. Quieres aprender matemáticas, igual. Eso es lo que hemos hecho en 8Belts, mapear un idioma, primero el chino y después el inglés, pieza a pieza.

- ¿Cómo fue la acogida?

- Terrible. Nadie nos creía, todo el mundo pensaba que era algo imposible. Garantizábamos que una persona podía aprender un idioma en ocho meses y que en caso contrario, devolveríamos el dinero. Todos pensaban que nos íbamos a arruinar. Ahora hemos demostrado que no sólo no nos arruinamos sino que no paramos de crecer. Antes nadie nos creía, hoy nadie no nos cree. 

- Sin embargo, César Alierta sí creyó en su proyecto desde el principio...

- Exacto. Justo esta semana he dado una conferencia en Telefónica y la verdad que fue muy bonito. De alguna manera supuso el cierre de un ciclo porque allí empezó todo. Él fue el primero en darse cuenta de que lo que yo estaba contando era cierto. Me reuní con él, le conté que había creado un método único en el mundo, me creyó y gracias a un encuentro casual en el que yo le abordé directamente en un restaurante, conseguimos llegar a un acuerdo que nos dio credibilidad e incluso capital. 

- Además, la experiencia con el primer alumno no pudo ir mejor...

- Se llamaba Hugo, me reuní con él y la verdad que cumplía con sus 30 minutos al día. Los resultados llegaron antes incluso de los ocho meses y lo que sucedió fue que lo que en principio iba a ser una conversación de 30 minutos, duró una hora. Ahí me di cuenta de que teníamos algo único en el mundo. Hoy sé que es una auténtica revolución porque la gente está cansada de cosas que no funcionan. Mi sueño era crear el primer método de idiomas en el mundo que vendiera resultados y si no funcionaba, devolveríamos el dinero.

"Si se enseñara adecuadamente, estudiar y aprender serían sinónimos", apunta Pérez

- ¿Cuánto dinero les ha tocado devolver?

- Nada. No es que cumplamos en el 99% de los casos, cumplimos en el 100%. Siempre que el alumno cumpla con su parte, funciona en el 100% de los casos. Sin ser un gurú ni considerarme especialmente especial, el éxito ha sido tan grande que he compartido las claves en un libro. Contra todo pronóstico y sin que nadie creyera demasiado en ello, a los 50 días se convirtió en el más vendido de toda España. ("Los 88 Peldaños del Éxito"). Lo más bonito que le puede pasar a un escritor es que alguien le escriba para decirle que su libro le ha revolucionado la vida. Yo me siento muy agradecido. Doné los beneficios a un orfanato de China.

- ¿Qué críticas le hace al método de la enseñanza tradicional?

- Las críticas son muchas. Aplaudo el esfuerzo de todos los involucrados pero en cuanto a eficacia, tengo que decir que no funciona. No es nada nuevo, todos los sabemos. Cualquiera ha pasado por una academia durante unos años y no sabe el idioma. Si los cirujanos tuvieran la tasa de acierto de las academias de idiomas, todos estaríamos muertos. Las dos principales que le hago es que la mayor parte de la información que da es irrelevante y además, tanto profesor como alumno, saben que se va a olvidar. La gente no retiene la mayoría de lo que se enseña. Nuestro método está basado en unos algoritmos matemáticos que impiden que olvides la información. Lo vas a recordar siempre. El sistema tradicional se preocupa por cuánta información transmite en lugar de centrarse en cuánta se retiene. Si se enseñara adecuadamente, estudiar y aprender serían sinónimos, pero a día de hoy no lo son. 

- ¿Es entonces la constancia más importante que el talento?

- La clave del éxito está en la constancia. Si el éxito dependiese de la brillantez, no todo el mundo es brillante. Pero como depende de la constancia, todo el mundo puede ser constante. Se ha democratizado el éxito.

- Para aquellos que tras leer la entrevista se animen a probar el método 8Belts, ¿qué tienen que hacer para comenzar?

- Si entran en www.8belts.com/prueba8, tendrán ocho días para probar el producto de forma gratuita. 

- Asegura que no le gusta malgastar el tiempo y que el enemigo de la vida no es la muerte sino el desaprovechamiento. ¿Cuál es su próximo objetivo?

- Acabo de publicar el libro "Los 88 peldaños del éxito musicales" y un disco. Se podría decir que he puesto banda sonora al éxito. Es un disco 'cargapilas', para motivar a la gente. Lo presentaré este martes, así que en esas estoy. Mi sueño es conseguir que España deje de ser el país que no habla inglés y por ello trabajamos cada día como locos para hacer que ese sueño sea una realidad. 

El natural de Finisterre, premio Emprendedores de Deloitte, lingüista, conferenciante y actor, remata: "Si hoy no vas a crecer para ser más que ayer, ¿qué sentido tendría haberse levantado esta mañana?".


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