Solana es el nombre que recibe la planta termosolar que Abengoa ha construido recientemente en Phoenix (Arizona). Aunque esté en América, ha sido diseñada, desarrollada, construida por ingenieros españoles. Con una capacidad de generación de 280 MW (comparable a las térmicas) y 6 horas de almacenamiento, sirve de ejemplo para ver cómo la tecnología se adapta a las necesidades climáticas.

Solana es la última evolución de una tecnología que se inició en los lejanos años 80, cuando el Instituto Aeroespacial Alemán construyó una planta termosolar en Almería. La energía termosolar consiste en espejos que concentran el calo en un punto ese calor se traspasa luego a una turbina que lo transforma en energía eléctrica. En 2007 comenzó a operar la primera planta comercial de esta energía en Sanlúcar la Mayor (Sevilla), de tan sólo 10 MW y con esta espectacular forma.

La posibilidad de sacar rendimiento comercial a esta tecnología está tan clara que en estos momentos ya se generan 2GW en toda España y casi 4GW en el mundo de termosolar. Abengoa tiene el 50% de este mercado con presencia en Chile, USA, Israel o Sudáfrica. Con una eficiencia cada vez mayor (por ejemplo, su primera planta transformaba en electricidad el 28% del calor que entraba en su turbina). En las primeras turbinas el vapor entraba a 280 grados, las siguientes a 500 y la siguiente a 1.000 grados, lo que significa un "aumento terrible de la eficiencia", en palabras de Ana Raquel Díaz, directora de estrategia tecnológica de Abengoa.

En un desayuno en la sede de Vozpópuli, Díaz ha contado cómo la tecnología ha hecho que Abengoa pueda construir la fantástica Solana: "reducimos su estructura, el peso de los espejos, y aumentamos la temperatura que llega al receptor para aumentar la productividad de la planta". En Arizona pedían a la empresa española que cubriera el pico de las 8 de la tarde, momento en que los ciudadanos llegan a sus casas y encienden el aire acondicionado. Esto se consigue almacenando el calor en gigantescos tanques con fluido, donde puede almacenarse unas 6 horas y cubrir así el momento pico de consumo y las horas en las que no hay sol. 

La tecnología termosolar no produce electricidad directamente, sino calor que se convierte luego en energía eléctrica

"La termosolar no produce energía eléctrica de forma directa como la fotovoltaica o la eólica. Produce calor y luego energía eléctrica. El calor es barato de almacenar y sabemos hacerlo. Unos tanques con un fluido que tienen un gran poder calórico, son sales fluidas. Es como cuando echamos sal en los espaguetis, el punto de ebullición se retrasa. En Arizona somos capaces de cubrir el pico de aire acondicionado de las 10 de la noche hasta que la gente se va a la cama". En otros lugares, como el desierto de Atacama (Chile) utilizan la misma tecnología para dar servicio a las minas, que funcionan 24/7.

La energía termosolar ya es capaz, hoy en día, de competir en precio sin necesidad de ser subvencionada, "y nuestra competitividad crecerá con costes más bajos, y llegaremos a la paridad con el gas en 2020-2025. Entonces, el de si las renovables son caras se habrá acabado", asegura Díaz.


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