Economía

La banca nacionalizada, el auténtico problema de las participaciones preferentes

No es casualidad que todas las quejas de afectados por preferentes se refieran a entidades nacionalizadas. Bancos y grandes empresas emiten este tipo de participaciones sin ningún tipo de problemas. Es el caso de Endesa, que esta semana ha anunciado la recompra de 181 millones de este tipo de acciones.

La reestructuración del sistema financiero ha lanzado a la primera línea de la actualidad otros problemas. El que más noticias ha llenado, junto con las hipotecas, son las participaciones preferentes. Sólo con Bankia, la entidad que más ruido ha generado en este sentido, se calcula que habría unos 140.000 afectados por este tipo de producto financiero. Pero, ¿qué son las participaciones preferentes? ¿Realmente se trata de una mala práctica bancaria?

Las preferentes son un tipo de participación en el capital de la empresa de más rango que las acciones ordinarias. No son terreno exclusivo de la banca y se pueden amortizar, lo que significa que la empresa que las ha emitido las recupera, recomprándolas a sus poseedores.

Victoria Torre, responsable de análisis y producto de Self Bank, explica que son "un producto híbrido entre las acciones y la renta fija", en el sentido de que se trata de la adquisición de una parte de la empresa pero con una remuneración fija que depende de la obtención de un beneficio. En caso de que la empresa cierre el ejercicio con pérdidas, no se cobraría esa remuneración, ahí está el riesgo para este tiop de inversores. "Son los que más riesgos asumen después de los accionistas", indica Torre, y añade que "en caso de liquidación de la empresa, cobrarían los penúltimos, por delante de los accionistas".

"Lo importante es que la entidad informe al inversor sobre el riesgo"

"Siempre han estado más ligadas a un inversor institucional, tradicionalmente no se asociaban al inversor común", aunque todas las noticias que recibimos sobre preferentes se refieren a pequeños inversores. ¿Cómo pasan entonces a un público menos especializado? "Estos productos saltan al pequeño inversor por las necesidades de captar capital que tienen los bancos. El problema es que se han vendido de manera masiva". En el caso de los llamados afectados por las preferentes el conflicto viene porque "no entienden los riesgos o no se los han sabido explicar".

En este caso, Torre diferencia dos grupos: "los que realmente no han sido informados y los oportunistas". Estos últimos "son personas con una experiencia como inversores, suelen invertir en productos complejos y han pasado un test". Para adquirir ciertos productos financieros complejos es necesario realizar un test que "indica si el perfil es apto o no apto para invertir en ese producto". En caso de que el cliente sea no apto, la última decisión siempre es suya. "Lo importante es que la entidad informe sobre el riesgo", insiste Torre.

El problema de la banca nacionalizada

Un ejemplo reciente de que las preferentes no son por definición un producto peligroso es Endesa, que esta semana ha anunciado la recompra de todas las participaciones preferentes en circulación. En total, 181,4 millones de euros del capital de la eléctrica que volverán a estar en manos de la compañía. La amortización se realizará el 28 de marzo y se abonará el 100% del valor nominal de cada preferente.

En el lado opuesto se encuentra Ceiss, resultado de la fusión entre Caja España y Caja Duero, que el martes comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el impago de los cupones de las preferentes. Según el comunicado remitido al regulador, la entidad se ampara en la ausencia de "beneficio distribuible suficiente" tras los resultados del ejercicio 2012.

"Los bancos no nacionalizados siempre han buscado una solución"

"El problema es la banca nacionalizada", señalan a Vozpópuli fuentes de otra entidad. "Los bancos no nacionalizados han buscado siempre una solución", como el canje de las participaciones preferentes por otro tipo de acciones o la amortización. "La prueba de que la venta de estos productos se hizo de buena fe es que, hasta 2010-2011, se han recomprado siempre que se ha podido".

Para Victoria Torre, el problema con este tipo de productos es su colocación a particulares, en la que "no ha habido precaución porque no había previsión de vender a inversores minoristas". El resto de fuentes consultadas por este diario van más allá y apuntan a la misma base de la crisis financiera: "nadie esperaba que la banca quebrara y ese ha sido el verdadero problema".


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