Economía

Montoro se saca de la manga 2.500 millones del impuesto de Sociedades en respuesta a los malos augurios del BCE

Justo el día que el BCE expresa sus dudas sobre la previsión de ingresos de Hacienda, el ministro Montoro sorprende encontrando en la liquidación de agosto 2.500 millones más del impuesto de Sociedades, pese a que las empresas ya habían adelantado muchos fondos con el pago fraccionado y a que el ejercicio de 2012, por el que tributan ahora, fue pésimo para los resultados empresariales.

Montoro se saca de la manga 2.500 millones del impuesto de Sociedades en respuesta a los malos augurios del BCE
Montoro se saca de la manga 2.500 millones del impuesto de Sociedades en respuesta a los malos augurios del BCE

Justo el día que el BCE expresa sus dudas sobre la previsión de ingresos de Hacienda, el ministro Cristóbal Montoro sorprende encontrando en la liquidación de agosto 2.500 millones más del impuesto de Sociedades, pese a que las empresas ya habían adelantado muchos fondos con el pago fraccionado y a que el ejercicio de 2012, por el que tributan ahora, fue pésimo para los resultados empresariales.

Montoro ha anunciado que la recaudación de Sociedades mejorará en 2.500 millones respecto a la previsión de los presupuestos de 2013, situada en los 19.000 millones. O sea, que va ingresar aproximadamente lo mismo que el año pasado, unos 21.435 millones. Y sin embargo semejante afirmación casa muy mal con el hecho de que en los seis primeros meses del año la recaudación por este concepto caía a la mitad.

¿Qué ha pasado?, ¿cómo se ha obrado este presunto milagro de recuperar los ingresos? Pues hasta junio la recaudación se desplomaba en buena medida porque aumentaron las devoluciones en unos 2.000 millones. Si en junio del año pasado se habían recaudado 4.177 millones, en junio de este año sólo había 2.028 millones en caja.

Ahora bien, ¿qué ha pasado en julio y agosto para corregir tamaña desviación en los ingresos de Sociedades? Los pagos fraccionados o adelantados se suelen efectuar en octubre, diciembre y abril. Y el impuesto se liquida entre julio y agosto. El problema es que el año pasado Hacienda obligó a las grandes empresas a anticipar fondos por hasta el 29 por ciento de sus beneficios cuando en la práctica al final siempre tributan por bastante menos, más bien en el entorno del 12 por ciento. La propia Agencia Tributaria ha desvelado que el pago fraccionado le reportó unos 2.800 millones más. Y por consiguiente lo lógico es que en agosto tendrían que caer los resultados de las liquidaciones.

Por si esto fuera poco, el año pasado ya aumentó la tributación de las grandes empresas en el entorno de un 40 por ciento, pese a que los resultados empresariales acusaban la recesión. Y aunque esto en parte se logró por los anticipos de los pagos fraccionados y el retraso de las devoluciones, Hacienda además atajó en el impuesto de Sociedades varias lagunas que permitían a los grandes grupos empresariales tributar mucho menos, como por ejemplo la libertad de amortización, las deducciones del fondo de comercio y los gastos financieros o las compensaciones de bases imponibles negativas.

Así que de poco importa que se cuente con 2.000 millones menos por las devoluciones, o que las liquidaciones salgan peor porque se anticiparon fondos, o que ya se hayan apretado las tuercas el año anterior a las grandes empresas con medidas destinadas a recaudar más, Montoro ya ha manifestado que conseguirá incluso igualar los increíbles resultados del año pasado, en el que la recaudación aumentó en 4.824 millones, desde los 16.611 millones de 2011 a los 21.435 millones de 2012 para colocarse en los niveles de 2003 previos a la burbuja.

Y ello implica que Hacienda tendrá que volver a exprimir los pagos fraccionados a finales de año. Y que Montoro ha estado pasando de nuevo el platillo entre las grandes empresas y las últimas medidas adoptadas en el impuesto de Sociedades le han brindado pingües resultados. Es cierto que por ejemplo la banca ya ha provisionado mucho y sus beneficios repuntan, o que el ligero rebote de la actividad podría ayudar, pero tiene una ingente tarear por delante, tal y como subraya el BCE.

En privado, las quejas entre las grandes por las subidas en su recibo fiscal son cada vez mayores. Explican que todo ello puede afectar a los resultados, que a su vez repercuten en la marcha de la bolsa y disminuyen el efecto riqueza y, sobre todo, las expectativas, alejando el apetito de los inversores.


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