Economía

Primera junta del Santander de Ana Botín bajo la alargada sombra de 'don Emilio'

Fue la primera Junta que examinaba la gestión de Ana Patricia Botín al frente del Santander. Cuatro horas y media de reunión marcadas por las alabanzas a la anterior etapa en medio de las críticas al recorte al dividendo. "Ya no es atractivo tener acciones del banco", enfatizó un accionista.

Ana Botín durante la Junta General de Accionistas de Banco de Santander.
Ana Botín durante la Junta General de Accionistas de Banco de Santander. EFE

No era su primera Junta de accionistas desde el primer sillón del Santander. Pero sí, la más reposada. Nada que ver con la emoción (y conmoción) del primer envite de Ana Patricia ante los accionistas en septiembre pasado, apenas dos días después del funeral de su padre Emilio Botín. El examen de este viernes suponía el primer termómetro de su mandato. Apenas seis meses de auténtica sacudida a la configuración del consejo, una millonaria ampliación de capital por 7.500 millones y un golpe al ahorro de miles de accionistas con el recorte al dividendo. 

Todos esos movimientos generaron comentarios, interrogantes y críticas por parte de la mayoría de los 29 accionistas que tomaron la palabra. Cuatro horas y media de Junta bajo la alargada sombra del anterior presidente. El primer recuerdo llegó de su hija, la presidenta del banco. "Bajo su presidencia, Banco Santander pasó de ser el séptimo banco de España a convertirse en la primera entidad de la eurozona, primera franquicia de Latinoamérica y uno de los diez primeros bancos del mundo por capitalización bursátil... Esto se debe especialmente a la labor, visión estratégica y liderazgo de su anterior presidente Emilio Botín", ensalzó Ana Patricia.

Poco más del 50% de los 29 accionistas que tomaron la palabra, 14 de ellos en total, recriminaron la decisión de rebajar el dividendo desde los 0,60 euros a los 0,20 euros por título

Unos comentarios que pronto compartieron gran parte de los accionistas intervinientes. En todos ellos, bajo la loa al anterior Botín subyacía una evidente crítica al presente Botín. "Su padre nunca hubiera realizado este recorte al dividendo", le afeaba un accionista. "El llevó al banco a lo más alto y, con ello, a la rentabilidad de los accionistas, todo lo contrario de lo que sucede ahora", insistió. "Ha entrado como un elefante en una cacharrería con estadecisión (recorte del dividendo)", le criticaba Francisco Capel, otro minoritario.

Poco más del 50% de los 29 accionistas que tomaron la palabra, 14 de ellos en total, recriminaron la decisión de rebajar el dividendo desde los 0,60 euros a los 0,20 euros por título. "Ya no tiene atractivo tener acciones en el Santander. Las cambiaré por otra empresa del Ibex que ofrezca mayor rentabilidad", amenazó otro minoritario. "Todo el equipo gestor tendrá en cuenta que es un contrasentido que el banco gane más y se sacrifique el dividendo un 66%", criticó otro.

En su discurso, Ana Patricia intentó endulzar este recorte con otros datos. "Durante el año 2014, el retorno total al accionista ha sido del 17,2%, del que un 10% correspondió al dividendo y el resto a la apreciación de la acción. Desde la fecha de la ampliación de capital a 6,18 euros la acción, los accionistas han tenido una apreciación del 11,9% (dato a cierre del 26 de marzo), lo que sumado al dividendo de 0,146 euros supone una rentabilidad acumulada por los accionistas del 14,3% en menos de 3 meses".

Ana Patricia explicó que este cambio de política de dividendos iba a ayuda a "aprovechar todas las oportunidades de crecimiento orgánico en los países donde operamos"

Las quejas de los accionistas no sólo se centraron en el recorte de las percepciones, sino también en la forma. Algunos de ellos solicitaron que los cuatro pagos se realicen en efectivo, frente a la política que ha impuesto la entidad de tres en efectivo y un cuarto en scrip. Ante la primera intervención, en realidad, la primera crítica, Ana Patricia quiso intervenir para explicar que este cambio de política de dividendos había sido ampliamente debatida en el seno del consejo y que iba a ayudar a "aprovechar todas las oportunidades de crecimiento orgánico en los países donde operamos".

Un total de ocho accionistas también afearon a la presidenta el haber cerrado a los minoritarios el derecho a poder acudir a la ampliación de capital por valor de 7.500 millones. Entre los reproches, nuevos recuerdos a la labor de Emilio Botín e incluso a Alfredo Sáenz, "un banquero de los pies a la cabeza".

A diferencia de su padre, Ana Patricia se mostró amable con todos los accionistas. Nada que ver con las formas que, en ocasiones, mostraba Emilio Botín para recriminar a los accionistas que excedían del tiempo de intervención. De hecho, la actual presidenta quiso contestar individualmente a todos los accionistas, extendiéndose en algunos casos en sus explicaciones, frente a la práctica de Emilio Botín que agrupaba las preguntas a las que daba respuestas cortas. 

Como su padre, sin embargo, Ana Patricia defendió la labor de su consejero Juan Miguel Villar Mir, de quien destacó que su imputación en los 'papeles de Bárcenas' ha sido sobreseída. No citó, por contra, que el dueño de OHL sigue imputado en el 'caso son Espases', que juzga en Palma de Mallorca, una presunta adjudicación irregular en la construcción de un hospital en esa isla. "No es necesario contar quién es. Tiene todos los requisitos para ser consejero independiente. No está afectado por ningún conflicto. Sus aportaciones al consejo son muy valiosas", incidió la presidenta del Santander.

Una defensa que extendió al resto de su nuevo equipo, "ahora sí el mejor de la banca española en comparación con el resto de entidades", sostuvo la presidenta del Santander, en una Junta marcada por la alargada sombra del pasado histórico. No del más reciente. Ningún accionista se acordó de Javier Marín.


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