Rajoy, entre la frialdad alemana y la tibieza gala

Hollande enfría su entusiasmo con los eurobonos días antes del Consejo Europeo

El presidente galo propondrá ante los líderes de la UE una versión rebajada de los eurobonos europeos. El paso atrás se debe al miedo a un encarecimiento de su deuda y deja a Rajoy con un respaldo más débil.

Hollande enfría su entusiasmo con los eurobonos días antes del Consejo Europeo
Hollande enfría su entusiasmo con los eurobonos días antes del Consejo Europeo

Hollande se mostró al principio muy entusiasta con los eurobonos, sobre todo durante la campaña electoral francesa. Sin embargo, acabada ésta, su apoyo hacia esta forma de mutualización de la deuda se ha rebajado conforme veía la resistencia de Merkel, que tendría que ceder soberanía fiscal y que los intereses de sus bonos podían encarecerse sustancialmente al incluir a los periféricos.

Por eso, miembros del Gobierno explican que las reclamaciones de Hollande se han ido diluyendo en los últimos días ante la canciller y se ha conformado con suscribir el pacto por el crecimiento, que incluirá estímulos por valor de 130.000 millones, el 1 por ciento del PIB europeo. Y eso ha dejado a Rajoy bastante menos respaldado a la hora de solicitar la aplicación inmediata de la unión fiscal y los eurobonos.

De repente, el presidente español se ha visto entre la frialdad de Merkel y la tibieza de Hollande. Fuentes de Moncloa incluso hablan de que en el próximo Consejo Europeo del 28 y 29 de junio se va a lanzar una moneda al aire y el resultado será incierto.

Respecto a las presuntas declaraciones de Merkel diciendo que no habrá eurobonos mientras ella viva, algunas personas cercanas al Ejecutivo comentan que muy probablemente la canciller se haya referido a la integración total, pero que sí pueden darse pasos hacia fórmulas parciales de eurobonos.

El mismo titular de Exteriores, José Manuel García Margallo, explicaba el martes que Hollande no quería responder por la deuda que produjesen otros. En lugar de los eurobonos, el líder galo ha defendido los bonos para proyectos de desarrollo. Y hace una semana sugirió la creación de las euroletras, unos títulos a corto plazo diseñados al objeto de aliviar las estrecheces de los periféricos y que éstos tengan tiempo para llevar a cabo las reformas.

Más adelante, el presidente francés sí estaría dispuesto a suscribir unos eurobonos que alcancen el 60 por ciento del PIB. Por encima de esa cifra, los países emitirían con tipos de interés diferenciados según su riesgo.    

Además, todavía hay que concretar de dónde saldrá la financiación y cuáles serán los plazos de la reedición europea del Plan Marshall. Se habla de la tasa sobre las transacciones financieras, de los bonos para proyectos, del uso del Banco Europeo de Inversiones, entre otras posibilidades. En cualquier caso, los inversores consideran que esto resultará insuficiente, ‘peanuts’ para unas economías privadas de toda la financiación. En tanto que exista el riesgo de ruptura del euro, los inversores y, por tanto, la estabilidad no volverán.    


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