Economía

Un 1% de la población mundial se queda con todo: sus fortunas resultan ya incalculables

Tanto el Banco Central Europeo como la Reserva Federal no logran calcular de manera ajustada qué porcentaje de riqueza manejan los ultra ricos y qué cantidad de impuestos evitan. 

Pese a la crisis, los ricos siguen acumulando riqueza, evadiendo impuestos y controlando la producción de renta de los países. Esto podría parecer un discurso de la formación Podemos, pero son algunas de las conclusiones que se encuentran en informaciones de medios tan financieros y sofisticados como Bloomberg, Credit Suisse o Merrill Lynch.

La citada agencia de noticias, fundada por el actual alcalde de Nueva York (Michael Bloomberg, una de las grandes fortunas de EE UU, con la posición 14 en la lista Forbes), publicaba ayer una información titulada “El 1% de los ricos podría ser más rico de lo que usted piensa”.

Su artículo recogía, tomando como fuentes informes de entidades como el Banco Central Europeo (BCE), el porcentaje de riqueza que controla el 1% de la población más rica. En EE UU, esta cifra asusta, ya que es el 37% de la renta. España no es de los países más preocupantes, ya que ese ‘top 1’ acapara el 15% de la riqueza. Una cifra alta, pero inferior a las de Alemania, Portugal, Italia o Francia donde, por lo que se ve, hay más “ricos de verdad”; frase célebre acuñada por Emilio Botín, padre del actual presidente del Santander. 

A finales del pasado año, Credit Suisse apuntaba que la riqueza global ha subido un 68% en los últimos 10 años, para llegar a un nuevo máximo histórico de 241 billones (españoles) de dólares. Como suele decirse, la riqueza se reparte de forma muy desigual. Así, el 10% más acaudalado posee el 86% del total de los activos en el mundo, aseguraban desde Credit Suisse Research Institute. Y el 1% más adinerado posee el 46% de todos los activos globales.

Esta acumulación de renta provoca que, pese a que se incrementa la riqueza global en el mundo, el consumo no lo hace, precisamente por esa nula distribución. Una persona no puede comer o cenar dos veces cada vez, aunque tenga dinero para hacerlo por 100.

Por ampliar, según el informe de riqueza en el mundo de Merrill Lynch-Cap Gemini, en 2010 había 10,9 millones de millonarios en el mundo. La cifra era de 10,1 millones en 2007 y sólo bajó en 2008, siempre con EEUU como zona geográfica con más ricos, aunque Asia Pacífico y Oriente Medio le recortan terreno a toda prisa.

El problema es que esta tendencia se agudiza y cada vez resulta más difícil calcular la fortuna de los millonarios y, sobre todo, los impuestos que evaden. “Cuanto más dinero tienes, más fácil resulta esconderlo y no pagar impuestos”, dice una fuente recogida en el artículo de Bloomberg. Ni el Banco Central Europeo ni la Reserva Federal son capaces de tener del todo claro cuánto dinero hay fuera de su radar, eludiendo impuestos. Sólo coinciden en que sigue siendo muchísimo. 

Los que más evaden...

Conviene aportar algunos datos sobre la imposible foto fija de la riqueza mundial. Mientras EEUU es el país que más millonarios aporta y, sobre todo, donde más crecen, sin embargo, es la zona en la que sus ricos evaden menos.

Al menos, así lo aseguran en Bloomberg, donde afirmaban que sólo el 4% de sus altos capitales están en territorios off shore, es decir, paraísos fiscales. Sin duda, mucho tendrá que ver con esto el tratado Facta, impulsado desde la principal economía del mundo y al que está suscrita España, que establecen un intercambio de información fiscal entre los principales países.

Harta de Suiza

EEUU, harta de sospechar que sus millonarios eludían al fisco en Suiza, obligó (casi) manu militari a facilitar información de sus clientes a la banca suiza. La sorpresa e indignación de firmas como UBS fue mayúscula, pero se encontraron en primer lugar con la amenaza de sanciones al otro lado del Atlántico. En segundo lugar, llegó la Fatca.

Los ultra millonarios de la Eurozona tienen alrededor del 10% en paraísos fiscales, pero Rusia o los países del Golfo superan el 50%, por lo que no es descabellado decir que el dinero de las materias primas, que tanto hacen sufrir al consumidor por su elevadísima carga fiscal en el caso de los carburantes, evade impuestos a mansalva.

España, buen ejemplo

En España, han tenido lugar ejemplos clarísimos de la dificultad de determinar el perímetro de las grandes fortunas. Desde el caso Bárcenas, con millones y millones de euros circulando por todo tipo de países off shore, hasta la familia Botín, con más de 1.000 millones colocados en Suiza en una cuenta de HSBC, pasando por el reciente caso Pujol, cuya gran pregunta es ahora ¿a cuánto asciende la fortuna oculta de la familia del expresident de la Generalitat?

Sin duda, al juez Ruz le costará años delimitarlo. El entramado de sociedades y el baile de dinero por cuentas y paraísos fiscales es tan complejo que se llega a una conclusión: ni los propios ricos son conscientes del dinero que tienen.

Tras la reciente amnistía fiscal aprobada por Cristóbal Montoro, regresó a España mucho dinero y, sobre todo, afloraron muchas rentas en el exterior que poco a poco están viniendo. Así, el proceso de registro de sicavs sigue siendo incesante y todo apunta a que en el ejercicio verán la luz por lo menos 150 nuevas sociedades, para las que hacen falta al menos tener de 2,4 millones de euros. 

Pero, sin duda, uno de los grandes retos a los que se enfrenta la sociedad actual es el de la distribución adecuada de la riqueza, basada sobre todo en una equidad y transparencia fiscal. Aunque los que tienen los resortes del dinero se resisten con eficacia. 


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