Economía

Uno de cada cuatro trabajadores españoles sufrió un recorte del salario en 2012, según la OCDE

De cada cuatro trabajadores en España en 2012, uno sufrió un recorte nominal del salario y otro una congelación, de acuerdo con un estudio de la OCDE realizado a partir de datos de la Seguridad Social. El informe también arroja diferencias importantes entre los sueldos altos y bajos.

El 24 por ciento de los trabajadores españoles sufrió un recorte nominal del salario en 2012, según los datos compilados por la OCDE a partir de información de la Seguridad Social.

Y un 22 por ciento soportó una congelación del sueldo. Es decir, a pesar de que la inflación en 2011 se disparó un 3,2 por ciento, prácticamente la mitad de los españoles vio cómo su retribución no creció en 2012, un año en el que las turbulencias de los mercados masacraron a la economía hispana.

Estas cifras contrastan además con las de 2008, cuando sólo un 13 por ciento de los asalariados encajó una rebaja nominal de sueldo y únicamente un 3 por ciento lo tuvo congelado.

Diferencias entre salarios altos y bajos

Las últimas perspectivas sobre el empleo publicadas por la OCDE incluyen un estudio realizado por los académicos Marcel Jansen, Sergi Jiménez y José Ignacio García-Pérez basándose en la Muestra Continua de Vidas Laborales, una especie de encuesta elaborada con datos de la Seguridad Social. Y sus conclusiones se antojan harto reveladoras.

Jansen, Jiménez y García-Pérez dividen la muestra entre los sueldos altos y los bajos. Y comprueban que el comportamiento de unos y otros como consecuencia de la crisis ha sido completamente distinto. Tal y como se puede observar en el gráfico a continuación, en 2012 el tercio de trabajadores con sueldos más bajos registró numerosísimas congelaciones de salario. Hasta un 30 por ciento de ellos se quedó con la misma retribución. Respecto al tercio con remuneraciones más altas, sólo un 18 por ciento padeció congelaciones de salario y, en cambio, abundaron más los recortes nominales de sueldo, como se puede deducir de la cola dibujada en la parte izquierda de la tabla B de los high-wage earners.

¿Y a qué se debe esto? Pues el estudio explica que los sueldos altos son más fáciles de bajar y por lo tanto en muchas ocasiones se puede evitar el despido. Por el contrario, los sueldos bajos son más difíciles de recortar, casi dos tercios de éstos no retrocedieron en 2012 y, por consiguiente, la alternativa suele ser el despido.

“El ajuste de la crisis tomó la forma de pérdidas de sueldo entre los asalariados con retribuciones altas, mientras que para los trabajadores de remuneraciones bajas las pérdidas de empleo fueron relativamente más importantes”, sostienen.

Y añaden: “La relativa flexibilidad de los sueldos altos puede reflejar el mayor papel que desempeñan los bonus y otros beneficios en los salarios altos, pero también refleja la mayor importancia de los suelos que existen de facto en los salarios más bajos”. O lo que es lo mismo, cuando un sueldo es reducido, hay evidentemente una dificultad mayor para bajarlo al acentuar el riesgo de pobreza. Por esa misma razón, la OCDE recomienda que se busquen formas alternativas para disminuir los costes labores sin tocar más los salarios, especialmente ahora que en países como España hay riesgo de deflación y la demanda se resiente.

¿Y cómo se hace eso? Pues la OCDE insiste en las reformas de los mercados para lograr precios más bajos que a su vez se trasladen a los costes de las empresas. Al igual que el FMI y la Comisión Europea, pone el énfasis en que se rebajen las cotizaciones sociales de los sueldos más bajos, precisamente aquellos cuyo mantenimiento del empleo es más sensible a sus costes. Así, en el caso de un trabajador muy cualificado y bien remunerado el coste tiene menos importancia a la hora de contratarlo o despedirlo. Y, por último, el organismo sito en París pide subsidios o ayudas que complementen dichos sueldos bajos. En esta misma línea, también podría incluirse una aminoración de impuestos más concentrada en las rentas bajas.

En el caso de España, estas directrices cuestionan dos de las medidas estrella del Gobierno de Mariano Rajoy. Por un lado, éste debería dedicar su tarifa plana de cotizaciones a la Seguridad Social exclusivamente a los sueldos bajos. Por otro, la rebaja de impuestos anunciada tendría que destinarse, sobre todo, a las rentas bajas. 

Si examinan la tabla de abajo, varios países han hecho ajustes de salarios igual o más fuertes que España en términos de salario real por hora, esto es una vez descontanda la inflación. Grecia, Estonia, Irlanda, República Checa, Hungría, Portugal y Reino Unido también se han sometido durante la crisis a una severa terapia de devaluación interna. Entre 2010 y 2013, España acumula ya cuatro años consecutivos de pérdida de poder adquisitivo.


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