La consigna es aguantar hasta las elecciones griegas y aparentar tranquilidad

El Gobierno dispara la presión sobre Bruselas para que aclare las condiciones del préstamo a la banca

Dentro del Gobierno existe el convencimiento de que España vive estos días momentos decisivos con una tensión en los mercados que es insostenible y puede aproximarla al rescate total. Para relajar la presión sobre la deuda, ha multiplicado los contactos con Bruselas con el fin de que aclare cuanto antes las condiciones del préstamo a la Banca, conteniendo la respiración hasta las elecciones griegas del domingo.

Fuentes del Ejecutivo interpretan que una parte de la embestida de los mercados, con la prima de riesgo disparada hasta niveles desconocidos hasta ahora, se explica por la opacidad que todavía encierran las condiciones que se impondrán a España a cambio del rescate bancario y también las herramientas concretas con las que se llevará a la práctica.

Se ha hablado de un tipo de interés del 3% con un plazo de amortización de 15 años, pero hay que esperar a verlo sobre el papel, al igual que el posible periodo de carencia. Tampoco se sabe, casi una semana después de haberse anunciado el acuerdo del Eurogrupo, si el dinero se sacará del  Fondo Europeo de Estabilidad Financiera o del llamado Mecanismo de Estabilidad. El primero tiene 240.000 millones disponibles y el segundo 500.000, pero no estará activo hasta 2014. Este último tiene prelación superior a todos los otros acreedores de un Estado, salvo el FMI, por lo que teóricamente al Gobierno le sería más ventajoso recurrir al primer mecanismo, pues abriría el mercado a los compradores de deuda.

El no haber presentado el acuerdo cerrado se interpreta ahora en el Gobierno como un serio error, pues el comportamiento de los mercados desde el domingo ha demostrado que no bastaba para calmarlos con una simple declaración política.

El Gobierno insiste en resistir ante lo que percibe como una coacción por parte de Alemania para acudir al rescate completo

En este clima de dificultades, las urgencias del Gobierno por aclarar cuanto antes los términos del préstamo son evidentes y por ello Mariano Rajoy, Luis de Guindos y José Manuel García Margallo, sobre todo, han disparado las presiones sobre Bruselas para que aclare cuanto antes las reglas de juego. A nivel doméstico, se ha metido también prisa a Oliver Wyman y a Roland Berger, las dos auditoras encargadas de examinar las tripas del sistema financiero, para que emitan cuanto antes su dictamen. De hecho, en los últimos días Economía ya ha filtrado que pueden necesitarse alrededor de 60.000 millones de euros para socorrer a los bancos.

Mientras estos interrogantes se despejan, la consigna del Gobierno es resistir a lo que en medios bien informados se percibe casi como una coacción por parte de Alemania para ir al rescate completo. ¿Aguantar hasta cuando? Pues hasta que se celebren las elecciones griegas del domingo y se conozca a qué tiene que atenerse España y el resto de Europa en lo que toca, entre otras cosas, al futuro del euro. Nadie sabe lo que pasará el lunes.


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