Economía

La caída de la prima de riesgo 35 puntos en un día refuerza la idea del Gobierno de no pedir el rescate

Autoridades del BCE trasladaron al Ejecutivo de Rajoy de forma oficiosa que no fijarían un techo a los intereses y que era mejor que no solicitasen la ayuda. Guindos y Montoro siguen con sus planes para aguantar sin flotador. El ministro de Economía busca formas de financiación para pymes, como obligar a las entidades nacionalizadas a aumentar el crédito a pequeñas y medianas empresas.

La caída de la prima de riesgo 35 puntos en un día refuerza la idea del Gobierno de no pedir el rescate
La caída de la prima de riesgo 35 puntos en un día refuerza la idea del Gobierno de no pedir el rescate

La caída de la prima de riesgo en 35 puntos durante la jornada del miércoles y el informe positivo de Morgan Stanley sobre las perspectivas españolas refuerzan al Gobierno en su idea de no pedir el rescate.

El presidente Rajoy y sus ministros ya trabajan con la idea de que pueden pasar el año sin más salvamentos del exterior, máxime cuando algunas autoridades del BCE le han trasladado de manera oficiosa al Ejecutivo que con la solicitud de ayuda no le garantizan un techo a los intereses de la deuda de España.

Tal y como adelantó Vozpópuli días antes de que lo confirmase Rajoy, los ministros de Economía y Hacienda, Guindos y Montoro, ya trabajan con estas hipótesis y buscan la forma de orquestar, por un lado, apoyo de bancos e inversores para la deuda pública y, por otro, financiación para las pymes.

Dinero para las empresas

El Gobierno considera que las grandes compañías ya pueden acceder al exterior en busca de recursos. El problema reside en las pequeñas y medianas empresas, que tienen cerrado el grifo del crédito. Por eso, se han multiplicado las iniciativas del Ministerio de Economía para lograr que haya vías de financiación para las pymes.

Entre ellas, se prepara un mercado de bonos y pagarés de compañías medianas; se negocia con el Banco Europeo de Inversiones (BEI), el Banco Latinoamericano de Desarrollo (CAF) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para que se den avales a proyectos de empresas españolas de tamaño medio en el extranjero; y, sobre todo, el Ministerio de Economía obligará a las entidades nacionalizadas a que aumenten los préstamos a pymes, tal y como exige Bruselas.

Con este conjunto de medidas, el Gobierno espera brindar la financiación que ahora escasea a unas empresas con pocas de posibilidades de saltarse a los bancos, en pleno proceso de saneamiento.

El crédito tendrá que reducirse por el excesivo apalancamiento, especialmente en la construcción. No obstante, una parte podrá elevarse para que haya nuevos proyectos y creación de empleo, comentan fuentes del Ejecutivo.   

Apoyo para la deuda pública

Respecto a la evolución de los mercados de deuda pública, las elecciones en Italia pueden deparar un Gobierno de coalición entre Monti y los socialistas, lo que sería bien visto por los mercados y brindaría un respiro.

La primera prueba de fuego puede entonces estribar en los vencimientos del Tesoro español en abril. Con la vista puesta en éstos, el Gobierno adelantó emisiones previstas para 2013 a 2012. Además, ha iniciado los contactos con bancos e inversores extranjeros para asegurarse el apoyo en las subastas.

Gracias a la liquidez brindada por ventanilla del BCE, los bancos españoles han podido invertir en títulos del Reino de España con beneficios, aunque represente una operación arriesgada financiar con recursos a corto inversiones a más largo plazo.

De este modo, las entidades ya poseen un tercio de la deuda del Tesoro español y en un año han saltado desde una exposición de unos 65.000 millones hasta los casi 200.000 millones, algo que puede engordar el peligroso vínculo entre los soberanos y la banca.

Y el hecho de que Morgan Stanley considerase a España como una de las sorpresas de 2013 y recomendase la inversión aquí puede calificarse como un triunfo del Gobierno y de la UE. El propio ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, declaró que lo peor de las dificultades del euro ha pasado.

Sin embargo, a continuación, la canciller Merkel y el presidente del Bundesbank recordaron que la crisis está lejos de acabar y que había que continuar con las reformas. Jens Weidmann afirmó que si se elimina el riesgo de insolvencia, las cuentas no se mantendrán en orden.

La alegría tras evitar el ‘precipicio fiscal’ en Estados Unidos ha animado a los mercados. Pero la historia de esta crisis ha demostrado que los tres meses hasta abril pueden suponer mucho tiempo.

Escollos para pedir el rescate  

En tanto pueda evitarlo, el Ejecutivo sólo se acogerá a la ayuda del BCE bajo tres premisas: una, que la rebaja de la prima de riesgo sea sustancial y estructural, es decir, mantenida en el tiempo.

Dos, que tenga el apoyo garantizado de Alemania y no se produzcan marchas atrás, como ya ocurrió con las anteriores compras de bonos del BCE a Italia y España, las cuales fueron paradas en seco al darse un cambio de opinión en Berlín.

Y tercero, que la condicionalidad sea mínima. En este punto, el Gabinete de Rajoy presiona para que el FMI sea el que tome las riendas del rescate si éste acontece.

El Fondo, recuerdan fuentes del Ejecutivo, se ha mostrado bastante más laxo que Alemania respecto a las políticas que recomienda para la actual crisis. De hecho, en Grecia urge una quita a los acreedores públicos para rebajar la deuda helena y reconducir las cuentas.

Sin embargo, Alemania pone el dinero y manda. De ahí que impondrá que la Comisión y el BCE, instituciones en las que es el país más influyente, se involucren en el diseño del flotador. Y por el momento, las condiciones trasladadas de forma oficiosa al Gobierno de España han sido muy duras.


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