EL EXMINISTRO PERMANECE DETENIDO DURANTE LOS REGISTROS DE SU CASA Y SU DESPACHO

De héroe a villano: "Pobre Rato, recuerda a Jesús de Nazaret"

El barrio de Salamanca asistió impasible a la detención de uno de sus vecinos otrora más ilustres, Rodrigo Rato. "Me recuerda a Jesus de Nazaret, al principio todos le alababan y ahora todos le vapulean" decía una mujer.

A la misma hora que salían los escolares de los colegios cercanos al número 33 de la calle Don Ramón de la Cruz, agentes de la Agencia Tributaria entraban en el portal de la casa donde viveRodrigo Rato. Varias cámaras comenzaban a tomar posiciones. En uno de los barrios más señoriales de la capital, el espectáculo que está a punto de montarse no es del agrado de muchos. "Desde hace un par de días había algunos medios haciendo guardia, pero hace unos minutos se ha empezado a montar un mogollón...", comenta una dependiente de un establecimiento cercano. "Normalmente sale muy rápido, acompañado de guardaespaldas". Un par de policías de paisano vigilan la entrada del edificio, miembros de Hacienda entran y salen del portal, los vecinos comienzan a salir a sus balcones. 

Pasadas las cinco de la tarde, las inmediaciones al inmueble donde reside el exvicepresidente del Gobierno Aznar son un hervidero y comienza a formarse un pequeño atasco. Los coches se paran al ver tantas cámaras y preguntan qué está pasando. Al menos cincuenta periodistas se apiñan enfrente del portal para tratar de captar las mejores imágenes. "Aquí, pasando el 'rato'", "esto va para 'rato'", son algunos de los comentarios jocosos entre los profesionales de la prensa. Corre ya el rumor de que Rato va a ser detenido. "Dicen que lo van a llevar a Plaza Castilla, que ya hay un calabozo preparado".

"Me da pena" dice una vecina. "Mi niña es amiga de su hija y me da pena", explica con voz temblorosa. "Me recuerda a Jesús de Nazaret, antes todo el mundo le adoraba y ahora todos le vapulean, la gente es tan voluble...". Llegan furgones de Policía y toman posiciones en el portal. Instan a los medios a retrasar sus posiciones y agilizan el tráfico. Hacia las 20.00 horas sale Rodrigo Rato acompañado de policías que lo introducen, cogiéndole por la cabeza, rápidamente en un coche, en una imagen que ya es parte de la peor historia económica de España. El exdirector general del Fondo Monetario Internacional viste chaqueta y camisa con los primeros botones desabrochados. No va esposado. El color de su piel es entre blanco y rosado, su rostro exhibe una medio sonrisa-mueca, y expresa cansancio, indiferencia y sorpresa. No hay rastro de su pareja o de familiares, ni aparentemente de abogados. El expresidente de Bankia está solo.

La indiferencia del barrio de Salamanca ante la histórica detención del considerado mejor ministro de Economía de la democracia es total

Nadie sabe si Rato va camino de comisaría, pero los coches oficiales y furgones se detienen a menos de trescientos metros, en el número 50 de la calle Castelló. Unos veinte miembros de la Policía Nacional impiden en principio el paso a ese tramo de la calle. Rato entra acompañado de la Policía. "Van a una oficina que tiene ahí el individuo ese" comenta un vecino. "Aquí todos sabíamos que tiene ahí un despacho, anda que no hemos tenido que aguantar veces paso de coches oficiales". A pesar de la aglomeración de medios y de Policía los vecinos apenas se paran a preguntar qué está pasando. Los agentes tapan con unos cartones la ventana que da a la calle del sótano donde está la oficina que está siendo registrada. 

Cae la noche, se encienden las farolas y en la calle Castelló sólo hay periodistas y policías. Apenas hay curiosos o vecinos. Un matrimonio con su hijo asisten a la escena. "Es que el chaval quiere ser policía, pero a las diez nos vamos que mañana hay que ir al colegio". La indiferencia del barrio de Salamanca ante la histórica detención del considerado mejor ministro de Economía de la democracia es total. 

Sólo protesta Martín, un señor de ochenta años que se ha convertido en todo un clásico de las manifestaciones callejeras. Porta un cartel: "Justicia para Rat@". "Es que le tengo unas ganas... esta vez no se escapa". En su coche, aparcado estratégicamente enfrente del número 50 de la calle Castelló, lleva otros carteles, contra Rajoy y Rouco Varela. "Este sábado vamos a casa de Rouco", dice, "Rouco, vives como Dios".

Las cámaras de las televisiones vuelven a encenderse a las 12.15 horas. Rato sale del portal con la misma expresión impávida que tenía a la salida de su casa cuatro horas antes. Un par de motos con cámaras persiguen a los coches oficiales que vuelven al número 33 de la calle Don Ramón de la Cruz con Rodrigo Rato.  "Estoy en mi casa con mi familia y en libertad", recoge Efe en unas declaraciones del ex ministro pasada la una de la madrugada.


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