Economía

Santander y Popular piden 5.000 M. por Catalunya Caixa, el doble que La Caixa

N+1, que prepara el cuaderno de venta de la entidad catalana, sondeó la pasada semana a la gran banca para conocer el precio al que estarían dispuestos a comprar CX. Todas las ofertas son más elevadas de las presentadas en marzo, cuando se suspendió la subasta.

Sede de los servicios centrales de Catalunya Caixa.
Sede de los servicios centrales de Catalunya Caixa.

El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) no quiere otro proceso en falso con Catalunya Caixa. "La subasta sólo se abrirá si existe realmente posibilidad de éxito", reiteran fuentes del Gobierno, que aseveran que, a día de hoy, no se puede asegurar rotundamente que se vaya a iniciar la venta de la entidad catalana. De hecho, la pasada semana, Fernando Restoy, presidente del FROB, dejó en suspense el inicio de la subasta. Para tener una fotografía concreta de cómo se encuentra el apetito de los posibles compradores, la firma N+1, en nombre del FROB, realizó la pasada semana una primera toma de contacto con todos aquellos bancos que concurrieron a la anterior subasta fallida, además de Caixabank, ausente de aquel proceso.

En esos encuentros, conocidos en el argot financiero como presounding, el banco de inversión que está realizando el análisis de Catalunya Caixa testó las condiciones en que cada una de las entidades estarían dispuestas a presentar una oferta. "Las preguntas fueron claras y contundentes para que Economía y el FROB conozcan en qué parámetros se pueden mover los números", explican fuentes conocedoras de esos encuentros.

Así, N+1 sondeó sobre nuevos traspasos de más carteras de activos de Catalunya Caixa a la Sareb, cómo variarían las ofertas proyectando las ventajas fiscales que ofrecerá la nueva reglamentación sobre los activos fiscales diferidos (DTA's en inglés), qué volumen de ayudas o esquemas de protección de activos serían necesarios para la venta de la entidad, de cuántos créditos fiscales (alrededor de 5.000 millones) tiraría cada posible comprador y cómo cambiaría el interés en el caso de que la solución final implicase que la entidad catalana tuviera que ser troceada, como ya se ha barajado en el pasado. 

En este sentido, Antonio Carrascosa, director general del FROB, subrayó este miércoles, en un desayuno en el Foro Nueva Economía, que si encontramos para determinadas partes del negocio de Catalunya Caixa que “se valoran más esos trozos” y que resulta “rentable” desde el punto de vista del contribuyente el hacer esa venta de algunas carteras o unidades de negocio se realizará. “En principio", manifestó Carrascosa, "es claramente deseable la venta del conjunto de la entidad”.

Por lo pronto, la posible venta resultará ahora más onerosa para el Estado que el proceso que se suspendió el pasado marzo. Entonces, tanto Santander como Popular estaban dispuestos a asumir el coste de reestructuración laboral y cierre de oficinas. Ahora, sin embargo, será el FROB quien tenga que sufrar el ERE anunciado en Catalunya Caixa que afectará a un máximo de 2.453 trabajadores y significará el cierre de la práctica totalidad de la red de fuera de Cataluña.

Santander y Popular ofertaron en marzo hacerse cargo de la reestructuración de plantilla y oficinas. Ahora, ese coste tiene que asumirlo el FROB

Entonces, el Popular ofertó dar una solución a los preferentistas de Catalunya Caixa, lo que implicaba poner sobre la mesa en el entorno de los 1.000 millones de euros, a cambio de poder apuntarse los 5.000 millones en créditos fiscales que tiene acumulados la entidad catalana en su balance.

El Popular, según fuentes gubernamentales, trasladó la pasada semana a N+1 una oferta en condiciones similares a las de marzo. Eso es, hacerse cargo de la solución de las preferentes (la cuantía será menor ya que el proceso de arbitraje se encuentra bastante avanzado) a cambio de los 5.000 millones en créditos fiscales. "Fue más una declaración de intenciones", explican estas fuentes, "puesto que el Popular pidió al FROB que le trasladase su propuesta para comenzar a estudiarla".

El umbral de 5.000 millones también ha aparecido en las conversaciones de N+1 con el Santander. Esta cifra es algo más elevada de lo que el banco presidido por Botín estuvo dispuesto a ofertar en la anterior subasta. Entonces, el Santader solicitó entre 4.000-4.500 millones entre ayudas y exenciones fiscales, mientras que el FROB rebajó esa pretensión hasta los 1.000 millones. Ante esa respuesta, el banco rojo no llegó a presentar una oferta formal por Catalunya Caixa.

"Santander y Popular piden justo el doble que La Caixa", explican desde el sector. La entidad presidida por Isidro Fainé estaría dispuesta a hacerse cargo de Caixa Catalunya en el entorno de los 2.500 millones entre ayudas fiscales y de esquemas de protección. "Todas estas cifras se matizarán porque las entidades dejaron patentes sus dudas sobre lo que acontecerá con las cláusulas suelo, la solución final del ERE y otras incertidumbres regulatorias que afectan actualmente al sector", explican desde el Gobierno.

Menos interés encontró N+1 en BBVA y Sabadell, en línea con lo que sucedió en la anterior subasta. "Ningunos de los dos se cerraron en redondo pero transmitieron poco feeling", aseguran fuetnes conocedoras de estos encuentros. Financieramente, el Sabadell no está interesado en la operación, pero las presiones de la Generalitat pueden obligar finalmente a acudir al proceso si finalmente se abre.


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