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Golpe a los hoteles: Londres acaba con la ley que dificultaba alquilar las viviendas particulares

"Eran leyes impracticables y obsoletas que datan de los días analógicos de 1970. Anteriormente, los propietarios que buscasen ganar algo de dinero y alquilar sus hogares solo se enfrentaban a burocracia y papeleo. Así que me alegro que hayamos sido capaces de adaptarnos al siglo XXI", ha dicho el ministro de Vivienda británico.

Una vivienda de Airbnb en Madrid
Una vivienda de Airbnb en Madrid FLICKR / Chrlds Hardle

Los habitantes de Londres podrán hacer negocio a pequeña escala con su vivienda particular alquilándola a viajeros un máximo de 90 días al año. El parlamento británico ha dado un paso histórico en la regulación de la llamada 'economía colaborativa' aplicada a las viviendas y puesto fin a una ley de los años 70 que encarecía y dificultaba que los particulares pudieran obtener ingresos con su propia casa, alquilándosela por ejemplo a visitantes si ellos mismos se van de vacaciones. Una medida de gran impacto en la economía de la ciudad, que ya puede contar sin cortapisas con 39.000 nuevas residencias sólo de Airbnb y que supone un golpe en contra de los intereses de la industria hotelera tradicional y un incremento de la oferta que debería redundar en una moderación de precios para los visitantes.

La medida, calificada de "revolucionaria" por la prensa local, permitirá "asegurarse de que el centro de Londres no se convierte en una sucesión de hoteles con habitaciones a precios desorbitados que se colocan al mejor postor. Por eso es un paso en la buena dirección sin duda", ha dicho un responsable de Sostenibilidad del consistorio. Londres es la ciudad que más turistas extranjeros recibe del mundo, con 18,7 millones de visitantes en 2014 que gastaron 19.300 millones de dólares, según MasterCard.

En Madrid y Cataluña, las legislaciones restrictivas y las multas se han sucedido en 2014

El cambio legal es aplicable a todo Reino Unido, aunque Londres aporta más de la mitad de los turistas extranjeros que recibe el país. Además de un revés legal, los hoteleros británicos se han encontrado también con estas declaraciones del Gobierno: "Eran leyes impracticables y obsoletas que datan de los días analógicos de la década de 1970. Anteriormente, los propietarios de Londres que buscasen ganar algo de dinero adicional y alquilar sus hogares solo se enfrentaban a burocracia y papeleo. Así que me alegro de que hayamos sido capaces de actualizar las leyes y adaptarnos a la era digital del siglo XXI. Cualquiera que desee alquilar su casa de Londres por un corto período de tiempo, ahora puede hacerlo sin tener que pagar por un permiso local", ha dicho el ministro de Vivienda, Brandon Lewis.

En España, justo lo contrario

Estas declaraciones y esta postura oficial son impensables en España, donde las medidas respecto a las páginas para compartir vivienda están virando justo en el sentido contrario. En Madrid, por ejemplo, los alojamientos de Airbnb deberán rentarse para 5 días mínimo, lo que en la práctica deja fuera a los viajeros de escapadas cortas, que son una gran mayoría. En Catalunya, por su parte, ha habido varias multas a la plataforma durante 2014 "por ofrecer viviendas ilegales".

En España hay legislaciones muy restrictivas en Baleares, Cataluña y Madrid, y una similar preparándose en Valencia

"Tenemos sobre la mesa legislaciones muy restrictivas en Baleares, Cataluña y Madrid. Valencia va por la misma línea y veremos cómo se desarrolla en el resto de comunidades. Justo lo contrario que en UK, que ha apostado muy fuerte por los modelos productivos relacionados con la economía colaborativa, y con la economía digital en general. El resultado: 400.000 startups tecnológicas en 2013", dice José Luis Zimmermann, director general de la asociación Adigital.

Por su parte, ha sido imposible recabar la opinión de la patronal hotelera Hosteltur sobre esta medida en Reino Unido, alegando desconocimiento de la misma.

Más medidas de sharing economy

El anuncio de este jueves, según Airbnb, sigue a una serie de medidas encaminadas a apoyar la economía colaborativa en el Reino Unido que fueron anunciadas por el gobierno la semana pasada. Entre ellas figuran:

- Facilitar que los anfitriones-arrendadores puedan obtener el permiso de los propietarios para compartir casa actualizando el modelo oficial de arrendamiento, de modo que permita compartir casa por defecto.

- Animar a los funcionarios a usar opciones de economía colaborativa como los alojamientos que se ofrecen en Airbnb en sus viajes de trabajo.

- Llevar a cabo proyectos piloto locales de “sharing cities” en ciudades como Manchester y Leeds para explorar el potencial de los modelos colaborativos de transporte, espacios públicos, salud y atención social.

¿Afectará a los hoteles?

¿Afectará esta regulación británica tarde o temprano en España? No está claro. Por una parte, muchas normativas británicas han acabado manifestándose en el Continente de una u otra forma. Pero por otra, en España los grupos de presión turísticos son muy fuertes, y muy beligerantes contra Airbnb y demás asegurando que les quitan mucho negocio. "Nuestra percepción es que no es verdad que este tipo de actividades estén detrayendo ingresos a las cadenas hoteleras", asegura Zimmermann " porque estas plataformas están proliferando pero los dos últimos años han sido históricos en crecimientos para los hoteles". Según dice, se trata de potenciar el turismo con más oferta, que además está destinada a un tipo de turista distinto, con otro un poder adquisitivo distinto. "Ciudades que están a la cabeza del turismo urbano como París y Londres han legislado claramente a favor de estos modelos. Eso debería decirnos algo".


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