Economía

La reforma fiscal abre la puerta a que un contribuyente pague aún más en una Autonomía que en otra

Las Comunidades podrán legislar como quieran sobre su mitad del IRPF, así que es muy probable que aumenten todavía más las diferencias entre lo que paga un ciudadano por Renta en una región u otra. Montoro corre el riesgo de que las CCAA mantengan sus propias tarifas y diluyan el efecto de la rebaja fiscal.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro Flickr/La Moncloa

Las Comunidades Autónomas dispondrán de capacidad plena para legislar como quieran sobre su mitad del IRPF, así que es muy probable que aumenten todavía más las diferencias entre lo que paga un ciudadano por Renta en una región u otra.

La reforma fiscal presentaba una gran incógnita: ¿qué ocurrirá con la mitad del IRPF que controlan las CCAA y que incluye distintos tipos y tramos de los que tiene y tendrá el Estado? En la actualidad, hay Comunidades como Extremadura con 10 tramos o como Madrid con cuatro. Algunas como Cataluña o Andalucía cuentan con un tipo marginal máximo del 56 por ciento, mientras que en la Comunidad de Madrid se aplica un tipo máximo del 51,6 por ciento. Y estas diferencias se podrían acentuar todavía más si hay gobiernos regionales que deciden confeccionar una escala propia del IRPF muy diferente de la fijada por Montoro. 

Pues bien, tal y como avanzó Vózpopuli, Hacienda confirmó este jueves que los gobiernos autonómicos conservarán su autonomía fiscal. El Consejo de Política Fiscal y Financiera, el órgano que trata los asuntos pecuniarios de las Comunidades, no abordará esta segunda pata de la reforma fiscal. Y como resultado las Autonomías amenazan ahora con no replicar la rebaja de Montoro y crear con su mitad del IRPF un nuevo galimatías autonómico, ampliando las brechas ya existentes entre unos territorios y otros.

A partir de ahora, con las elecciones autonómicas y generales a la vista, se inicia un periodo en el que las Comunidades podrán dejar igual sus impuestos o tocarlos a conveniencia. Algunas podrán copiar lo aprobado por Hacienda. Otras podrán seleccionar aquello que les interese. Y más de una simplemente dejará su parte como está para no perder ingresos. El galimatías puede adquirir dimensiones nunca conocidas.

Es más, varias Comunidades ya comentaban este jueves que estudiarían las nuevas tarifas y decidirían qué escalas adoptaban en función de sus intereses. El propio presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, ha destacado que puede compensar a aquellos tramos más perjudicados por la reforma fiscal si los hubiese. Por fuerza, incluso si creemos en eso de la competencia fiscal con unos comicios por delante, la horquilla que se abre será mucho mayor.

Sólo que esta situación también entraña un serio problema para el Gobierno de Rajoy: si las Autonomías decidiesen dejar sus tipos y tramos igual, entonces la rebaja del IRPF de Montoro se quedará a la mitad. El trecho autonómico no bajaría y, en lugar de recibir unos 300 euros de media, un contribuyente medio obtendría unos 150 euros.

La firma de la paz

Los representantes de las Comunidades Autónomas llegaron este jueves al Consejo de Política Fiscal y Financiera en el que se discute su financiación con el miedo en el cuerpo: ¿y si el año que viene voy a tener menos fondos bien sea por la reforma fiscal, bien sea porque se aplaza una vez más la reforma del sistema de financiación?, ése era el razonamiento que cavilaban la mayoría de los consejeros autonómicos, cuyas calculadoras echaban humo desde que se anunció la reforma fiscal.

Sin embargo, Montoro se encargó en cuestión de segundos de aplacar los ánimos a todos y cada uno de ellos. Con la chequera en la mano, este jueves anunció que las Autonomías dispondrían de 3.903 millones de euros más en 2015 gracias a la recuperación de los ingresos. Aunque por otro lado habrá que restarle a las Comunidades la liquidación negativa de 2013, año en el que la economía empeoró más de lo previsto y por lo tanto se les anticipó de más. Si bien ahora se habla de la posibilidad de que esa liquidación negativa se abone a 10 años como ya sucedió con otras.

Se trata simple y llanamente de comprar la paz con las Autonomías. En primer lugar, porque la reforma fiscal recién presentada amenaza con meter una dentellada a la caja de las CCAA, ya sea por una pérdida de proyección de los ingresos que luego se refleje en los anticipos de fondos, ya sea por los nuevos tipos al ahorro que fija Hacienda o por las nuevas exenciones en el impuesto eléctrico que se embolsan de forma íntegra las Comunidades. Y, sobre todo, por el palo que supone para las cuentas autonómicas la subida del IVA que afecta al material sanitario y cuyo coste se estima en unos 400 o 500 millones de euros, si bien algunas CCAA argumentaban que algo se compensa con la mayor recaudación por este concepto procedente del sector privado.

En definitiva, las Comunidades tenían la incertidumbre sobre qué pasaría con sus ingresos tras la reforma fiscal, máxime cuando éstas cuentan con unos medios bastante limitados para calcular los impactos y todavía han de dar una nueva vuelta de tuerca a sus cuentas para cumplir con el déficit. Pero Montoro las calmó enseguida al trasladarles que recibirían unos anticipos mayores debido a la previsión de una recaudación mejor impulsada por la recuperación. O dicho de otro modo, la reforma fiscal no va a sustraer fondos de las Comunidades, por mucho que en el Plan de Estabilidad se recoja en 2015 una pérdida en la recaudación de IRPF por valor de más de 2.000 millones de euros.

Durante la reunión, para perplejidad de más de uno de los consejeros autonómicos, el secretario de Estado de Hacienda despachó los detalles de la reforma fiscal en apenas unos minutos. Y ello pese a las serias implicaciones que tiene para todas las cuentas autonómicas.

Se aplaza el sistema de financiación

En segundo lugar, este incremento de los anticipos también sirve para lograr una tregua con las Comunidades a cuento del retraso que acumula la aprobación de un nuevo sistema de financiación. Todas las Autonomías se sienten mal financiadas. De modo que desde siempre sólo se ha podido renovar el sistema de financiación a fuerza de entregar más fondos. Pero Montoro argumenta que ahora mismo no hay más dinero con el que hacerlo. Y por si fuera poco, además abunda la confrontación entre regiones: “El clima político es regular. No hay que fomentar aún más el enfrentamiento”, declaró el titular de Hacienda.

Las Comunidades aprobaron también los objetivos de déficit, que se situarán en el 1 por ciento para 2014, el 0,7 por ciento para 2015, el 0,3 por ciento para 2016 y el 0 por ciento para 2017. Eso sí, con la oposición de Cataluña, Andalucía y Asturias, que votaron en contra. Canarias, País Vasco y Navarra se abstuvieron.


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