Economía

El Gobierno busca un gran pacto de rentas con patronal y sindicatos a costa de cesiones en la Formación

El Gobierno Rajoy tiene un poco más cerca el pacto salarial que le permitiría vender mejor la recuperación. Según fuentes al tanto de las conversaciones, sindicatos y patronal llegarán a un acuerdo de rentas a cambio de cesiones en la reforma de la Formación, un negociado clave para el mantenimiento de la estructura de estas organizaciones pero al mismo tiempo muy cuestionado por los escándalos y su escasa efectividad.

El Gobierno Rajoy tiene un poco más cerca el pacto salarial que le permitiría vender mejor la recuperación. Según fuentes al tanto de las conversaciones, sindicatos y patronal llegarán a un acuerdo de rentas a cambio de cesiones en la reforma de la Formación, un negociado clave para el mantenimiento de la estructura de estas organizaciones pero al mismo tiempo muy cuestionado por los escándalos y su escasa efectividad.

El Ejecutivo popular está embarcado en su particular escapada hacia las elecciones generales de 2015. Y la firma de un pacto de rentas respaldado por CCOO y UGT supondría un gol al PSOE, marcaría el fin de la resistencia de los sindicatos a la reforma laboral, cerraría un ciclo en el que el Gobierno se ha quedado solo tomando medidas y enviaría el mensaje de que se abre un nuevo periodo en el que hay que apoyar la recuperación. Cuatro efectos por el precio de uno.

Pero la cosa no se queda ahí. Al igual que en el cuento de la lechera, la apuesta del Gobierno consiste en que el ciclo virtuoso del crecimiento se reactive y eso bañe y limpie todo cual poderosa marea capaz de generar más empleo y de cerrar la enorme brecha todavía existente en las cuentas públicas, reanimando así a sus desmoralizados votantes y haciéndoles olvidar incluso la alargada sombra del caso Bárcenas. 

¿Y cómo piensa obrar semejante alquimia? De acuerdo con la versión de fuentes gubernamentales, un crecimiento más fuerte del previsto dependerá de cuatro factores: que el BCE finalmente actúe ante una inflación demasiado baja durante demasiado tiempo, que el crédito aumente en 2015 una vez hayan acabado los test de estrés, que la reforma fiscal de Montoro eleve la renta disponible y que haya una subida moderada de los salarios. Aunque las exportaciones hayan alcanzado el entorno del 33 por ciento del PIB, la demanda nacional todavía representa la parte del león de la economía y por lo tanto se trata de relanzarla como sea. Nada de alzas del IVA a cambio de rebajas de cotizaciones que pueden ir a las cuentas de las empresas. El objetivo es que el ciudadano sienta más dinero en el bolsillo y consuma. Pese a que el empleo es más precario y los hogares están mucho más endeudados, uno de los argumentos más manidos en los círculos del Ejecutivo es que con el mismo número de ocupados que en 2002 las ventas de turismos aún se encuentran a la mitad que en ese año.

En las manos del Gabinete de Rajoy está la rebaja fiscal que en parte se compensará con alzas de otros impuestos que sean menos dañinos para el crecimiento y que, sobre todo, electoralmente se noten menos. Y en sus manos también está empujar a los sindicatos y patronal a que pacten un incremento salarial a varios años, moderado para seguir recuperando competitividad a la vez que se gana capacidad adquisitiva gracias a una inflación baja. Aunque sea por sectores y manteniendo los descuelgues, el pacto salarial se antoja indispensable para un Gobierno apurado en las encuestas.

La pieza de cambio

Asediados por los escándalos como los ERE de Andalucía o el caso Aneri en Madrid, sindicatos y patronal constituían una presa fácil. El Gabinete del PP las tenía todas consigo para hacer una reforma de la formación en el trabajo de arriba abajo, tal y como le exigía Bruselas. Los sindicatos incluso izaron la bandera blanca pidiendo que les retiraran la gestión de los cursos siempre que mantuviesen la planificación y el control.

Pero la necesidad de un pacto salarial que selle la paz social cambia las tornas. Al vigente Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva se le atribuye el éxito de la moderación salarial en los convenios. Sólo que éste se agota el 31 de diciembre de 2014. Hay que negociar otro. Y la pieza de cambio va a ser la Formación. Diversas fuentes al corriente de las conversaciones apuntan que se ha alcanzado una suerte de desacuerdo pactado, por el cual el Ejecutivo aplicará la reforma estableciendo la libre concurrencia sin que los agentes sociales lo conviertan en casus belli. “Por supuesto que se impondrán más controles y transparencia para evitar el fraude. Y también se fijará un cierto grado de competencia. Pero el entendimiento tácito es que se respetarán unas estructuras creadas muchos años atrás, que emplean a mucha gente y en las que se ha invertido muchos recursos. No harán mucha sangre con la reforma”, explican fuentes patronales.  

Y para ello se introducirá algún tipo de cláusula que reconozca la trayectoria y el equipamiento que atesoran, es decir, que sin importar los pufos que haya continuarán acaparando el grueso de los cursos. “Es evidente que los requisitos darán la preponderancia en la formación a los agentes sociales antes que a una academia cualquiera”, sostienen.

Y el presidente de la CEOE, Juan Rosell, consigue un premio más. Se habla de que la formación a demanda se aumentará del actual 60 por ciento de los fondos al 80 por ciento. “Esta es la formación bonificada, precisamente donde más bolsas de fraude se han detectado. El modus operandi habitual se resume en un asesor homologado que acude a una pequeña empresa y les sugiere que pueden ganarse unas perras. En el mejor de los casos, se les da un curso por Internet, cuando no se les regala un jamón, una tableta o un billete para un sorteo. Sin embargo, Rosell quiere que se extienda este modelo porque beneficia mucho a las grandes empresas, las cuales pueden reclamar cuanto les corresponda para organizarse la formación a su gusto. Basta recordar que cuando ministra anunció un día que limitaría este sistema, la cúpula de CEOE se le tiró al cuello y a la semana se retractó”, comenta una fuente conocedora de estos entresijos.

No obstante, hay patronales que no comparten la reclamación del presidente de la CEOE y se han organizado para hacerle frente. Al margen de Rosell, varias agrupaciones empresariales que dependen en parte para su financiación de los cursos han propuesto al Ministerio de Empleo que la formación en las pequeñas empresas se canalice a través de las patronales sectoriales, según ellas más controladas y especializadas en impartir los cursos a la medida de las necesidades de sus respectivos sectores.

Entre dimes y diretes, se prevé la aprobación de la reforma de la formación en julio. Pero entretanto y para abrir boca, el Gobierno librará en junio una nueva remesa de fondos para la formación de acuerdo con los criterios antiguos, de forma que los distintos centros de sindicatos y patronal puedan sobrevivir de aquí a finales de año. Ahora sólo falta que los agentes sociales vistan el muñeco del pacto salarial cuanto antes.


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