Economía

Peineta institucional a la sociedad: finaliza el trimestre más vergonzoso de la historia de la democracia española

La peineta de Bárcenas a un ciudadano que le increpaba es el mejor reflejo de lo que ha sido este trimestre: un estallido total de corrupción y una resistencia indisimulada de las élites para evitar que se investigue y depure nada. Complicidad global. La crisis en las principales instituciones españolas es total, empezando por la monarquía, siguiendo por los partidos políticos, las CC AA, la judicatura...

El extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas.
El extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas. G3ONLINE

Dejamos atrás tres meses absolutamente demoledores para España. La podredumbre, instalada en los principales estamentos públicos y privados, ha estallado con la mayor virulencia en una apoteósica, orgiástica explosión que no por previsible ha dejado de ser impactante. De la metástasis se ha pasado a la pura secreción de brotes purulentos y asquerosos.

Así ha sido este trimestre negro en España. Lo peor, con todo, ha sido ver cómo las élites se siguen resistiendo con todas sus fuerzas a la "operación limpieza", tapando sus vergüenzas como sea con tal de permanecer en sus puestos y que todo siga igual, aunque sea sin el menor poso de decoro. Las maquinarias de partido han funcionado a toda presión y hemos visto decisiones judiciales discutibles con peleas entre magistrados más o menos mediáticos por sus cuotas de protagonismo; resortes legales de todo tipo para que los ejecutivos de las empresas grandes no sean sometidos a la ley o al escrutinio público y, especialmente, un inmediato enmarañamiento sobre el más mínimo intento de aclaración de cualquier escándalo.

España es un país corrupto y sufre una crisis institucional sin precedentes. Conviene decirlo así, con todas sus letras, como primer paso, al igual que el paciente debe reconocer antes que nada su dolencia, si pretende a continuación ponerse a luchar contra ella.

La figura de Corinna ha irrumpido definitivamente y sin el menor recato. Lo ha hecho para quedarse, además, pese a los intentos por minimizar su figura. 

En primer lugar y por encima de todo, la Corona se ha situado en una encrucijada nunca antes vista y no sólo por un episodio aislado. La figura de Corinna ha irrumpido definitivamente en la actualidad y sin el menor recato. Lo ha hecho para quedarse, además. Hemos conocido la presencia de la amiga del decadente monarca en las dependencias reales, así como sus reiterados contactos con Iñaki Urdangarin para operaciones presuntamente mercantiles en los que, entre otras cosas, establecía su generoso sueldo anual.También, su protagonismo en las altas esferas del estado, en contratos de altos vuelos, algo que forzó otra patética y pasteleada comparecencia del máximo cargo del CNI para quitar hierro al asunto y, finalmente, ha tenido lugar un último y vergonzoso periplo mediático de su alteza serenísima, posando incluso como una top model.

Sonrojo

Una cuestión de absoluto sonrojo nacional, que ha colocado a la jefatura del Estado en una situación de falta de legitimidad e incierto futuro.

La monarquía ha perdido hace tiempo el contacto con la realidad y de manera consecuente, la gente ha disminuido en gran medida su fe ya no en la institución, sino en las personas que la forman. ¿Cuántos juancarlistas seguirán pregonando en voz alta su devoción por el carismático Rey?

Los súbditos sienten una desafección total por su Jefe del Estado y ya no va a haber gesto espontáneo que granjee las simpatías de nuevo. Toda España siente que se están cachondeando de ella en su cara como no lo habían hecho hasta la fecha.

Bajando un escalón, los tres principales partidos políticos de España han demostrado estar totalmente corroídos por la corrupción, víctimas por un lado del opaco sistema de financiación pero, sobre todo, de la podrida ambición desmedida de  sus líderes y altos cargos, instalados en unas instituciones que son la base de la democracia pero que, paradójicamente, son los organismos más jerárquicos y autoritarios que se pueda pensar. El que no siga la férrea disciplina de partido; el que pronuncie una palabra más alta que otra, no sale en la foto, como decía Alfonso Guerra.

Esa peineta de Luis Bárcenas en el aeropuerto es el símbolo de las élites a una ciudadanía que agoniza en estos tiempos de recesión económica y debe enfrentarse a una realidad en la que ya no hay trabajo en su país. Han pasado a la historia o están a punto de hacerlo los tiempos en los que las familias quedaban a comer todos los fines de semana en torno a la mesa paterna. Quien quiera subsistir deberá buscar nuevos pastos en Latinoamérica, el norte de Europa, Asia…

PP y PSOE se han limitado a echarse en cara los casos Gürtel-Bárcenas (tanto montan) o Eres de Andalucía, cada vez con mayor virulencia pero evitando así que se avance en las necesarias investigaciones.

La gente sufre como no pensó que iba a hacerlo, pero las maquinarias de partido siguen tan fuertes como siempre. Llegan a la judicatura, al Gobierno, a los medios de comunicación… son acorazados que defienden de todo a sus dirigentes.

PP y PSOE se han limitado a echarse en cara los casos Gürtel-Bárcenas (tanto montan) o Eres de Andalucía, cada vez con mayor virulencia pero evitando así que se avance en las necesarias investigaciones. Mientras, en Cataluña, las acusaciones sobre la familia Pujol son simples ataques imperialistas desde Madrid que se arreglarán con una consulta soberanista. No han sido los dislates de la familia Pujol, Artur Mas y el desaliñado Oriol Jorquera los que han llevado a la región (con Franco, la gran potencia económica de España) a esta penosa situación.

