Los socialistas renunciaron a pactar con el Ejecutivo los objetivos de déficit para el próximo trienio antes de su envío a Bruselas

El orgullo de Rajoy y la debilidad del PSOE impiden un gran acuerdo para la creación de empleo

El Gobierno intentó en vano hace dos semanas que el nuevo programa de estabilidad que España ha presentado a la Comisión Europea para corregir el déficit público viajara a Bruselas con el consenso del primer partido de la oposición. Fue una misión imposible debido a la cerrazón del PSOE, donde solo se comparte un denominador con el PP: la imposibilidad de alcanzar un amplio acuerdo de política económica que facilite la creación de empleo.

Una gran alianza política como la que empieza a ensayarse en Italia para la salida de la crisis sería inimaginable en España. Un ministro del equipo económico lo refleja así de claro: “El PSOE sólo ofrece acuerdos teóricos y se escabulle a la hora de la verdad, sólo busca recuperar votos por la izquierda ante la debilidad de Rubalcaba”. Un miembro de la Ejecutiva socialista se expresa en estos términos: “Mariano Rajoy ha asumido que llegar a un pacto con nosotros y con los sindicatos sobre políticas de empleo supone degradar su mayoría absoluta y reconocer su incapacidad para gestionar la crisis, es cuestión de orgullo. Sabemos que lograr un acuerdo en estas condiciones, aunque sería deseable, se antoja imposible”.

"Rajoy ha asumido que llegar a un pacto con nosotros y con los sindicatos sobre políticas de empleo supone degradar su mayoría absoluta", interpreta un miembro de la ejecutiva socialista

El primer obstáculo deriva de la exigencia del PSOE de que el Gobierno retire su reforma laboral. Además, como botón de muestra de la actitud de la oposición, se menciona en el Ejecutivo la oferta que le fue trasladada al equipo económico del PSOE hace dos semanas por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, para pactar los objetivos de déficit del próximo trienio, antes de que en Moncloa se ultimara el nuevo programa de estabilidad que ahora viaja camino de Bruselas. Ello le hubiera permitido al Gobierno enviar a la Comisión Europea el mensaje de que las principales fuerzas políticas caminan juntas en este importante recorrido.

Fuentes de Hacienda consideran que habría sido muy positivo que el PSOE se hubiera retratado también precisando cuál tendría que ser el objetivo de déficit público deseable para España para los próximos tres años con el fin de buscar coincidencias y puntos de encuentro en un momento en el que Bruselas no sólo examina los ingredientes puramente macroeconómicos sino también las coordenadas políticas en cada país, aunque en el caso español están más despejadas debido a la cómoda mayoría absoluta con la que opera el PP.

"El PSOE solo ofrece acuerdos teóricos y se escabulle a la hora de la verdad, solo busca recuperar votos por la izquierda dada la debilidad de Rubalcaba", asegura un ministro del área económica

Finalmente, en el nuevo cuadro macroeconómico remitido a las autoridades comunitarias, que Mariano Rajoy explicará la semana que viene en el Congreso, consta un objetivo de déficit para este año del 6,3%, del 5,5% para el que viene, del 4,1% para 2015 y del 2,7% para 2016. Supone un ajuste muy gradual que ha evitado que este ejercicio tengan que recortarse cerca de 19.000 millones de euros extra que tendrían que haberse encajado en los Presupuestos vigentes.

El pacto que ofreció Cristóbal Montoro al primer partido de la oposición no ha obtenido respuesta alguna por parte de éste, a pesar de que ahora el PSOE trabaja en un nuevo programa de reactivación económica que se propone trasladar al Congreso de los Diputados en forma de iniciativas parlamentarias y que busca, teóricamente, un amplio consenso. Esta oferta del Gobierno coincidió también con el debate dentro del PSOE de una alternativa tributaria que defiende el aumento de la presión fiscal en cuatro puntos a lo largo de los próximos cinco años, para pasar al 36,4% en 2018 desde el actual 32,4%. Pero no ha sido posible ni en el campo fiscal ni en el laboral punto alguno de encuentro.

Los socialistas rechazaron hace dos semanas un acuerdo sobre déficit público que hubiera servido al Gobierno para remitir a Bruselas un cuadro macroeconómico pactado con la oposición

Pese a ello, en Hacienda se subrayan las ventajas del cuadro macro aprobado el viernes si se tiene en cuenta la política de ajustes que comenzó a finales de 2011, obligada por un déficit oculto de 30.000 millones de euros, las necesidades extra de endeudamiento, y la fuerte caída de la recaudación impositiva, visible, sobre todo, en el impuesto sobre Sociedades.

Los datos que maneja el Gobierno reflejan que, gracias a los cambios introducidos en este impuesto durante el año pasado, se recaudaron 4.800 millones extra procedentes de las grandes empresas, que se suman a los 1.100 millones de más obtenidos a través del IVA y los 850 derivados del gravamen complementario del Impuesto sobre la Renta. Antes de llegar el PP al Gobierno, había grandes empresas con el impuesto de Sociedades prácticamente a tipo cero, una situación insostenible, según fuentes de Hacienda, en una coyuntura de recesión sobrevenida, en palabras del propio Montoro, “la segunda recesión económica más importante de la historia de España”. Este diagnóstico se constata con esta cifra: la recaudación desde el inicio de la crisis, en 2008, hasta finales de 2011, cayó en 60.000 millones de euros, seis puntos largos de PIB.

Desde el inicio de la crisis en 2008 se han perdido en España 60.000 millones de euros de recaudación fiscal

Y fue en este periodo, se recuerda en Hacienda, cuando el Gobierno de Zapatero suprimió, precisamente, el Impuesto sobre Patrimonio a finales de 2010, siendo Alfredo Pérez Rubalcaba vicepresidente primero. Con ello se dejaron de recaudar 1.800 millones anuales, una pérdida que la exvicepresidenta Elena Salgado llegó a reconocer como “un error”.

En el Gobierno se mantiene el compromiso de que el año que viene entre en vigor el IVA de caja –no se pagará el impuesto hasta que no se cobre la factura- y también una rebaja selectiva de impuestos para las empresas de nueva creación y las que inviertan en investigación. “La dificultad de alcanzar un pacto con el PSOE sobre la política económica proviene del frágil liderazgo de Rubalcaba, pero nosotros tenemos que poner en valor que con nuestra mayoría parlamentaria somos uno de los gobiernos más sólidos de Europa”, concluyen en el Ejecutivo.


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