Economía

El atasco burocrático en Bruselas retrasa la entrada del Sabadell en la CAM

La ratificación de la operación en el Parlamento Europeo puede alargar el relevo de los gestores hasta abril.

El atasco burocrático en Bruselas retrasa la entrada del Sabadell en la CAM
El atasco burocrático en Bruselas retrasa la entrada del Sabadell en la CAM Europa Press

Habrá retraso en el traspaso de poderes de la CAM. El calendario previsto para la toma de la gestión del Sabadell en la caja alicantina, en sustitución del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), se aplazará hasta finales de marzo.Incluso, la operación podría demorarse hasta la primera quincena de abril, según informan a Vozpópuli fuentes del sector. La fecha inicial, apuntada tras la adjudicación en diciembre, para la entrada definitiva de los nuevos dueños de la caja alicantina señalaba el 15 de marzo.

Los motivos de la demora se fundamentan en la ratificación de la operación por parte de Bruselas. "No hay problemas con los trámites. Simplemente, todo el proceso lleva unas semanas de retraso frente a lo que estaba previsto", aseguran desde el Sabadell, que se encuentra en pleno proceso de ampliación de capital para cubrir la compra de la CAM. El banco recabará 913 millones de euros en el mercado.

Esta no es la única medida emprendida por la entidad para reforzar su solvencia. Hace un año acometió una ampliación de capital del 10% que le reportó 410,7 millones de euros. Y al cierre de 2011, ejecutó la conversión de preferentes de Banco Sabadell (750 millones de euros) y Guipuzcoano (100 millones) que equivalieron a una ampliación de capital de otros 590,5 millones de euros. Asimismo, el grupo acaba de poner en marcha el canje por acciones de otros 1.400 millones de euros en preferentes de Banco CAM.

El retraso en la formalización del proceso por parte de Bruselas no impide al Sabadell tomar sus primeras de decisiones antes del desembarco definitivo. No sólo ha puesto en venta toda la cartera industrial de la entidad alicantina, como adelantó este diario, sino que también quiere tener cerrada la reestructuración de la anterior cúpula antes dd la llegada de los nuevos gestores.

Este fue el motivo por el que el FROB, tras el consenso con el Sabadell, comunicó la pasada semana el despido pactado de cinco de los altos ejecutivos de la anterior etapa. Apenas un mes después de que el banco catalán suprimiera las direcciones territoriales, controladas por técnicos del propio banco catalán, hace apenas cinco días formalizó el final de la etapa de López Abad y María Dolores Amorós con esas cinco destituciones.

A excepción de un alto directivo del equipo anterior (José Pina, que fue secretario general del consejo de administración y antes director de Inversiones), todos han abandonado la cúpula de CAM. Entre los gestores salientes se encuentran el director de Gestión de Activos y Participaciones, Francisco José Martínez, y el que fuera director general de Auditoría Interna y que ya había sido degradado el pasado mes de febrero a adjunto de este mismo departamento, Teófilo Sogorb.

El Frob también comunicó el despido del exdirector territorial de Norte-Centro-Sur, Pedro Torres; y a los regionales de Madrid, Francisco Javier Carrascosa; y de Andalucía, Ricardo Camilleri. Los tres habían sido relevados de estos cargos y degradados a adjuntos cuando en febrero se decidió suprimir la estructura territorial de la CAM y agruparla en dos grandes áreas. Esas dos grandes áreas son las de territorios históricos de CAM, a cuyo frente está ya Jaume Matas, exdirector en la Comunidad Valenciana del Sabadell; el resto del nuevo grupo bancario estará bajo la supervisión del exresponsable de la red de Banco Comercial del Sabadell, Jaume Puig. Los dos hombres fuertes de la nueva CAM, junto al consejero delegado del Sabadell, Jaume Guardiola, y el director general Miquel Montes.

Los ceses por el Frob de Francisco Martínez y Teófilo Segorb parecen apuntar a los puntos débiles que el Sabadell quiere reforzar con carácter prioritario: la gestión de la red comercial del nuevo grupo y la auditoría y control interno, incluidos, lógicamente, los riesgos crediticios. Precisamente esta circunstancia ha sido lo que ha abocado a la entidad a la quiebra por la alta exposición a sectores como el del ladrillo durante el boom inmobiliario y que situaron las pérdidas al cierre del ejercicio del 2010 en los 2.700 millones de euros.


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