Economía

La recaudación del IVA cerrará el 2014 en máximos históricos

El Gobierno prevé que la liquidación por el Impuesto de Valor Añadido acabe este año en los 56.216 millones, ligeramente por encima de los 55.851 millones de 2007, el pico de los ingresos de este tributo. Y aún así Hacienda pretende que en 2015 se sumen otros 4.000 millones más por esta figura.

Los ingresos por IVA cerrarán el 2014 en máximos históricos. Durante los ocho primeros meses del año, la recaudación por este tributo ha ascendido a los 39.087 millones frente a los 32.075 millones ingresados en el mismo periodo del ejercicio anterior, un incremento del 21,9 por ciento que en realidad se sitúa en el 7,1 por ciento si se toma en términos homogéneos y, por lo tanto, limpiados de los efectos del calendario de devoluciones.

A este ritmo, se antoja factible que los ingresos por IVA terminen cerca de los 56.216 millones que prevé el Gobierno, ligeramente por encima de los 55.851 millones registrados en 2007, el gran pico de caja alcanzado por este tributo.

Y semejante récord se logra a pesar de una inflación en territorio negativo y una demanda lastrada por los excesos de deuda y paro. De hecho, entre 2007 y 2013 el gasto final sujeto a IVA se desplomó desde los 482.072 millones a los 372.215 millones, de acuerdo con las estadísticas de la Agencia Tributaria.

¿Y cómo reaccionaron los sucesivos Gobiernos ante tamaña debacle? Pues haciendo pagar más a los que ya tributan. En 2010, Zapatero subió el tipo general del IVA del 16 al 18 por ciento. Y en 2012 Rajoy elevó el general al 21 y el reducido del 8 al 10 por ciento. De forma que se empujó la presión fiscal del IVA muy por encima de los máximos históricos, desde un tipo medio habitual del 11 por ciento a un tipo medio del 15,4 por ciento según los datos de la Agencia Tributaria de 2013.

O lo que es lo mismo, pese a estar inmersos en la recesión, el Estado impuso un incremento del tipo efectivo del IVA del 40 por ciento. Sólo eso salvó unas cuentas públicas cuyos gastos en intereses, pensiones y desempleo se disparaban. En 2009, lo ingresado por IVA se desplomó hasta los 33.567 millones y Zapatero consiguió incrementarlo hasta el entorno de los 49.000 millones tras las alzas fiscales.

A continuación, entre 2012 y 2013, Montoro se las arregló para exprimir otros 2.629 millones más por este tributo a pesar de tener la actividad en plena caída libre. Y para cuando termine la legislatura, el titular de Hacienda espera dejar la recaudación por IVA en los 60.260 millones, unos 10.000 millones más que cuando entró en 2012 y casi el doble del suelo anotado en 2010. O sea, un esfuerzo tributario brutal.

2015, un objetivo díficil

A su vez, después de las sucesivas alzas del Impuesto de la Renta, las entradas por IRPF se han estabilizado en el entorno de los 70.000 millones, unos guarismos que sólo se habían obtenido en los ejercicios 2007 y 2008, precisamente los momentos más álgidos de la burbuja.

No obstante, el año que viene Hacienda prevé recaudar un 0,6 por ciento menos de IRPF debido a la rebaja fiscal. ¿Y cómo se planea compensar esto para seguir corrigiendo el déficit público? Pues, como ya hemos apuntando, ingresando en 2015 unos 4.000 millones más de IVA para embolsarse en total unos 60.000 millones. Y si bien es cierto que este año las arcas públicas pueden acabar con unos 4.000 millones más por este impuesto, repetir la hazaña el curso que viene como pretende Hacienda parece bastante más difícil, sobre todo una vez se hayan agotado los efectos de la subida de tipos.

Es decir, en 2014 las arcas públicas se han beneficiado de que era el primer año que repuntaba la demanda después de haber subido el IVA y, por lo tanto, los ingresos se han disparado incluso con una inflación en números rojos. Sin embargo, Hacienda ya no podrá contar con este efecto en 2015 y, por consiguiente, lo lógico es que los ingresos del IVA rebajen sus tasas de crecimiento. Un hecho que puede suponer un problema para cumplir con el objetivo de déficit si además tenemos en cuenta que este año otra vez no se alcanzará el objetivo de recaudación a pesar de haber llevado el IVA a máximos. Ni Sociedades ni IRPF dan mucho más de sí.     

Por otra parte, esta política de concentrar las alzas tributarias en el IVA recibe numerosas críticas. Por lo general, se sostiene que dichas subidas las soportan en mayor medida las clases pobres al consumir una mayor parte de su renta. Sin embargo, todos los organismos internacionales empujan en esta dirección debido a que los impuestos indirectos se consideran menos lesivos al crecimiento por gravar las importaciones y no las exportaciones. Básicamente, la idea consiste en ganar en competitividad para así generar un crecimiento que a su vez brinde los ingresos suficientes como para poder mantener los gastos sociales.


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