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Juan Villalonga resuelve la papeleta de las renovables a Florentino y le pone en bandeja el acuerdo con el fondo GIP

El ex presidente de Telefónica actúa como intermediario del fondo de Singapur, que se ha comprometido a comprar un 25% de la filial de renovables de ACS. Florentino Pérez necesita desprenderse de estos activos para evitar que la deuda del grupo se dispare.

Juan Villalonga, ex presidente de Telefónica
Juan Villalonga, ex presidente de Telefónica GTres

El presidente de ACS, Florentino Pérez, ha encontrado un aliado de excepción en su carrera contrarreloj para quitarse de encima el negocio de energías renovables del grupo. Se trata del ex presidente de Telefónica Juan Villalonga, que ha trabajado como intermediario para el fondo GIP, que se ha comprometido a adquirir un 25% de Saeta Yield, la filial que agrupa los activos de renovables del grupo de construcción y servicios, en el caso de que culmine la salida a Bolsa en la que actualmente trabaja ACS.

El grupo anunció el acuerdo este miércoles a través de un hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Un pacto para el que Florentino Pérez se ha encontrado a Villalonga en su papel de comisionista para inversores institucionales.

Con origen en Singapur, GIP es uno de los fondos a los que Villalonga ha prestado sus servicios en más de una ocasión. De culminar con éxito, no sería la primera operación que el vehículo inversor lleva a cabo en España, casi siempre con la exitosa intervención del que fuera número 1 de Telefónica. La primera piedra fue una participación del 49% en dos centros comerciales que Metrovacesa puso a la venta a finales de la pasada década.

Según fuentes conocedoras del proceso, Villalonga propició el contacto entre GIP y ACS, consciente de que Florentino Pérez buscaba con cierta urgencia aliados que aseguraran el éxito de la colocación en Bolsa de los activos renovables de la compañía.

A vueltas con el auditor

De hecho, la compañía tan sólo ha anunciado su intención de llevar a cabo la operación, sin muchos más detalles, con el objetivo de quede constancia en los mercados de su intento por desprenderse de estos activos. El fin último es justificar la desconsolidación de la deuda asociada al negocio de renovables, que asciende a unos 3.000 millones de euros, y que se prolonga durante cuatro ejercicios.

La urgencia de la operación se basa en que Deloitte, auditor de ACS, ya no está dispuesto a avalar la desconsolidación de la deuda de las renovables con la excusa de que se trata de un negocio disponible para la venta.

Si finalmente la firma se mantiene en sus trece, el balance de la compañía sufriría un considerable revés, toda vez que la deuda se vería incrementada, de repente, en algo más de 3.000 millones de euros.

Tras un intento en vano por parte de ACS de colocar en Bolsa su filial de renovables en 2014, la compañía ha vuelto a la carga con fuerza en las primeras semanas de 2015. El tiempo apremia, toda vez que deberá presentar los resultados del ejercicio anterior antes de que finalice el mes de febrero y las cuentas auditadas para la junta de accionistas, que tradicionalmente se celebra en mayo o junio.

Trabajando en la sombra

Hasta el momento, la búsqueda de socios de referencia para Saeta Yield que aseguraran el éxito de la colocación en Bolsa había sido infructuosa. El acuerdo con GIP supone un notable paso hacia adelante para llevar a cabo una operación que permitiría a ACS olvidarse de uno de los aspectos que ha lastrado su desarrollo en los últimos ejercicios.

En este complicado escenario ha emergido la figura de Villalonga, aparentemente fuera de la primera línea de negocios en España desde hace tiempo pero muy activo a la hora de aprovechar sus múltiples contactos para trabajar como comisionista con indudable éxito.

Conocidos fueron sus intentos por extender sus tentáculos al negocio del fútbol, con un par de intentonas sobre el Valencia Club de Fútbol que no llegaron a buen puerto. La intención de Villalonga por entonces no era otra que contar con una plataforma adecuada para atraer inversiones y buscar oportunidades para los institucionales con los que trabaja.

En definitiva, un modelo similar al del propio Florentino Pérez, al que ha sabido encontrar en el momento más oportuno. Si la operación de Saeta Yield termina saliendo bien, no cabe duda que el presidente de ACS estará en deuda con Villalonga. 


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