La comunidad valenciana se venga de Hacienda

El Fondo de rescate autonómico se convierte en una pesadilla para el Gobierno: la ruina regional en el escaparate

Hacienda teme que la cola de espera en la que se han instalado las comunidades autónomas para llamar a la puerta del fondo de liquidez debilite todavía más la posición de España en los mercados.

El presidente valenciano, Alberto Fabra.
El presidente valenciano, Alberto Fabra. EFE

La prensa alemana, quizás la más sensible para los intereses españoles en estos momentos, ha vuelto a colocar en páginas nobles la situación de ruina de buena parte de las comunidades autónomas. El pretexto ha sido la llamada de Valencia y Cataluña a la puerta del fondo de liquidez, un paso que puede ser considerado como un rescate en toda regla por parte del Estado teniendo en cuenta las dificultades de éstas y otras comunidades para hacer frente a sus vencimientos de deuda.

Lo que en Hacienda se había concebido hasta ahora como el mecanismo que permitiría dar a las comunidades económicamente más débiles mayores garantía contra una suspensión de pagos, se ha convertido al final en un clavo ardiendo y, a la postre, en un elemento adicional de desconfianza para los mercados. Es decir, en una auténtica pesadilla para el Gobierno.

El valenciano Alberto Fabra no avisó previamente a Cristóbal Montoro de su intención de pedir ayuda al Fondo de liquidez

La forma en que la comunidad valenciana recurrió a llamar a la puerta de este fondo, sin previo aviso al ministro Cristóbal Montoro, ha tenido mucho que ver en la nueva siembra de desconfianza e incertidumbre. Lo lógico hubiera sido que una comunidad gobernada por el PP, en este caso por el presidente Alberto Fabra, hubiera avisado con tiempo al Ministerio de Hacienda de sus planes inmediatos de acudir en busca de liquidez. Los valencianos tienen que afrontar de aquí a finales de año vencimientos de deuda por importe de 2.883 millones y necesitan para ello la ayuda del Estado pues, de lo contrario, se quedarían sin dinero para pagar las nóminas de sus funcionarios.

Cuando una periodista preguntó a Montoro hace dos viernes qué consecuencias tendría la petición del rescate al Estado central por parte de la comunidad valenciana, el ministro, sorprendido, le respondió: “Es una información que no sé de dónde sale. Eso no es así. Estamos en esta semana culminando todo el análisis, toda esa comprobación, de dónde están las comunidades autónomas. En cumplimiento con la primera fase de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, se están contrastando con ellas todos los capítulos de su gasto, las decisiones del Gobierno y las medidas que están teniendo lugar. A ese respecto, la valoración del conjunto es positiva y no hay… Por tanto, me sorprende la información”. Minutos más tarde, informado por sus asesores, Montoro ampliaba así su respuesta: “Me informan que lo que la comunidad valenciana, a través del portavoz del Consell, ha solicitado es adherirse al mecanismo de liquidez, que es el que se creó por real decreto… Eso, obviamente, también le obliga a la comunidad valenciana a nuevas condiciones para tener acceso a esa liquidez”.

Las comunidades del PP están molestas porque no se hayan repartido los nuevos márgenes dados por Bruselas para rebajar el déficit

¿Por qué Alberto Fabra no informó previamente a Montoro de su decisión? Fuentes gubernamentales informan que Fabra es uno de los presidentes regionales del PP que ha salido más rebotado por la negativa del Gobierno a dejar que las comunidades autónomas se beneficien también del año extra de margen que Bruselas ha dado a España para cumplir con los objetivos de déficit. Este malestar se dejó sentir también en el resto de los gobiernos regionales en el último Consejo de Política Fiscal, donde Hacienda se esforzó en explicarles que el principal desvío de gasto que hacía imprescindible la flexibilización de los plazos se concentra, sobre todo, en el gasto en pensiones y en los intereses de la deuda, dos partidas que recaen enteramente sobre el Estado central y que van a necesitar el año que viene aportaciones extra de 6.000 y 9.000 millones, respectivamente.

En el Ejecutivo ya se han levantado los teléfonos para impedir en plena marejada de los mercados que nuevas comunidades autónomas del PP actúen sin previo aviso, como lo hizo la valenciana, ya que la apelación al fondo de liquidez se ha terminado convirtiendo, de momento, en un foco de incertidumbres.

Hacienda les trasladará este martes a todas las comunidades autónomas los techos de gasto a los que tendrán que atenerse el año que viene

La paradoja, señalan fuentes de Hacienda, consiste en que justo en el momento en que se ha logrado monitorizar a todas las comunidades autónomas sin excepción, obligándolas a sacar las facturas ocultas de sus cajones, en un ejercicio de transparencia sin precedentes, pueda dispararse de nuevo la prima de riesgo por una marcada desconfianza hacia su solvencia. Sin embargo, la realidad es que los mercados ya conocen mejor las tripas de cada comunidad y han comprobado que lo que hace meses eran rumores, ahora son certezas: con una deuda cercana a los 140.000 millones de euros, cada vez más difícil de financiar, la mayoría de ellas encaran una situación ruinosa que sería fácilmente encajable si no fuera porque el propio Estado central tiene también cerrados los mercados.

Este martes, Montoro volverá a reunirse con todos los consejeros de Hacienda regionales en el Consejo de Política Fiscal para trasladarles el techo de gasto con el que tendrán que contar el año que viene.


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