Economía

Montoro aprueba un cheque fiscal de 3.600 M. para los compradores de NCG y Catalunya Caixa

No será la única ayuda por comprar estas entidades nacionalizadas, pero sí la primera en conocerse su cuantía. La banca arranca este compromiso en las negociaciones que mantiene con Hacienda por la nueva regulación de los activos fiscales diferidos.

Imagen de la sede central de Catalunya Caixa
Imagen de la sede central de Catalunya Caixa

No será la única ayuda, pero sí la primera en conocerse su cuantía. Los compradores de Novagalicia y Catalunya Caixa recibirán un cheque fiscal por un mínimo de 3.600 millones de euros gracias a la nueva norma impositiva que negocia Cristóbal Montoro con la banca sobre el cambio de regulación de los activos fiscales diferidos (DTA’s, en inglés), que ha permitido al sector salvar 30.000 millones en capital, como adelantó Vozpópuli el pasado viernes. La Unicaja de Braulio Medel también ha arrancado de Hacienda estas ventajas fiscales en caso de cerrar la operación por CEISS. En su caso, los beneficios fiscales ascienden a 1.568 millones.

La banca ya solicitó esta solución en la pasada subasta de la entidad catalana, que finalmente quedó desierta. Santander, BBVA y Sabadell, principalmente, reclamaron ya en febrero pasado a Hacienda poder beneficiarse de los activos fiscales diferidos de Catalunya Caixa (casi 1.600 millones) ante la falta de un esquema de protección de activos (EPA) que cubriese las pérdidas sobre unas determinadas carteras de créditos. Pese a que Montoro cedió a la petición de la banca, el enorme deterioro de la entidad presidida entonces por Adolf Todó le dejó sin comprador.

Ahora, sin embargo, los compradores de las dos entidades nacionalizadas estarán protegidos “full equipe”, como se reconoce desde el Gobierno. Incluso fuentes del propio Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) aseguran que “no volverá a quedar desierta ninguna subasta. Todo proceso que se inicie será porque se finalizará con éxito y la entidad tendrá un comprador”.

Este beneficio fiscal tiene un efecto doble para el comprador. Por una parte, deja de pagar impuestos por el volumen de activos fiscales diferidos que aparece en el balance de cada una de las nacionalizadas. Además, los nuevos dueños recibirán una inyección de capital, de confirmarse las negociaciones que mantiene Hacienda con la banca, por la cuantía de DTA’s con que cuentan actualmente Catalunya Caixa (1.577 millones, según los datos de mayo publicados el pasado viernes por la CECA) y Novagalicia (1.917 millones). Esta medida podría evitar la necesidad para el comprador de tener que llevar a cabo una ampliación de capital para recuperar la solvencia que pudiera restarle la operación.

La combinación del EPA con estas ventajas fiscales no parecen ser suficientes para despertar el interés por Catalunya Caixa. Pese a que fuentes del FROB reconocían semanas atrás que había “una muestra de interés” por la entidad catalana, en Economía son más pesimistas. “Ahora mismo (la pasada semana), nadie quiere comprarla. La situación es preocupante. Se tendrán que conceder ayudas por miles de millones para poder colocarla”, admiten desde un despacho del ministerio con sede en el Paseo de la Castellana.

El sector estima, en función de los números que aparecieron en el anterior cuaderno de venta de Catalunya Caixa elaborado por Citi, que el EPA no podrá ser inferior a 4.000 millones. De partida, hay que sumarle los casi 1.600 millones de ventajas fiscales. “El nivel de ayudas para poder venderlo será muy significativo porque la situación de la entidad es realmente mala”, admite el consejero delegado de un banco.

Fuentes conocedoras de los números de la entidad catalana admiten que ésta tiene una importante partida de créditos (alrededor de 3.000 millones) que se evitó clasificar como promotor para sortear las provisiones de los dos decretos Guindos. Esta ventaja en cuanto a capital se ha convertido en desventaja puesto que la entidad catalana no ha podido transferir esta importante cartera crediticia al banco malo. Ahora, el comprador tendrá que digerirlo.

La entidad catalana, sin embargo, niega que haya que reclasificar ninguna cartera. Según fuentes de Catalunya Caixa, tanto el Banco de España como KPMG realizaron una revisión exhaustiva de la cartera de crédito durante el ejercicio de Oliver Wyman, sin encontrar ningún crédito que hubiera que revisar a promotor. El mismo resultado se produjo en el traspaso de los activos a la Sareb.

En el caso de Novagalicia, el interés no se limita únicamente a la banca española. José María Castellano y César González Bueno, presidente y CEO de la entidad, respectivamente, han presentando a Economía, Banco de España y el FROB una oferta de fondos internacionales en la que aseguran que éstos estarían dispuestos a pagar “cientos de millones” por la entidad catalana. Además, Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta, ha intensificado sus contactos políticos al más alto nivel para lograr mantener la ‘gallegueidad’ de la entidad.

En los próximos días, BNP Paribas, que se encargará de la ‘due dilligence’ de Novagalicia, iniciará los contactos con los posibles compradores entre los que aparecen Santander, BBVA y Caixabank. Popular y Sabadell acudirán también a esta ronda preliminar. El FROB estima poder vender la entidad entre septiembre y octubre próximos. Más tiempo se dilatará la venta de Catalunya Caixa. Esta semana se conocerá el banco de inversión elegido por el FROB para dirigir su venta. 


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