Economía

Guindos dice haber hecho sus deberes y reclama la ayuda para España de la UE

El ministro de Economía afirma en Bruselas que ha hecho todo lo posible para estabilizar la economía española y que Grecia debe cumplir. Los analistas creen que ahora sólo una intervención de la UE o el BCE puede disipar la desconfianza sobre España. 

El ministro de Economía español, Luis de Guindos (d), y el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi (i)
El ministro de Economía español, Luis de Guindos (d), y el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi (i) EFE

Después de que la prima de riesgo de España se disparase hasta sus niveles más altos en la historia del euro por encima de los 480 puntos, el ministro de Economía Luis de Guindos declaró en la reunión del eurogrupo que se han tomado todas las medidas para volver al crecimiento y estabilizar la economía española. Y pidió la cooperación europea para articular una respuesta conjunta que apoye a España. Respecto a Grecia, no quiso hablar de una salida del euro y exigió que ésta se ciñese a sus compromisos… Con estas palabras, Guindos reconocía que nuestro país ya no puede hacer más para frenar la huida de los inversores y que dependemos de la benevolencia del BCE o de la UE.

A manos de los mercados, el Gobierno de Rajoy ha perdido el control de los acontecimientos. El cumplimiento de las metas de déficit se cuestiona en el exterior debido a un entorno recesivo, un paro enquistado y unas comunidades autónomas que tienen que afrontar los controvertidos recortes en sanidad y educación. Y, según los economistas consultados, la reforma financiera ha sido la puntilla.

Al profundizar en la política de saneamientos de los balances, los analistas siempre van a exigir más. Se abre la espita examinando el crédito inmobiliario y se concluye indagando sobre todas y cada una de las carteras de la banca española: ¿por qué no pedir también provisiones para los créditos a las pymes cuando hay un elevado índice de mortalidad de empresas? ¿O para los préstamos al consumo con un desempleo que ronda el 24 por ciento de la población activa? ¿Y no se antoja demasiado baja una morosidad sólo del 2 por ciento en las hipotecas?   

En opinión de los expertos, se ha enseñado el problema pero no se han dado soluciones. El informe del FMI señalaba que las dificultades se concentraban en un tercio del sector financiero. ¿Por qué entonces se han pedido provisiones para todos contagiando al sistema entero y bloqueando su acceso a los mercados mayoristas de dinero? Para colmo, las entidades grandes pueden sufrir más la sequía de los mercados porque se habían especializado en aprovechar esa liquidez a corto para prestar a largo con beneficios. Los analistas consideran que el Gobierno debió haber discernido entre los sanos y los tocados, y tomar medidas sólo para las entidades gangrenadas.

El mercado reclama ahora que el Ejecutivo explique cómo va a costear las recapitalizaciones de las entidades o la puesta en marcha de un banco malo que seccione el riesgo inmobiliario del balance. Además, critica la política de fusiones, que ha convertido una serie de problemas pequeños en unos pocos grandes y por tanto más difíciles de afrontar.

El tipo de interés del 6 por ciento para la deuda pública a 10 años implica que el resto de la economía no tiene acceso alguno a la financiación. Y eso puede hacer inviable cualquier esfuerzo por estabilizarla. El Gobierno español ha perdido demasiado tiempo para atajar los recortes y se ha equivocado con unas provisiones a la banca que nunca se estimarán suficientes. Todavía puede demostrar que controla los presupuestos de las comunidades y que es capaz de reorientar la regulación financiera para que funcione. Pero ahora necesitará que la UE o el BCE lo respalden bien con nuevos pasos en la integración europea, bien con la impresión de billetes, tal y como ha reconocido Guindos.


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