el contrato fantasma

El contrato fantasma: Rato encargó a Lazard la venta del Banco de Valencia sin firmar ningún documento

Bankia confirmó el fichaje de Lazard pocos días después de que apareciese un agujero de provisiones y capital del Banco de Valencia por valor de 1.200 millones. No existe contrato alguno entre la entidad nacionalizada y el banco de inversión, ni evidencia de que se efectuase un proceso de selección entre varias firmas para la venta de la entonces filial de BFA ni tampoco una carta de nombramiento a favor de Lazard. 

La Fiscalía Anticorrupción está decidida a investigar a fondo la relación entre Rodrigo Rato y Lazard, la firma que abandonó para presidir Caja Madrid. Incluso se baraja que el Juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu decida, en los próximos días, la apertura de una pieza separada sobre Lazard dentro del caso Bankia. Según documentos judiciales a los que ha tenido acceso Vozpópuli, el magistrado lleva 20 meses investigando dichos "asesoramientos financieros". En total, cinco contratos que costaron a la entidad intervenida por el Estado 16,4 millones de euros. Sin embargo, la Bankia de Rato encargó a Lazard una operación de la que no existe ningún tipo de registro a nivel contractual, según confirman a este medio fuentes conocedoras del proceso.

Se trata de la fallida venta del Banco de Valencia, por entonces filial del grupo BFA-Bankia, pocos días después de que el Banco de España descubriera una necesidad de provisiones y capital por importe de 1.200 millones de euros que evidenciaba su situación de insolvencia. Rato encargó a la firma presidida por su amigo Jaime Castellanos la elaboración del cuaderno de venta y las gestiones para la desinversión de esta participada, de la que BFA, la matriz de Bankia, controlaba un 27%. Un mandato que, en noviembre de 2011, se llegó a confirmar por ambas partes.

Sin embargo, este mandato no dejó ningún rastro de documentación. No existe contrato alguno, ni evidencia de que se efectuase un proceso de selección entre varias firmas para poner en marcha la venta ni tampoco la típica carta de nombramiento en la que Bankia, en este caso, hubiera comunicado a Lazard que había sido la firma designada para promover la desinversión del Banco de Valencia. Tampoco aparece registrado pago alguno a Lazard, según confirman estas fuentes. En Bankia no quisieron hacer comentario alguno sobre esta situación. "Toda la documentación existente sobre la relación de la anterior etapa de la entidad con Lazard se envió a la Audiencia Nacional", explican desde la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri.

La labor de colocador de Lazard apenas llegó al mes. El 21 de noviembre de 2011, el Banco de España decidió intervenir la entidad valenciana por su delicada situación de solvencia y liquidez. El supervisor destituyó al equipo gestor de la entidad por personal del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Además, el Estado tuvo que inyectar 1.000 millones de euros para reforzar sus niveles de capital, así como concederle una línea de crédito de otros 2.000 millones con vistas a garantizar su liquidez.

Bankia confirmó el fichaje de Lazard pocos días después de que apareciese un agujero de provisiones y capital del Banco de Valencia de 1.200 millones

Además de la venta, Rato también trabajó en la posible recapitalización del Banco de Valencia, una opción harto complicada ya que la Autoridad Bancaria Europea (EBA) había descubierto un déficit de 1.140 millones en BFA, la matriz de Bankia, que debía ser cubierto antes de mayo de 2012.

En la documentación remitida por Bankia al Juez Andreu, de la que informaba este medio el pasado 18 de octubre, no aparece tampoco rastro alguno de este contrato 'fantasma' con Lazard. El 5 de febrero de 2013, el juez Andreu dictó una providencia por la que reclamaba a Bankia y al Banco Financiero de Ahorros (BFA) los expedientes de los cincos contratos que la entidad financiera firmó entre mayo de 2011 y abril de 2012 con el banco de inversión presidido por Castellanos. El magistrado solicitaba toda la documentación "justificativa de la tramitación para la adjudicación formal y pago" de los mismos. El actual equipo de la entidad remitía un mes después toda la información sobre los mismos que obraba en sus archivos. 

