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Deloitte no permitirá a Florentino seguir descontándose 3.200 millones de deuda de las renovables

ACS lleva cuatro años sin contabilizar la deuda de los activos de energías renovables al mantenerlos para la venta pero la operación no llega y Deloitte, histórico auditor de la compañía y muy señalado por el caso Bankia, empieza a entrar en situación de riesgo. 

ACS mantiene para la venta sus activos renovables hace más de cuatro años
ACS mantiene para la venta sus activos renovables hace más de cuatro años

La amortización anticipada de los bonos convertibles en acciones de Iberdrola por parte de ACS, operación nada favorable para las arcas del grupo constructor y de servicios, pone de manifiesto la imperiosa necesidad de reducir a marchas forzadas sus cifras de endeudamiento, en el entorno de 5.900 millones de euros al cierre del tercer trimestre. El motivo fundamental es que ACS podría encontrarse muy pronto en la obligación de sumar más 3.200 millones de euros a esa cantidad, la correspondiente a sus activos de energías renovables, que lleva más de cuatro años desconsolidada.

Pero esta situación podría tener los días contados. ACS sigue manteniendo como activo para la venta un conjunto de activos a los que no ha podido dar salida desde que en 2010, en plena batalla aún por hacerse con el control de Iberdrola, decidiera deshacerse de ellos, entre otras cuestiones, para que la eléctrica que preside Ignacio Galán no pudiera esgrimir el argumento de que era una empresa competidora a la hora de cerrarle la puerta del consejo de administración.

Desde entonces, ACS apenas ha sido capaz de colocar algunos de estos activos en operaciones aisladas, pero el grueso continúa perteneciendo a la compañía aunque no figure en su balance.

De hecho, Deloitte, histórico auditor de ACS, ya debería haber tomado cartas en el asunto, toda vez que una desconsolidación de este tipo no puede prolongarse excesivamente en el tiempo. En las últimas semanas, ACS se ha puesto en marcha planes para intentar reducir como sea su deuda global ante la posibilidad de que la firma que se encarga de verificar sus cuentas le obligue a volver a contabilizar en su balance los activos renovables.

Presión para el auditor

La situación actual tampoco es fácil para Deloitte, fuertemente multada por el Ministerio de Ecomomía y señalada por el ‘caso Bankia’. Más aún desde finales de la semana pasada, cuando se conoció el contenido del informe que elaboraron peritos del Banco de España sobre la salida a Bolsa de la entidad financiera, que ilustraba que la OPV se llevó a cabo en un entorno de cuentas maquilladas.

En este escenario se contextualiza la amortización anticipada de los bonos convertibles en acciones de Iberdrola y también la operación de sacar a Bolsa una sociedad con los activos que el grupo que preside Florentino Pérez posee en México.

En los últimos meses, ACS se ha centrado en reducir la deuda a través de la venta de activos de sus principales filiales extranjeras, la alemana Hochtief y la australiana Leighton, que además se encuentra en una situación financiera complicada, también acuciada por un elevado endeudamiento.

Como en el caso de ACS, Leighton también está tratando de vender activos con la intención de reducir deuda, dado que esta circunstancia está condicionando de forma negativa su desempeño, especialmente en el mercado local.


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