Economía

El Estado recaudará 5.981 millones de euros menos por las rebajas en el IRPF entre 2015 y 2016

3.336 millones en 2015 y 2.615 en 2016 son los datos cifrados por el Gobierno en la memoria del impacto económico de la reforma del IRPF, entre los que los cambios en el Impuesto de Sociedades supondrá 3.078 millones menos.

Las rebajas en el IRPF que se incluyen en la reforma fiscal supondrán una merma en los ingresos del Estado, que recaudará 5.981 millones de euros menos en los próximos dos años, a lo que se sumarán 110 millones de euros menos para las arcas públicas por los cambios en el Impuesto sobre la Renta de los no Residentes (IRNR).

Así se puede constatar en la memoria de impacto económico del proyecto de ley de reforma del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y del Impuesto sobre la Renta de no Residentes, aprobado en el Consejo de Ministros del pasado 1 de agosto y que se tramitará a partir el próximo mes de septiembre en el Congreso.

Entre el gasto provocado por la reforma fiscal, los cambios en el Impuesto de Sociedades supondrá unos 3.078 millones de euros a las arcas públicas entre 2015 y 2016, aunque su impacto se reduce a 2.428 millones de euros si se cumple la proyección de que esas modificaciones conlleven un incremento del PIB del 0,38% y el empleo un 0,5% adicional a lo previsto actualmente. El coste recaudatorio asciende a 3.078 millones sin tener en cuenta los cambios en el ámbito del mecenazgo, que afectan al IRPF. En concreto, el 14,2% de las pérdidas se producirían el año que viene y el 85,8% restante en 2016.

En el documento, el Ejecutivo ha cifrado en 6.091 millones de euros el coste de sus medidas, repartidas entre 3.420 millones en 2015 (3.366 millones por IRPF y 54 por IRNR)  y 2.671 millones en 2016 (2.615 de IRPF y 56 de IRNR), provocado por la pérdida de recursos por las nuevas exenciones de rendimientos de capital mobiliario procedentes de seguros de vida y planes de ahorro a largo plazo, por la supresión de la distinción entre ganancias patrimoniales generadas en un plazo superior o inferior a un año, por el aumento de los mínimos personales y familiares o por la revisión general de la escala de tipos impositivos.

Por contra, se incrementará la recaudación gracias a la introducción de un límite en la exención por indemnizaciones por despido y cese, a la reducción de los rendimientos por arrendamiento de viviendas, por la nueva tributación del reparto de las primas de emisión de los rendimientos del capital mobiliario o por el nuevo ámbito subjetivo de aplicación de la estimación objetiva, entra otras medidas.

Se compensarán las pérdidas

Las cifras de pérdida de recaudación se extraen de los cálculos realizados ‘ex ante’, pero si se tiene en cuenta el efecto sobre la economía en la que confía el Gobierno, la caída de ingresos del IRPF se reduce hasta los 4.520 millones.

Las cifras estimadas por el Ministerio de Hacienda sobre esta reforma supondrán un incremento del PIB del 0,17% en 2015 y del 0,13% en 2016, consiguiéndose un incremento acumulado del 0,3% en los dos años, que elevaría el crecimiento económico 4,4 puntos en dos años.

Por su parte, los cambios en el IRPF aportarán un crecimiento del empleo medido en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo del 0,27% el año próximo y del 0,18% al siguiente. Es decir, un 0,45% acumulado, que permitiría que 2016 se cerrara con un aumento del empleo del 3,15% con respecto a la actualidad. Así, el gobierno espera un crecimiento económico del 0,72% en dos años gracias a la reforma. Aunque la memoria de este proyecto de ley no incluye el posible efecto de la reforma fiscal en la variables macroeconómicas.

Ya sucedió con Aznar

El Ejecutivo ha matizado los gastos haciendo referencia a las “consecuencias de signo positivo” que propiciará la reforma fiscal “compensarán en buena medida” el coste. La reducción del IRPF conllevará una “sustancial mejora” de su renta disponible, que permitirá que aumenten el consumo, el ahorro y la inversión. Además han destacado que con el tiempo, los cambios proporcionarán crecimiento económico y de empleo.

En este sentido, asegura el Gobierno que su "argumentación no sólo es teórica, sino que tiene fundamento empírico", que se remite a los cambios en el IRPF aprobados en tiempos de José María Aznar, cuando las pérdidas iniciales quedaron "compensadas con posterioridad de manera sustancial" y el saldo final del impacto de la reforma quedó "reducido a las dos terceras partes del coste inicial".

En cualquier caso, "dado que el rendimiento del IRPF se encuentra parcialmente cedido a las administraciones territoriales", el Ejecutivo reconoce que "el coste definitivo" de estas medidas "dependerá de las decisiones que adopten las comunidades autónomas en uso de las competencias normativas que el ordenamiento les atribuye, especialmente en materia de escalas de gravamen y del mínimo personal y familiar".

Finalmente, en la memoria se asegura que tras la reforma "las principales variables del impuesto --base imponible y liquidable, cuota íntegra y cuota final-- recaen sobre los contribuyentes de bases imponibles más altas de forma más intensa que con la regulación actual", lo que significa que el IRPF se haga más progresivo y justo que hoy en día.


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