Economía

No sólo el Estado o Bankia: 45.000 preferentistas pagarán las condenas por la salida a Bolsa

Los antiguos preferentistas de Bankia, que se convirtieron en accionistas tras el canje de estos productos híbridos, por los que tuvieron que asumir una primera quita media del 40%, tendrán que soportar también las indemnizaciones por la salida a Bolsa en el reparto de cargos establecido por el ministro Guindos.

Afectado por las preferentes de Caja Madrid.
Afectado por las preferentes de Caja Madrid.

Se convirtieron en accionistas de Bankia por obligación. Tras un duro canje, diseñado por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), en el que algunos de estos pequeños ahorradores llegaron a perder hasta el 70% del capital invertido en preferentes. Ahora, los antiguos preferentistas que aún se mantienen como accionistas de Bankia tendrán que soportar un segundo castigo. El reparto de cargas impuesto por Luis de Guindos, para sufragar las posibles condenadas por la salida a Bolsa, vuelve a condenarles por el recorte al dividendo que supondrá la medida. Alrededor de 45.000 antiguos preferentistas, actuales accionistas de Bankia, quedan afectados por la decisión de Guindos.

A cierre del pasado ejercicio, el 14,33% de los 457.377 accionistas de Bankia eran minoristas. En total, 65.542 pequeños dueños de títulos de la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri. De ellos, varios bufetes de abogados, que han asesorado a miles de antiguos preferentistas de las siete cajas, calculan que entre el 8% al 10% (un máximo de 45.737 pequeños inversores) son dueños de acciones reconvertidas tras el canje por las preferentes. Desde la entidad no precisaron si estas cifras son correctas.

En el mejor de los casos, este voluminoso gruposde antiguos preferentistas perderá una cuarta parte del dividendo a repartir en este ejercicio. El consenso de los analistas esperaba un beneficio de Bankia en el entorno de 950 millones en el pasado ejercicio. Con esas cifras, en el mercado se especulaba con un pay out del 25% (237 millones) y un pago de dividendo de 0,02 euros por acción. Así, este grupo de preferentistas se habría repartido en el entorno de 23 millones en dividendos. Esta cifra puede verse reducida en una cuarta parte sí, como parece, Bankia impacta los 230 millones, que le corresponde en el reparto de cargas ideado por Guindos, en los resultados de 2014.

Este grupo de antiguos preferentistas se habrían repartido 23 millones de euros en dividendos con la previsión de beneficios de 950 millones

Sin embargo, existe también la posibilidad de que Bankia suspenda el pago de dividendo por el recorte a los beneficios que supone la ‘fórmula Guindos’. De ser así, los antiguos preferentistas se quedarían sin el premio de unas acciones que detentan por obligación. La suspensión del dividendo no se contempla en Economía que pretende que el FROB, en definitiva el Estado, perciba el dividendo de Bankia para poder vender que se vuelve a recuperar dinero de la entidad nacionalizada. Un mensaje capital en un año electoral en el que, la acumulación de citas con las urnas, deja un mercado prácticamente sin ventanas para cerrar un segundo episodio de la privatización de Bankia.

¿Se podría haber evitado el segundo castigo para los antiguos preferentistas con otro reparto de cargas?. ¿La ‘fórmula Guindos’ de la que se enteró la cúpula de Bankia por la prensa es la más barata para los contribuyentes?. Ambas preguntas confluyen en una misma respuesta: BFA, la matriz de Bankia, cuya propiedad es 100% del Estado. Pese a que pueda sonar paradójico, la asunción por parte del Estado de la factura de 600 millones que, según Guindos, deberá pagar el grupo por las posibles condenas por la OPV, es la opción más barata para los contribuyentes. Además, los antiguos preferentistas no habrían tenido que soportar ningún tipo de carga extra.

Si hubiera pagado BFA...

Si BFA hubiera asumido toda la factura, esos 600 millones que calcula Guindos, se habría protegido a Bankia que no sufriría ningún tipo de castigo en Bolsa. De esta manera, el Estado recuperaría la inversión inicial con la revalorización en el parque de su paquete accionarial en Bankia (62,5%). Tras las caídas del viernes 30 de enero y el lunes 2 de febrero, al conocerse la suspensión de la presentación de resultados de Bankia por las incertidumbres en el reparto de cargas, los títulos del banco comenzaron a recuperarse tras las primeras informaciones aparecidas en El País en el que se clarificaba la fórmula de pagos. Desde entonces, y hasta el cierre del pasado viernes, las acciones de Bankia se han revalorizado en algo más del 5%, casi 700 millones más de capitalización. Así, el Estado ha ganado más de 400 millones por la mejora de su participación en Bankia. Con una subida de otro 2%, el Estado habría recuperado prácticamente los 600 millones de las condenas.

Según la 'fórmula Guindos'...

Con el esquema ideado por Guindos, el Estado debe asumir 144 millones, por su 62,4% en Bankia, además de los 370 millones, al ser dueño de BFA. En total, 519 millones. Hasta el viernes, el Estado, a través de la participación del FROB, ha recuperado 400 millones por la revalorización de los títulos de Bankia. Las perdidas ascienden a 119 millones.

Factura para Bankia, la fórmula más cara

Sin duda, la fórmula más lesiva para los contribuyentes hubiera sido imputar toda la carga a Bankia. De ser así, el Estado tendría que haber asumido 375 millones que le corresponden a BFA, como propietario del 62% de Bankia. Los analistas consideran que la acción de Bankia habría sufrido un duro castigo en caso de que la entidad se hubiera imputado los 600 millones. Esto hubiera supuesto haber reducido sus beneficios en dos tercios sobre las previsiones del mercado. Calculando una caída del 5%, un movimiento que incluso podría ser mayor, según los analistas consultados, Bankia habría sufrido una pérdida de capitalización de 700 millones, afectándole en 435 millones a BFA. Sumados a los 375 millones iniciales, el coste para el Estado superaría los 800 millones.

En mayo de 2013, los preferentistas de las antiguas cajas que integran Bankia se vieron obligados a canjear sus títulos por acciones. Los que decidieron vender entonces, tuvieron que asumir enormes pérdidas que alcanzaron el 70%. La principal emisión de preferentes de Bankia se produjo en 2009, como Miguel Blesa al frente de la entidad.

Caja Madrid colocó entonces 3.000 millones de euros que, tras el desplome de la entidad, se convirtieron en un enorme agujero negro para sus propietarios. Los ecos de los enormes números rojos acumulados sigues sonando muy fuerte. Ahora, en forma de acciones.


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