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Liquidación, bancos accionistas, o socio industrial, los tres escenarios que aguardan a Abengoa

La multinacional energética tiene cuatro meses para negociar un convenio de pago a los acreedores que evite la entrada en concurso.

Plataforma solar de Abengoa en Sanlúcar La Mayor, Sevilla.
Plataforma solar de Abengoa en Sanlúcar La Mayor, Sevilla. Efe.

Con la solicitud de preconcurso efectuada por Abengoa esta semana en un juzgado de Sevilla, la compañía logra hasta cuatro meses de blindaje ante la posibilidad de que un acreedor inste el concurso de la compañía (lo que supondría retirar de la gestión del proceso a los actuales administradores) y evita durante este periodo cumplir con sus obligaciones de pago de deuda. En estos cuatro meses la compañía negociará con los acreedores una alternativa al concurso (sería el mayor en la historia de España), o al menos preparar un convenio de pago para que una vez declarado el concurso este fuera lo más corto posible.

En las conversaciones con la empresa, serán principalmente los mayores bancos acreedores (Santander, Bankia, Caixabank, Popular, Sabadell, HSBC, Societe Generale, BNP, Credit Agricole) y el banco de inversión Houlihan Lokey, que representa a los bonistas (invirtieron 4.420 millones de euros), quienes lideren las negociaciones.

La liquidación es la opción más factible para Abengoa; la entrada de un socio industrial es la deseada

Los escenarios que se plantean en estas negociaciones, de acuerdo a fuentes del sector y financieras consultadas, son tres. Una liquidación ordenada del grupo es la opción que ahora se contempla como la que mayores opciones de cobro aportaría a los acreedores; la entrada del socio industrial es la más deseada; y la capitalización de deuda por parte de la banca acreedora es factible para las entidades españolas, pero no para las extranjeras.

Liquidación. El proceso de liquidación de Abengoa se daría una vez declarado el concurso de acreedores. Al frente del mismo estarían los administradores concursales nombrados por el juez, que en este caso previsiblemente serían una gran auditoria designada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (al ser Abengoa una compañía cotizada), y un representante de un organismo público, posiblemente Hacienda (al ser un concurso de especial trascendencia).

En opinión de expertos en materia concursal, en la liquidación de Abengoa sería la venta de los activos de la compañía operativos, las plantas solares o eólicas que la empresa tiene en varios países, el mayor factor de recuperabilidad de deuda. El grupo sevillano "cuenta con algunas de las mayores plantas solares del mundo, ya construidas y generando energía y millones en ingresos, no debería ser difícil realizar buenas operaciones de venta", señalan.

La liquidación de Abengoa supondría la desaparición de la compañía, manteniéndose operativas las plantas que se lograran vender.

Bancos accionistas. La banca podría acceder a capitalizar deuda y convertirse en accionista de Abengoa, intercambiarían deuda por acciones. Sería una solución similar a la que se ha tomado en Pescanova. No obstante, de acuerdo a fuentes financieras, mientras que la banca española podría estar por la labor, no así la extranjera. Las entidades extranjeras podrían vender su deuda a otros bancos o fondos que sí accedieran a convertirse en accionistas. La operación requeriría, al igual en que en Pescanova, que los bancos acordasen una quita en la deuda del grupo energético por miles de millones de euros.

La participación de la banca en el capital de Abengoa supondría la supervivencia de la compañía. Pero los bancos, como en Pescanova, no pueden tener una intención de permanencia en el capital de Abengoa a largo plazo. Lo ideal en el caso de que se diera la capitalización de deuda por parte de los bancos acreedores sería que estos, una vez limpias las cuentas del grupo, dieran paso a un socio industrial.

Socio industrial. La opción más deseada es que apareciera un grupo industrial dispuesto a tomar el control de Abengoa sustituyendo a la familia Benjumea como primer accionista de la empresa. Gonvarri, filial de la española Gestamp, uno de los líderes mundiales en el sector de componentes para el automóvil, ha estado estudiando su entrada en Abengoa. Gestamp pretendía inyectar 350 millones de euros y convertirse en el primer accionista de la empresa, pero para ello tenía que lograr el compromiso de la banca acreedora de apoyar con hasta 1.500 millones de euros al grupo. De acuerdo a un informe de KPMG encargado por la banca acreedora, Abengoa requiere de 250 millones de euros para mantener la actividad entre uno y dos meses.

La desconfianza que generan las cuentas de la empresa y la elevada deuda hace que la opción de un socio industrial sea difícil en este momento

Aunque la opción del socio industrial es la preferida, es difícil que se materialice ahora mismo, dada la desconfianza que generan las cuentas de la empresa, la elevada deuda del grupo, y el rechazo a llevar a cabo la operación por parte de Gestamp. Aunque Abengoa es una compañía que cuenta con valiosos activos y un negocio anual de 7.000 millones de euros, lo lógico es pensar que los grupos industriales potencialmente interesados esperen a que en un posible proceso concursal se acuerden quitas de pago de deuda y se esclarezca la situación financiera de la compañía para presentar una oferta.


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