Economía

La banca prevé reducir en 20.000 M. sus créditos tóxicos este año para dejar la mora en el 12,5%

La reducción del saldo de préstamos dudosos de la banca es un hecho desde principios de este ejercicio. Hasta julio, el sector ha rebajado en 13.000 millones el volumen de estos préstamos tóxicos. La previsión de las entidades es que esta rebaja alcance los 20.000 millones.

Sede del Banco de España.
Sede del Banco de España.

El difícil contexto macroeconómico, y sus negativas sinergías, entre ellas el crecimiento continuo de la tasa de paro, se han convertido durante los últimos trimestres en la gasolina del deterioro de las carteras de créditos de la banca española. Sin embargo, la tendencia ha dado un giro radical desde principios de este ejercicio. La recuperación económica, que ha servido a las entidades para contener las entradas en mora y mantener un ritmo estable en las salidas, además de las continuas operaciones de venta de préstamos dudosos por parte de los bancos han reducido en 13.000 millones el sado de créditos tóxicos de las entidades, según los últimos datos del Banco de España correspondientes a julio. La previsión del sector es que se cierre este ejercicio con una rebaja del saldo de dudosos en el entorno de los 20.000 millones, según confirman diversas fuentes bancarias.

Pese a que este descenso del volumen de préstamos dudosos no se traduce en el ratio de morosidad, sí confirma que este ejercicio registrará, por primera vez desde el estallido de la crisis, un retroceso de los préstamos tóxicos en los balances de los bancos. En diciembre de 2012, el saldo alcanzó su pico histórico al registrar un volumen de 200.000 millones de euros. Hasta julio, la cifra total de créditos dudosos ha descendido hasta los 184.520 millones de euros, el nivel más bajo desde agosto de 2013, pero al reducirse el saldo global del crédito en casi 20.000 millones, arroja un incremento en la tasa de morosidad, hasta el 13,15%.

El traspaso de este tipo de carteras a fondos de capital riesgo se está convirtiendo en un pilar fundamental de este descenso. Por ejemplo, Bankia ha reducido el saldo de créditos dudosos en 1.446 millones de euros, hasta julio. De esta cifra, unos 300 millones procedían de la venta de una cartera de créditos morosos, mientras que los 1.100 millones restantes se lograron porque la entidad consiguió poner al día créditos que estaban en impago. A lo largo de septiembre, la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri comunicó la venta de dos nuevas carteras de crédito por 895 millones de euros, de los que 482 millones eran créditos morosos.

Estas operaciones le han servido a Bankia para rebajar el saldo de dudosos en 359 millones en tasa interanual, hasta situarlos en 18.222 millones. Además, Bankia se erige así como la entidad con menor volumen de dudosos, tras reducir estos activos en 773 millones de diciembre a marzo de este año.

La venta de carteras de préstamos por las entidades son uno de los pilares de esta reducción del saldo de dudosos. Bankia es quien más se está beneficiando de esta práctica

Lejos de la entidad nacionalizada se encuentran Caixabank y Sabadell, ambas con dudosos que superan los 24.000 millones. Las dificultades que aún persisten pese a la incipiente mejoría de la situación económica también se constata en los más de 21.000 millones de dudosos con los que cerró el Santander marzo de este año. BBVA aglutina activos de este tipo por un valor de 20.356 millones y Popular por importe de 20.775 millones.

La morosidad registró descensos en diciembre de 2012 y febrero de 2013 por los efectos contables del traspaso de activos a la Sociedad gestora de activos procedentes de la reestructuración bancaria (Sareb), primero por parte de las nacionalizadas (Bankia, NCG Banco, y Catalunya Caixa) y después de las entidades del grupo 2 (Ceiss, BMN y Caja 3).

Una vez corregido este efecto, la mora continuó con su senda alcista, que se rompió en el mes de enero de este año al incluir el cambio metodológico de los Establecimientos Financieros de Crédito, una tendencia que retomó en febrero y marzo, pero que rompió levemente en abril. La tasa cayó en mayo y junio, para después volver a repuntar en julio, describiendo así una evolución dispar.

En el sector se espera que la velocidad de descenso siga siendo lenta hasta que no se termine de recuperar la confianza en las pymes. A ello contribuirá el torrente de liquidez de las subastas del Banco Central Europeo (BCE) y la mayor penalización a los depósitos de las entidades financieras en el organismo europeo. "El escenario más previsible que esperamos para finales de este año es el de un retorno de tasas de morosidad a los niveles del 12% o 12,5%, que debieran confirmar la tendencia a la baja que también esperamos para el ejercicio 2015", confirman desde el sector.


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