En ella se detallaba que el primero de dichos contratos tenía como objeto "la prestación del servicio de asesoramiento financiero para la salida a Bolsa de Bankia". El 6 de mayo se firmaba por un importe cercano a los 2,9 millones de euros. Cuando Bankia remitió a la Audiencia Nacional el escrito, la totalidad del mismo ya había sido abonado.

El segundo contrato bajo sospecha tiene fecha del 6 de febrero de 2012. En este caso, los servicios de Lazard Asesores Financieros fueron requeridos para decidir "la política de dividendos" de la entidad. El banco de inversión emitió una única factura por 1,7 millones de euros que fue pagada en su totalidad. Curiosamente, en este documento alguien había escrito a mano "por error" que el concepto de la misma era "la salida a Bolsa", en lugar de "honorarios de éxito por servicios prestados" que determinaba el contrato suscrito por ambas partes por dichos servicios, según aclaraba el escrito de Bankia remitido al juez Andreu junto a toda la documentación.

No existe contrato alguno, ni evidencia de que se efectuase un proceso de selección entre varias firmas ni tampoco una carta de nombramiento a favor de Lazard

El siguiente acuerdo bajo sospecha fue firmado el 11 de abril de 2012. Con él, Bankia esperaba recibir "asesoramiento financiero en operaciones corporativas". Cuando se aprobó, el Consejo de Administración de la entidad financiera fijo un presupuesto máximo de 10,6 millones de euros. No obstante, el contrato contaba con una cláusula por la que Lazard percibiría dicha retribución en función de una escala prevista en el documento. Finalmente, Bankia informó al juez que el banco de inversión no llegó a girar ninguna factura por dicho asesoramiwento "y, en consecuencia, ni BFA ni Bankia realizaron pago de importe alguno". El escrito remitido por el equipo jurídico aclara que el contrato fue resuelto el 18 de junio de 2012, dos meses y siete días después de su firma, aunque no especifica las causas.

Curiosamente, el cuarto contrato entre Bankia y Lazard se aprobó por el Comité de Medios de la primera entidad el mismo día que se rubricaba el anterior, aunque la firma del mismo se había producido ocho días antes, el 3 de abril de 2012. Por él, el banco de inversión de comprometía a ofrecer "servicio de asesoramiento financiero en la venta de participaciones de Fondos de Capital Riesgo pertenecientes a Bankia" por un importe cercano a los 1,2 millones de euros. Cuando el documento llegó al juzgado en marzo de 2013, de dicho importe aún quedaba por abonar dos partidas. Una primera, de 293.225 euros, Iva incluido, que Lazard ya había facturado pero que no se le había pagado. Y un segundo de 17.556 euros por los que el banco de inversión ni siquiera había emitido aún documento de cargo.

Finalmente, el quinto documento investigado ahora por la Audiencia Nacional fue el contrato firmado el 26 de abril de 2012 por el que el banco de inversión daba "servicio de asesoramiento financiero para la determinación de estructura de capital de BFA". El mismo fue el de menor cuantía de todos, 363.000 euros, con un incremento sobre el importe previsto ya que, como destacaba el escrito aclaratorio de Bankia remitido al juez Andreu, el aumento al 21% del Iva supuso un alza final del coste. El pago fue autorizado el 25 de junio siguiente y se abonó en su totalidad.

Estos cinco contratos han fomentado las sospechas de Anticorrupción que quedaron patentes, la pasada semana, durante el interrogatorio del fiscal Alejandro Luzón a Rodrigo Rato. El fiscal anticorrupción preguntó al ex vicepresidente del Gobierno sobre el origen de los 6 millones de euros que recibió de Lazard en 2011.


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