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Barajas se le queda muy grande a Madrid tras nueve años de T4: sólo utiliza un 60% de su capacidad

La nueva terminal, abierta en febrero de 2006 tras una inversión superior a los 6.000 millones de euros, permitía que el aeropuerto madrileño albergara hasta 70 millones de pasajeros al año. En la actualidad, Barajas tiene una afluencia similar a la de 2005. 

La terminal 4 de Barajas, otro macroproyecto que se queda demasiado grande
La terminal 4 de Barajas, otro macroproyecto que se queda demasiado grande

El pasado 2014, el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas tuvo una afluencia de 41,83 millones de pasajeros, 313.000 menos que hace nueve años. La comparativa no llamaría la atención, sobre todo teniendo en cuenta los efectos de la crisis, si no fuera porque en este periodo Barajas ha contado con un aliado de excepción: la terminal 4, que permitía incrementar la capacidad de la infraestructura hasta los 70 millones de pasajeros por año. Hoy por hoy, la afluencia del aeropuerto supone apenas un 60% de este objetivo, pobre resultado para poner en paralelo con una inversión que superó los 6.000 millones de euros y que, como suele recordar la ministra de Fomento, Ana Pastor, aún se está pagando.

Bien es cierto que el efecto de la T4 en el aeropuerto madrileño es engañoso si sólo se tiene en cuenta los datos de pasajeros de los últimos dos ejercicios. En los nueve años de funcionamiento de la nueva terminal, la afluencia media anual de Barajas se ha situado por encima de los 47 millones de pasajeros, un 27% por encima de la media anual que registraba el aeropuerto durante los ejercicios anteriores a su ampliación.

Sin embargo, no es menos cierto que la estadística presenta serias desviaciones. Durante los dos primeros años de funcionamiento de la nueva terminal, Barajas incrementó su afluencia de pasajeros nada menos que un 23%, hasta alcanzar su máximo histórico al cierre de 2007: 52,11 millones. Por el contrario, entre 2011 y 2013, la cifra se desplomó algo más de un 20%.

Las muchas y muy fuertes oscilaciones registradas dificultan una valoración objetiva del impacto de la T4 en Barajas. En cualquier caso, tomando como referencia las citadas medias, la apertura de la nueva terminal se habría traducido en la llegada de unos 10 millones de nuevos pasajeros al aeropuerto madrileño, lo que significaría que al erario público le habría supuesto un coste aproximado de 600 euros por cada uno.

Peor comportamiento que el resto de la red

Además, la evolución del tráfico de pasajeros en Barajas no se corresponde, paradójicamente, con la del conjunto de la red de aeropuertos gestionada por AENA. Durante los nueve años de funcionamiento de la T4, el número de personas que ha utilizado estos aeropuertos se ha incremento un 7,5%, mientras que en el caso de Barajas se ha reducido un 0,7%.

Una constante que se ha repetido en los parciales de los últimos años. En 2011, AENA elevó un 6% la cifra de pasajeros en sus aeropuertos mientras que Barajas la recortó un 0,4%. Al año siguiente, la caída del conjunto de la red, un 5%, fue cuatro puntos inferior a la registrada por Barajas. Y para rematar, en 2013 el retroceso del aeropuerto madrileño (un 12%) fue cuatro veces superior al del conjunto de la red.

Los responsables de Barajas han achacado el comportamiento de los últimos años a la crisis de Iberia, cuyo 'hub' es precisamente la T4 de Madrid.  La influencia ha sido notable pero no es menos cierto que la más que positiva evolución de otras grandes pistas de AENA como Barcelona-El Prat y Alicante ha puesto de manifiesto la falta de adaptación de Madrid al nuevo mercado de la aviación comercial, especialmente con el mundo low cost, que ha encontrado en los aeropuertos mencionados anteriormente el espacio que no han hallado en Barajas.

El presente año ha comenzado con datos inmejorables para el aeropuerto madrileño. Durante los meses de enero y febrero, la afluencia de pasajeros se ha incrementado por encima del 10%, un hecho que no se daba desde el año 2007, el del récord absoluto para Barajas y también para la red de AENA. No obstante, tanto las cifras parciales como las acumuladas aún siguen lejanas no ya solo de las registradas en aquel ejercicio histórico sino incluso de 2012.

El AVE, ¿un revulsivo?

En el horizonte, el proyecto de la llegada del tren de alta velocidad a la T4 se plantea como una palanca que puede suponer el renacimiento de Barajas. Al menos, así lo piensan en Iberia, con su presidente, Luis Gallego, a la cabeza, que recientemente se pronunció a favor de que se ejecute cuanto antes.

El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, a quienes también se ha señalado en múltiples ocasiones por no haber promovido medidas para la revitalización del aeropuerto, son igualmente partidarios de que el AVE llegue al aeropuerto. Las dudas se centran en el Ministerio de Fomento y en su permanente disputa con el de Hacienda para la financiación de los proyectos de infraestructuras.

Los planes para levantar la T4 ya incluían la posibilidad de llevar el AVE hasta ella. De hecho, una serie de parcelas reservadas para la construcción de una futura terminal aguardan desde entonces para tal fin.

En cualquier caso, las cifras cantan unan historia que suena de algo: una vez más, unas previsiones demasiado optimistas han hecho que un megaproyecto se quede demasiado grande. Porque incluso subidos en el peldaño del año récord, la cifra de los 70 millones de pasajeros se antoja no sólo muy difícil de alcanzar sino también de muy complicada aproximación. 


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