Economía

El mercado fuerza al Santander a una ampliación de 7.500 M. que pone fin al dividendo Botín

Los analistas llevan meses pidiendo al banco que refuerce su solvencia, muy por debajo de sus competidores. La operación castigará a los minoritarios cuya rentabilidad por acción cae del 8% al 3%.

La presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín.
La presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín.

El anuncio no sorprendió al mercado. Los analistas llevan meses, alguna firma incluso desde mediados de 2013, reclamando al Santander más capital. La entidad presidida por Ana Patricia Botín no aguantaba la comparativa en el ratio de capital ‘fully loaded’ (aquel que mide el de mayor calidad una vez efectuado todos los descuentos regulatorios) ni con sus ‘peers’ (iguales) europeos ni con las entidades de la gran banca en España. A cierre del tercer trimestre, el banco rojo apenas superaba el 8% de este tipo de capital, muy por debajo del 10,1% de BBVA o del 12,7% de Caixabank, el líder en solvencia en este apartado.

De hecho, el Santander siempre esquivaba concretar la cifra sobre su ratio de CET 1 fully loaded. “A final de año acabaremos en el entorno del 9% (mínimo regulatorio exigido en 2018)”, reiteraba Javier Marín, ex consejero delegado, en las pasadas presentaciones de resultados. La realidad de esa previsión era aún más rácana. Apenas un 8,3%. Una cifra que le distanciaba en exceso de sus competidores europeos, todos en la frontera, o incluso por encima, del 10%.

En otro de los ratios de mayor calidad, el conocido como ‘phase in’, el Santander también aparecía por el furgón de cola en España. A cierre del tercer trimestre, firmaba un 11,4% de este tipo de capital, sólo mejor que el Popular (11,2%). BBVA presentaba un 11,7%; Sabadell, 11,8%; mientras que Bankia superaba el 12% (12,4%) y Caixabank se elevaba hasta el 13,1%.

La operación deja al Santander fuera de las grandes operaciones bancarias europeas en el corto plazo

Esta ensalada de cifras entre acrónimos de ratios de solvencia han forzado al Santander a acometer una ampliación de capital por 7.500 millones que se concretará, sin sobresaltos, a lo largo de este viernes. El propio Santander, junto a UBS y Goldman Sachs, actuarán de colocadores y aseguradores de la totalidad de la operación. El volumen es superior a las estimaciones efectuadas por los analistas de Royal Bank of Scotland (RBS) que calculaban un refuerzo de capital en el Santander de 5.500 millones. Para ello Santander tendría que retener ganancias durante tres años y adelgazar su balance en 29.500 millones.

Todo lo contrario tiene previsto efectuar el banco con sede en Boadilla. José Antonio Álvarez, nuevo consejero delegado, explicó que el motivo de esta ampliación apoyará el objetivo de crecimiento orgánico para 2015. “Desde hace dos trimestres, vemos que la economía empieza a crecer y esto repercute en aumento del libro de créditos del banco”, aseguró Álvarez. El pasado año, la cartera de préstamos del Santander en España creció en un 3%, frente a caídas del 8% de ejercicios anteriores. También confía en subidas en Reino Unido y Estados Unidos, “que son economías en recuperación, así como el 8% en Brasil” y continuar a fuerte ritmo en Chile, Polonia y México.

El Santander pretende acelerar el crecimiento del crédito en 2015 hasta niveles del 6%. Este aumento tiene un efecto en capital de 3.500 millones que se cubrirá con una parte de la ampliación. Hasta la fecha, el Santander había cubierto este crecimiento de los activos ponderados por riesgo (APR) sin necesidad de acudir al mercado. Otro dato que certifica que el Santander andaba corto de capital.

La entidad destinará los otros 4.000 millones de la ampliación a elevar sus ratios de solvencia. El impacto en la cifra de capital fully loaded será de 140 puntos básicos, con lo que se incrementará del 8,3% preampliación al 9,7% a finales de 2014 y al 10% a finales de 2015, en consonancia, pero aún en la zona baja, de sus competidores. Mientras, el ratio ‘phase in’ se situará por encima del 11% en 2014 y entre el 12-12,5% a finales de este ejercicio.

El reforzamiento de capital deja, a priori, al Santander fuera de las grandes operaciones en Europa que puedan realizarse en el corto y medio plazo. “Con esta operación no estamos considerando ningún tipo de actividad inorgánica”, puntualizó el número dos del banco, quien añadió que se trata de una ampliación para crecer orgánicamente.

En este sentido, el consejero delegado del Santander admitió que se van a analizar operaciones de compra en los mercados del estilo del pasado ejercicio 2014. Álvarez reconoció que el banco ya ha mostrado su interés por entidades como Novo Banco (antiguo Banco Espirito Santo) en Portugal, pero que esta ampliación de capital no se utilizaría para acometer una eventual operación sobre la entidad portuguesa, sobre la que todavía no han presentado ninguna oferta en firme.

Preguntado sobre si esta operación para elevar el capital dificulta llevar a cabo operaciones de otra naturaleza, como compras de otras entidades, Álvarez lo negó, si bien quiso dejar claro que en este momento no se están analizando grandes operaciones corporativas, al tiempo que aprovechó para negar su interés por Monte dei Paschi.

Fin al 'dividendo Botín'

Junto a la ampliación, Ana Botín ha decidido recortar un 66% la retribución al accionista poniendo fin al ‘dividendo Botín’. Se entierra el dividendo de 0,60 euros por acción (las famosas 100 pesetas que estableció su padre hace años) porque estaba ofreciendo una rentabilidad por acción de 8% u 9%, lo que se consideraba ilógico en el mercado cuando los tipos oficiales están en casi cero. A partir de ahora, los accionistas tendrán que admitir una rentabilidad cercana al 3%. Todo un recorte para muchos de ellos, que contaban con este dividendo para sus ingresos anuales.

Desde el Santander, sin embargo, insisten en lo contrario. “El 87% de los accionistas optaban por coger el dinero en acciones. Por eso, la rentabilidad real de quienes obtenían efectivo era inferior al 2%. Ahora será del 3%”, explicó José Garía Cantera, nuevo director financiero del grupo.

La presidenta del banco, Ana Botín, ha explicado a los analistas que la entidad no espera ventas significativas por parte de los pequeños inversores como consecuencia de la reducción del dividendo. "Intentaremos explicar a los inversores que es bueno para ellos", ha señalado en una conferencia telefónica.

La entidad no espera ventas significativas de pequeños inversores por la reducción del dividendo

En el sector se consideraba la política retributiva al accionista del Santander como un “dividendo cosmético” puesto que, algunos ejercicios, la entidad llegó a retribuir mediante la forma del scrip dividend (acciones) una cantidad superior a sus beneficios. Esto solo era sostenible al pagarse en gran parte con acciones.

De este modo, pasará a distribuir tres dividendos en efectivo y un scrip dividend con cargo a dicho ejercicio por alrededor cinco céntimos de euro cada uno (0,20 euros en total). Pese a recuperar tres dividendos en efectivo, el banco que preside Ana Botín reducirá el importe total de la retribución al accionista un 66,6%, desde los 0,60 euros que repartirá en total con cargo a los resultados de 2014. De hecho, los dos últimos dividendos con cargo a 2014 se abonarán el próximo 2 de febrero por valor de 0,15 euros y en abril/mayo, por un importe similar. El banco respeta esos dividendos.

En los próximos ejercicios, la evolución del dividendo será acorde al crecimiento de los resultados, con el objetivo de que la remuneración en efectivo (cash pay-out) represente entre el 30% y el 40% del beneficio recurrente, en lugar del 20% actual.


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