En el Gabinete se ve más operativo recurrir directamente al Banco Europeo de Inversiones

El Gobierno se toma a chirigota el Plan Juncker: "Es como el milagro de los panes y los peces"

Pese a la propaganda oficial, casi nadie en el Gobierno confía de verdad en la viabilidad del Plan Juncker, ese gran programa de inversión que el presidente de la Comisión quiere poner en marcha para activar la economía europea, concebido casi como “el milagro del pan y los peces”.

Mariano Rajoy y Jean-Claude Juncker, el pasado jueves en Madrid.
Mariano Rajoy y Jean-Claude Juncker, el pasado jueves en Madrid. Europa Press

Sobre el papel, el plan de inversiones ideado por el luxemburgués que preside desde noviembre pasado la Comisión Europea es tan ambicioso que persigue levantar 315.000 millones para financiar todo tipo de infraestructuras y crear más de tres millones de empleos en los próximos años. La mayoría de los gobiernos lo han aplaudido ante sus electorados, sin destacar que se nutriría de poco más de 20.000 millones de los presupuestos públicos y el resto correspondería a recursos ya previstos en los planes del Banco Europeo de Inversiones (BEI), en otros fondos comunitarios y, la partida más cuantiosa, de dinero privado que aún está por precisar. “Esto es como el milagro del pan y los peces”, resumen fuentes del Ejecutivo español.

De los 315.000 millones anunciados por Juncker, solo están contabilizados poco más de 20.000

Dejar la parte central del plan a la iniciativa de los inversores y las empresas privadas tiene sus riesgos y Mariano Rajoy ha decidido asumir los mínimos posibles. “En teoría, nos correspondería alrededor de 8.000 millones que nos restarían de otro fondo europeo, por lo que más eficaz para financiar infraestructuras en España es recurrir directamente al BEI. Sabemos que aquí vamos a rascar poco”, asegura una fuente oficial conocedora de cómo el Gobierno ha tramitado de forma protocolaria el traslado a Bruselas de los proyectos necesitados de financiación europea con los que se ayudaría a impulsar la actividad económica y el empleo siguiendo las recomendaciones de la Comisión que preside Jean-Claude Juncker.

En estos proyectos se han introducido a granel inversiones superiores a 52.000 millones de euros hasta 2017 que, en su gran mayoría, serán imposibles de abordar. Hay una clave que ha pasado desapercibida y que revela el escepticismo con el que el Gobierno y los principales ministerios inversores afrontan el plan: España solo se ha comprometido a aportar 1.500 millones a este programa de la Unión Europea a través del Instituto de Crédito Oficial para contribuir a la cofinanciación de los proyectos.

Hasta el verano no se conocerá ninguna decisión

De las grandes obras que el Ejecutivo español ha incorporado con cierto desdén en el listado remitido a Bruselas, más de la mitad de los recursos estarían absorbidos por infraestructuras energéticas, proyecto en el que se busca comprometer cada vez más a Francia en las conexiones como ha demostrado el reciente encuentro mantenido por Rajoy con los presidentes de Francia y Portugal para reanudar el gasoducto de Midcat.

El traslado de estos proyectos a Bruselas se ha coordinado desde La Moncloa y en ellos se ha reservado también un espacio considerable a los grandes corredores europeos -los del Mediterráneo y del Atlántico-, necesitados de una inversión superior a los 6.000 millones de euros en la parte española. El resto de las demandas han tenido en cuenta las necesidades de las comunidades autónomas en tratamiento de aguas, tecnologías de la información, educación y servicios urbanos. Hasta el verano, en que está prevista la creación del Fondo Europeo de Inversiones Estratégicas, no se adoptará decisión alguna, aunque la mayoría de los gobiernos de la UE, aunque no quieren incomodar a Juncker, saben que su plan tiene altas posibilidades de quedar en nada.

El dinero comprometido por España no supera los 1.500 millones y no computa en déficit

“La única ventaja es que el dinero que se invierta en el Fondo no computa como déficit, aunque no hay ninguna garantía de que vuelva a España. Ello explica nuestras reservas y también la de otros gobiernos europeos que califican en privado de pantomima e, incluso, de estafa, el plan, entre otras razones porque no se asignará el presupuesto por países y va a estar sometido a una gran politización”, explican las fuentes.

En el reciente debate del estado de la nación, uno de los portavoces más claros sobre lo que se cuece en Bruselas fue el diputado Aitor Esteban, del PNV, bien conectado a intereses empresariales. “Por mucho que intentamos interrogar a los responsables del plan, no saben decirnos todavía cómo se conseguirán los fondos necesarios: 16.000 millones del presupuesto comunitario más 5.000 del Banco Europeo de Inversiones suman 21.000. Para llegar a los 315.000 imaginados habría que multiplicar por 15 lo que se tiene. ¿Cómo se piensa inducir al capital privado a interesarse por unas inversiones que difícilmente podrá rentabilizar?, se preguntaba el parlamentario.


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