Economía

Hacienda juega con las devoluciones para cuadrar los ingresos tributarios

El Estado recaudó por IVA en diciembre unos 3.234 M., una cifra muy superior a los 2.572 M. de ese mes en 2007, el mejor año de ingresos de la historia. Y por Sociedades obtuvo en diciembre casi lo mismo que en 2007, pese a que en 2012 se han recabado 21.435 M. y entonces 44.823 M. Según fuentes cercanas a Hacienda, hay truco.

Hacienda juega con las devoluciones para cuadrar los ingresos tributarios
Hacienda juega con las devoluciones para cuadrar los ingresos tributarios

El Estado recaudó por IVA en diciembre unos 3.234 millones, una cifra muy superior a los 2.572 millones de ese mes en 2007, el mejor año de ingresos de la historia. Y por Sociedades obtuvo en diciembre casi lo mismo que en 2007, pese a que en 2012 se han recabado 21.435 millones frente a los 44.823 millones de entonces. ¿Cómo puede ser que en diciembre de 2012, inmersos en la recesión, se haya conseguido tanto como en el momento de mayor exuberancia tributaria jamás conocida en España? Según fuentes cercanas a Hacienda, semejantes datos encierran truco. Y la respuesta podría encontrarse en el retraso de las devoluciones.

En noviembre de 2012, Hacienda contaba con una recaudación por IVA de 47.228 millones, lo que implicaba que sus ingresos por este concepto caían un 1,9 por ciento respecto a 2011.

Y se obró la alquimia

Sin embargo, los milagros en Navidad existen y gracias a un diciembre mágico la recaudación de todo el ejercicio se disparó hasta los 50.464 millones, un 2,4 por ciento más que en 2011. Es decir, en un solo mes se ha pasado de perder un 1,9 por ciento en el acumulado de las arcas hasta noviembre, a superar en un 2,4 por ciento todo lo captado en 2011.

Esos 3.224 millones arrancados sobrepasan con mucho cualquier registro histórico de diciembre. Y tamaña diferencia quizá podría justificarse, en parte, por el alza de los tipos del IVA. Sin embargo, los meses anteriores no reflejaron incrementos tan espectaculares. En cambio, al mismo tiempo ha comenzado desde finales de verano un proceso gradual de rebajas continuas en las cantidades mensuales devueltas por este tributo: un -16% en agosto sobre el ejercicio pasado; un -28,5% en septiembre; un -6,8% en octubre; y un -18,1% en noviembre.

A falta de la información sobre diciembre que el Gobierno sigue sin publicar, las devoluciones totales de IVA hasta noviembre han caído un -3,4 por ciento, unos 573 millones devueltos menos que han contribuido a enderezar la marcha de la recaudación.

Sociedades, un pelotazo

Y algo parecido ha ocurrido con el Impuesto de Sociedades, cuyas devoluciones mensuales también han retrocedido durante el último tramo del año: un -95,3% en septiembre; un -6,8% en octubre; y un -63,9% en noviembre. En diciembre, los ingresos de Sociedades alcanzaron los 4.244 millones, prácticamente igualando los 4.298 millones que se embolsaron en diciembre de 2007, el año récord de ingresos. Si en plena pujanza se recolectaron 44.823 millones de las empresas, durante 2012 únicamente se han obtenido 21.435 millones, la mitad del pico de la burbuja. Eso sí, salvo por lo sorprendentemente anotado en diciembre.   

En buena medida, semejante logro se debe a que se han adelantado pagos fraccionados y se han eliminado numerosas deducciones. Pero incluso así se antoja harto complicado que las empresas puedan exprimirse hasta tal extremo, en medio de una recesión de caballo y con el consiguiente desplome de los beneficios.

Los ingresos suben por Navidad

Ante los increíbles guarismos de IVA y Sociedades de diciembre, los datos de devoluciones parecen explicar mejor la razón por la que los ingresos han conquistado, de repente, cotas tan altas.

Según argumentan fuentes cercanas a Hacienda, la Agencia Tributaria puede haber postergado las devoluciones de diciembre con el fin de gestar la remontada y cuadrar unos presupuestos que todavía se desviaban peligrosamente allá por noviembre. Hacienda ha podido hacerlo con cierta facilidad porque los principales afectados son grandes empresas, que soportan mejor unos meses de retardo.

De hecho, las devoluciones se recogen en las cuentas del Estado sólo cuando se desembolsan. Y esto conllevaría que se ha desplazado una parte de esas devoluciones, y por tanto del déficit, a 2013.

El inconveniente radica en que se precisan las estadísticas de diciembre para adquirir una visión completa de lo sucedido. Cuando hace tres semanas dio a conocer las cifras globales de recaudación, Montoro afirmó que enseguida se facilitarían los datos del último mes del año. No obstante, éstos siguen inexplicablemente retenidos.

El IRPF, plano

Respecto al Impuesto de la Renta, éste también se antoja adulterado. El Gobierno ha anunciado que logró ingresar por IRPF un 1,2 por ciento más en 2012. Sin embargo, esos 800 millones de euros por encima se recortan a la mitad si se tiene en cuenta que faltan por devolver, en comparación con 2011, unos 400 millones. De modo que, al final, la recaudación por Renta sólo representaría en la práctica un exiguo 0,6 por ciento superior a la de 2011, según cálculos de expertos.

Lo desgranamos: de la declaración de 2010 se reclamaron 11.089 millones, de los que se abonaron al cierre 10.425 millones, lo que arroja una diferencia de 664 millones. En cambio, de la de 2011 se han abonado durante 2012 sólo 10.106 millones de los 11.175 millones exigidos, es decir, quedan por retornar 1.069 millones, unos 411 millones más por devolver que en el año anterior.

De hecho, hasta noviembre los ingresos brutos de renta, esto es sin devoluciones, habían arrojado un pobrísimo incremento del 0,4 por ciento, unos 77.355 millones sobre los 77.049 millones de 2011. Y si se atiende a los ingresos netos, esto es una vez contempladas las devoluciones, el Impuesto de la Renta sólo engordaba en un 1 por ciento respecto a 2011, por debajo del 1,2 por ciento finalmente anunciado. De nuevo, un salto muy considerable en un mes.

Otra vez de manera muy oportuna, estos datos presagian un maquillaje de las estadísticas para corregir un rumbo que habría deparado un crecimiento de los ingresos por IRPF prácticamente inexistente. Imagínense el fiasco si Montoro no puede informar de un incremento superior al 0 por ciento después de haber elevado con fuerza los impuestos sobre las nóminas. El ministro tendría entonces que aguantar un chaparrón de críticas por subir los impuestos en medio de la recesión, socavando las rentas disponibles y por tanto el proceso de desendeudamiento y el consumo, imprescindibles para aliviar la actividad.


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