La reforma integral del sistema impositivo elevará la presión fiscal hasta casi el 39% del PIB

El Gobierno confía en crear 130.000 puestos de trabajo más en dos años con la reforma fiscal

La revisión integral del sistema fiscal en la que trabaja Hacienda facilitará la creación de 130.000 nuevos puestos de trabajo, según los cálculos que maneja el Gobierno. Después de su aplicación, la presión fiscal quedará entre el 38 y el 39% del PIB.

La reforma fiscal recibirá en noviembre la aprobación definitiva del Parlamento. Ahora se encuentra en fase de anteproyecto, pero ya incorpora algunas previsiones que el Gobierno asomará en su memoria económica. Las principales son dos: facilitará la creación de 130.000 nuevos puestos de trabajo elevará la presión fiscal hasta la frontera del 39% del PIB después de la aplicación de todas las medidas. El dato más actualizado de Eurostat fija la presión fiscal de 2013 en el 32,5.

La dirección del PP ha preparado ya la maquinaria para explicar las ventajas de la reforma en todo el territorio nacional. En los informes que el Gobierno le ha trasladado se toma el año 2015 como punto de partida para unos cambios fiscales que irán más allá en el tiempo ya que la mejora de la actividad económica que se espera con la primera fase de la rebaja impositiva aumentará los ingresos, al menos así lo espera Hacienda, y permitirá devolver más dinero a los contribuyentes en una segunda fase

Objetivo: evitar caída de ingresos cuando cambie el ciclo

El Ministerio que dirige Cristóbal Montoro se ha propuesto evitar a toda costa que suceda como en 2008 y 2009, cuando la crisis produjo una caída de seis puntos en los ingresos tributarios, hasta los 68.000 millones, lo que disparó el déficit por encima del 9%. “La estabilidad en la recaudación es la garantía de una estabilidad en el sostenimiento de los servicios públicos, a salvo de peligrosos vaivenes aunque cambie el ciclo económico”, argumentan fuentes de Hacienda.

La previsión con la que trabaja el Gobierno es aprobar todos  los cambios antes de Navidades para que entren en vigor en los dos próximos ejercicios. En el nuevo IRPF, la tarifa provisional lo hará en 2015 y la definitiva en 2016. El mismo calendario servirá para implantar el nuevo tipo del Impuesto de Sociedades. El resto de las modificaciones, las que afectan al Impuesto sobre la Renta para no residentes, IVA  y Ley General Tributaria, entrarán en vigor el próximo enero.

El anteproyecto de la reforma ha sido remitido a las comunidades autónomas, al Consejo Económico y Social, a los sindicatos y a la patronal. El Gobierno pedirá informes al Consejo de Estado, el Consejo General del Poder Judicial y a la Agencia de Protección de Datos, además de someter la norma a información pública. El próximo jueves, se debatirán los cambios en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, antes de que el mes que viene, entren en el Congreso.

Justificación de la subida de impuestos

El Gobierno también ha trasladado a la dirección del PP argumentos sobrados para defender la subida de impuestos que hubo en 2012 y la rebaja anunciada ahora. Hace dos años y medio, incumplió las promesas de su programa electoral por el déficit fiscal desorbitado que encontró y la desconfianza de los mercados. Ni siquiera los sindicatos concedieron al Gabinete el margen del que sí disfrutó el Gobierno de Zapatero, con el que actuaron de forma contenida mientras millones de personas perdían su puesto de trabajo en la anterior legislatura.

Las medidas adoptadas a partir de 2012 han permitido reducir el déficit, y con ello, que el Estado y las empresas puedan financiarse en mejores condiciones. Hace dos años, la prima de riesgo se situaba en torno a los 600 puntos básicos, frente a los 120 de ahora. Los tipos de interés de la deuda han hecho, incluso, que España se financie en mejores condiciones que el tesoro americano, se recuerda en Hacienda.

En las explicaciones sobre la reforma, el PP hará hincapié también en que la subida de impuestos ha sido equitativa ya que fue mayor para las rentas más altas y para las grandes empresas. Mientras a las rentas más bajas se le subieron 0,75 puntos en la base general del IRPF, para las rentas mayores la subida fue de 7 puntos. El balance de este aumento impositivo hecho por Hacienda es el siguiente:

  • El 74% de la recaudación global del gravamen que se aplicó al IRPF lo han aportado contribuyentes con bases superiores a 30.000 euros, que suponen el 12% del total de contribuyentes de este impuesto.
  • Las grandes empresas también han pagado más impuestos gracias a las medidas implantadas por el Gobierno: en 2011, el último año del Gobierno socialista, los grupos consolidados consiguieron reducir el tipo medio efectivo sobre el resultado contable positivo hasta el 3,8%. Incluso, algunas empresas del Ibex planificaron su actividad hasta alcanzar un tipo cero. En 2012, se incrementó hasta el 5,3% y Hacienda calcula que en 2013 la media se incrementó por encima del 9%.
  • Los pagos a cuenta del impuesto de grandes empresas y grupos consolidados pasaron de 7.626 millones de euros en 2011 a 14.692 en 2013, casi el doble. En cambio, los pagos a cuenta de las pymes bajaron en estos dos años un 20%, y pasaron de 1.872 millones en 2011 a 1.485 en 2013.


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