Economía

El Gobierno aprueba unos Presupuestos con los ingresos inflados y la amenaza del empeoramiento europeo

El Gobierno vuelve a reducir el consumo público en el 2015 después de haberlo subido ligeramente en 2014. La previsión de ingresos crece unos 9.000 millones a pesar de la rebaja de impuestos. Y la Autoridad Fiscal Independiente recomienda tener en cuenta los riesgos de un peor comportamiento de la economía europea.

El Gobierno presentó hoy los Presupuestos de 2015 con la intención de transmitir que son los que consolidarán la recuperación. Tal y como adelantó Vózpopuli, el cuadro macro contempla un incremento del PIB del 1,3 por ciento en 2014 y del 2 por ciento en 2015, por encima del 1,2 y el 1,8 por ciento previstos en el Programa de Estabilidad. Y esta recuperación de la economía en 2015 se verá además reforzada por un leve crecimiento de la inflación del 0,7 por ciento, unas tasas todavía un poco preocupantes pero bastantes mejores que el anémico 0,1 esperado para 2013.

De acuerdo con los números elaborados por el Ministerio de Economía, en 2015 el consumo privado y la demanda nacional continúan avanzando y crecen un 2,1 y un 1,8 por ciento respectivamente, apuntalados por la rebaja fiscal, un aumento muy grande de la inversión doméstica a ritmos del 4,4 por ciento y una creación de 342.000 empleos en términos EPA. Por el lado de la demanda externa, las exportaciones retoman la fuerza que adquirieron al principio de la crisis y se disparan al 5,2 por ciento.

Hace tan sólo escasas fechas todas estas previsiones podrían considerarse bastante razonables. Sin embargo, en cuestión de meses el núcleo de la zona euro ha sufrido una repentina ralentización. Tanto es así que la propia Autoridad Fiscal Independiente, a pesar de haber dado su validez a las previsiones del Gobierno, ha reconocido que sería prudente tener en cuenta los riesgos derivados de una evolución de la economía europea peor de lo esperada.  

Los Presupuestos 2015 están confeccionados sobre unas asunciones de inversión y exportaciones cogidas con alfileres y que pueden fácilmente girarse en caso de confirmarse una moderación del crecimiento europeo. Luis de Guindos ha destacado que hay que esperar a los próximos indicadores y que lo importante es que España crece por encima de la media cuando antes lo hacía muy por debajo. Ahora bien, una economía como la española que soporta unas hipotecas masivas de paro y deuda… ¿puede desmarcarse mucho del crecimiento europeo? De si se confirma o no la historia de un decoupling español dependerá el cumplimiento de los Presupuestos de 2015.

¿Una recaudación optimista?

Y la otra pata sobre la que descansan estos Presupuestos son unos ingresos algo inflados. Incluso con los ingresos todavía recogiendo el efecto de las alzas de impuestos y el afloramiento de la economía sumergida, la recaudación por impuestos en 2014 ha vuelto a errar el objetivo por unos 3.000 millones de euros, si bien en torno a unos 2.000 se deben a la devolución del céntimo sanitario que tiene que efectuar Hacienda obligada por una sentencia de Bruselas.

El Ministerio de Hacienda augura para 2015 un incremento de la recaudación tributaria del orden de los 9.500 millones de euros a pesar de la rebaja de impuestos. Sin embargo, basta con aplicar una regla de tres para comprobar que esa previsión de ingresos impositivos puede pecar de optimista: si la economía crece un 2 por ciento y la inflación un 0,7 por ciento, entonces el PIB engordará aproximadamente en unos 27.000 millones, que con una presión fiscal del entorno del 38-39 por ciento implica un aumento de la recaudación en 10.000 millones. Ahora bien, estos cálculos incluyen también todo lo ingresado por Seguridad Social. O dicho de otro modo, habría que restarle casi un 40 por ciento que en realidad corresponde a la caja de la Seguridad Social y dejar la previsión de mayores ingresos de la Agencia Tributaria en el orden de los 6.000 millones en lugar de los 9.500 millones. Eso sí que sería una estimación prudente y no la que ha hecho Hacienda.

No en vano, Cristóbal Montoro prevé recaudar sólo un 0,6 por ciento menos de IRPF después de bajar considerablemente las retenciones. Por Sociedades, espera embolsarse un 20 por ciento más aun disminuyendo los tipos. Y por IVA quiere ingresar un 7,2 por ciento más pese a que el consumo sólo crecerá un 2,1 por ciento. En definitiva, unas estimaciones que en su conjunto parecen cuando menos optimistas.

Poca alegría con el gasto

Respecto a los desembolsos, el Gobierno podrá disponer de muy poco margen. De hecho, en su propio cuadro de estimaciones sitúa la caída del consumo público de las Administraciones en el 1 por ciento, bastante más que el exiguo 0,2 que repuntó en 2013 pero mucho menos que el 2,9 por ciento que se desplomó en 2014. Aun así, la Autoridad Fiscal Independiente ha advertido de que ese 1 por ciento de recorte se antoja optimista, y que puede precisar la aplicación de nuevas medidas en Comunidades Autónomas y Corporaciones Locales.

Es decir, el Estado se aprieta de nuevo el cinturón, si bien esta vez obedece a que la partida de las prestaciones de desempleo disminuye en unos 4.000 millones, en parte porque hay menos trabajadores con cobertura del seguro, en parte porque crece el empleo. Además, de cara a la consecución del objetivo de déficit de 2015 fijado por Bruselas en el 4,2 por ciento del PIB, el Ministerio de Hacienda podrá contar con unos 2.000 millones extra de margen gracias a la nueva contabilización de la prostitución, las drogas y la inversión, los cuales han sumado al PIB unos 26.000 millones de euros.

La parte del león del incremento del gasto se concentra en pagar casi 4.000 millones más en pensiones, incluyendo la revalorización del 0,25 por ciento con una inflación en terreno negativo. También se abonan los 44 días devengados de la paga extra de los funcionarios suprimida en 2012 (en torno a 1.000 millones de euros), y se aumenta un poco la oferta pública de empleo. El Gobierno anuncia además pequeñas subidas en las rúbricas de Formación, Educación, I+D y Cultura. Y tira de fondos europeos y diversas partidas para vender un Plan Crece de inversiones que más bien parece humo.

Al mismo tiempo, los intereses de la deuda ascienden a los 35.490 millones y representan el principal capítulo de gasto del Estado. Las aportaciones del Estado para abonar complementos a mínimos, pensiones no contributivas y prestaciones de parados alcanzan en total los 27.970 millones de euros. Y el gasto disponible para los Ministerios se congela en los 34.500 millones de euros.

Menos parados y menos ocupados

El pronóstico del Ejecutivo de Mariano Rajoy es que la tasa de desempleo acabe en 2015 en el 22,1 por ciento, por debajo del 22,6 por ciento registrado en el último trimestre de 2011. Habrá unos 200.000 parados menos que cuando entraron en la Moncloa, de modo que en este registro obtendrían un balance algo mejor que el del Gobierno Zapatero. Sin embargo, esa mejora también se debe a la disminución de la población activa. A pesar de crear según sus estimaciones unos 622.000 puestos de trabajo entre 2014 y 2015, el Gabinete de Rajoy terminará con 17,7 millones de ocupados, por debajo de los 18,1 millones que dejaron los socialistas. O sea, el PP tendrá 400.000 ocupados menos que cuando llegaron al poder. Lo triste es que por mucho que se haya reconducido la economía todo apunta a que el crecimiento sea muy débil y por lo tanto tarde mucho en diluir las nefastas consecuencias de la crisis.  


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