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La fuga de los March de ACS deja a Florentino Pérez a merced de los fondos a un año de renovar como presidente

ACS ha pasado de tener casi un 50% de su capital controlado por un núcleo duro a poco más de la mitad, porcentaje que se irá reduciendo según vayan soltando lastre los March. Con Iberostar en posición de salida y los Albertos financieramente asfixiados, Florentino Pérez queda debilitado como presidente de una compañía sin dueño.

Florentino Pérez se queda sin núcleo duro en ACS
Florentino Pérez se queda sin núcleo duro en ACS

Florentino Pérez se dispone a vivir otro verano complicado, como el que pasó hace dos años con las refinanciaciones de ACS y el agujero generado por el inicio de la salida del capital de Iberdrola. Pero, ahora más que nunca, su puesto como presidente del grupo de construcción y servicios está en peligro. La progresiva salida del capital de la compañía por parte de Banca March acelera el desvanecimiento de un núcleo duro que ha pasado de controlar casi un 50% de la empresa a contar con Pérez y el 12,5% que posee como único miembro estable, expuesto a movimientos hostiles provenientes del exterior.

Y todo ello en un contexto más que inquietante, un año antes de su reelección como miembro del consejo de administración de la empresa y con vistas a un ejercicio 2015 en el que ACS tendrá que volver a sentarse con los bancos para reestructurar su deuda.

Casi todo el papel que ha salido de la compañía ha sido adquirido por inversores institucionales extranjeros que, como admitió el propio Florentino Pérez en la última junta de accionistas, han duplicado su presencia en el capital de la empresa, hasta acaparar prácticamente un tercio.

Un escenario que hace temer a Pérez que surjan movimientos hostiles en su contra, bien de los institucionales ya presentes en el grupo, bien de nuevos accionistas que han dejado claro el apetito inversor que despierta la compañía. En los últimos doce meses, coincidiendo con la venta de títulos por parte de accionistas de referencia como los March y los Albertos, las acciones de ACS han subido un 66% en Bolsa. Y ahora no es necesario sumar tantos apoyos como antes para hacerse fuerte en ACS y desbancarle de la presidencia.

El hartazgo de los March

A última hora del pasado martes, Banca March anunció la venta de un 3,7% del capital de la compañía, un movimiento que deja su participación reducida a algo más de un 11%, cuando hace tres años contaba con algo más de un 23%. Dos tercios de estas desinversiones se han producido en los últimos meses, en un claro movimiento de retirada del que ha sido el socio estable más crítico con la gestión de Florentino Pérez al frente de ACS.

La ruinosa salida del capital de Iberdrola, que provocó pérdidas milmillonarias al grupo constructor, fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de los March, que optaron por aprovechar su posición financieramente favorable (cuenta con cuantiosas plusvalías latentes) para salir de forma progresiva de la empresa. Corporación Financiera Alba, brazo inversor de Banca March, se encuentra en pleno proceso de rotación de su cartera y considera que su ciclo en ACS ha llegado a su fin. No hay vuelta atrás.

Además, los March ven aún lejano un relevo voluntario de Florentino Pérez como primer ejecutivo de la compañía, aunque el presidente de ACS anunció en un programa de televisión de máxima audiencia que había elegido a Marcelino Fernández Verdes como sucesor.

Eso sí, se cuidó de apuntar en qué fecha se produciría. Y mientras ha cargado de trabajo a Fernández Verdes en las filiales internacionales del grupo, Hochtief y Leighton, en las que ya acapara todo el poder. Los episodios en torno al almacén de gas Castor, otro empeño personal de Pérez como el fallido abordaje a Iberdrola, auguran un nuevo agujero contable y de imagen que Banca March no está ya dispuesta a asumir.

Un gigante sin dueño

Pero el de los March no ha sido el único caso en este sentido. Los financieros Alberto Alcocer y Alberto Cortina también han reducido prácticamente a la mitad, hasta poco más del 7%, la participación que tenían antes de aquel fatídico 2012, cuando las acciones de ACS llegaron a cotizar por debajo de 11 euros, sus mínimos en una década.

De salida también está Iberostar, que compró un 5% de ACS poco antes de estallar la crisis, cuando la compañía cotizaba por encima de 46 euros por acción. Hace unos meses, Miguel Fluxá, presidente del grupo turístico, manifestó la intención de salir de ACS, aunque no sería de forma inmediata, tratando de reducir lo máximo posible las minusvalías.

De ahí que el presidente de ACS lleve muchos meses en busca de nuevos accionistas de referencia para la compañía, por el momento en vano. Florentino Pérez ve ahora mucho más en peligro su puesto toda vez que la compañía ha pasado a tener varios socios estables con carácter de históricos a convertirse en un grupo prácticamente sin dueño, toda vez que la mayoría de ellos están de salida.

Con la consolidación de Hochtief y Leighton, ACS se ha convertido en un gigante que factura más de 38.000 millones de euros, aunque sus objetivos para 2016 se basan en alcanzar un beneficio neto de 1.000 millones, es decir, la cifra que la compañía lograba con holgura diez años antes sin tener el control de las filiales internacionales. Una cuestión de gestión y de gestores en una finca demasiado apetecible para las escasas y débiles barreras que ahora mismo flanquean sus entradas.


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