Así funcionan

El PP ha mostrado un paso vacilante ante la eclosión de Luis Bárcenas. En todos los principales partidos políticos hay un señor que se ocupa de los dineros y sólo él tiene las claves de los ingresos. Desde la ejecutiva no le preguntan, para no verse comprometidos, sólo le piden que pague lo que tenga que pagar. Cómo lo haga es cosa de él. Claro que, cada vez que estalla algún escándalo de financiación irregular, hay auténtico pavor a conocer los tejemanejes: quién ha cobrado, de dónde se ha sacado el dinero, con qué prácticas, a quién se ha favorecido… Así funcionan estas organizaciones y así nos lo confirman con su modo de actuar. 

Los populares no han podido mostrar firmeza con su ex tesorero, sabedores que a cada paso que dieran se iban a encontrar al día siguiente con alguna información reveladora en prensa. De hecho, Bárcenas se ha permitido demandar al partido y ha sacado a la luz que ha estado cobrando del mismo hasta hace dos días, pese a que el caso Gürtel lleva más de dos años abierto. La secretaria general, María Dolores de Cospedal, tuvo que justificar esto y también lo de un tal Jesús Sepúlveda, en nómina hasta el final, recurriendo a una especie de sofisma del derecho laboral que constituía una nueva tomadura de pelo a la ciudadanía. 

El implicado ha pasado ya a la fase de cachondearse de todos: dice que no sabe por qué le quieren juzgar, que los millones de Suiza los tiene porque es muy emprendedor, que no va a volver a ir a declarar y concede entrevistas sin cortarse un pelo.

¿Por qué no le han llovido las demandas? ¿Por qué no ha habido nigún cese en Génova? ¿Por qué sigue Bárcenas en la calle, cada vez más desafiante?

El PSOE, por su parte, ha seguido entorpeciendo las investigaciones sobre el escándalos de los Eres y también el presidente José Antonio Griñán ha salido en público, amenazante, desmarcándose de cualquier responsabilidad, suya y de todos sus compañeros. 

Tambien los bancos

Monarquía con Corrina y Urgangarin, partidos políticos enfangados, Comunidades Autónomas quebradas… Pero hay que hablar también del Banco de España, tal vez la institución no política, judicatura aparte, más importante de este país.

Han pasado casi inadvertidas las declaraciones de 

Miguel Ángel Fernández Ordóñez en la Audiencia Nacional por el caso Bankia, en las que reconocía haber recibido todo tipo de órdenes políticas sobre esa misma entidad.

La sociedad tiene tal grado de hastío que han pasado poco menos que inadvertidas las declaraciones de Miguel Ángel Fernández Ordóñez en la Audiencia Nacional por el caso Bankia, en las que reconocía haber recibido todo tipo de órdenes políticas sobre esa misma entidad, lo cual debería hacernos llevar las manos a la cabeza por doble motivo: por las injerencias políticas en dicho organismo presuntamente autónomo y por la aceptación de esas consignas. La gente no alcanza a saber la importancia que ha tenido el papel del Banco de España en sus vidas.  

Por lo demás, los clientes de las preferentes se pueden ir despidiendo de sus ahorros ya que ni siquiera verán cambiados sus activos por otros títulos con cierta posibilidad de revalorización a largo plazo.

El Gobierno sigue operando a golpe de populismo y pretende compensar de alguna manera a estos ahorradores con fondos públicos. Ya destinó el Fondo de Garantía de Depósitos a rescatar bancos y siente una fuerte tentación de hacer algo parecido, en una nueva muestra de arbitrariedad.

Todos los ex presidentes de las cajas de ahorros son personas con enormes vinculaciones con los partidos y saben mucho en manteria de financiación. Será complicado que veamos depuración de responsabilidades. Habrá que pagar a los afectados por las preferentes quitando de otra parte, ya sea el Fogasa, el Fogain o lo que sea.

Otra reflejo

Este trimestre ha estallado también la crisis de Pescanova, que puede resumir en cierta medida los males de este país en el ámbito privado porque, ojo, la corrupción o la mala práctica no tienen que ser exclusiva de los políticos. Si alguien pensaba que con la purga bancaria e inmobiliaria ya se había tocado fondo...

Si las entidades financieras no logran revertir la grave situación que atraviesa en los próximos tres meses, constituirá la mayor suspensión de pagos no ladrillera de este país.

La compañía gallega teóricamente era una líder mundial en su segmento, considerada un ejemplo a seguir, ponderada mediáticamente y recomendada por todos los analistas bursátiles. Sin embargo, dos de sus principales consejeros no firmaron sus cuentas de 2012. Casi al mismo tiempo, otros miembros del consejo iban vendiendo acciones sin venir mucho a cuento.

De repente, llegó el bombazo: sin que nadie esperara algo así, presentó preconcurso de acreedores, justificándolo en que no podía presentar sus cuentas porque no había refinanciado su deuda. Con el preconcurso ganaba tiempo para ponerse a ello. Era el 1 de marzo.

El consejo de administración y los acreedores se enteraron de todo esto por la prensa poco más o menos y la realidad es que todavía no saben mucho más. Su presidente se resiste de facilitarles información y el asunto tiene la pinta de acabar como el rosario de la aurora, derivaciones penales incluidas.

Esta compañía ha vivido años dorados, totalmente apoyada en la Xunta gallega. Pescanova tiene 10.000 empleados en la región por lo que el máximo ejecutivo, Manuel Fernández Sousa, era un semidios en la zona. Contó con toda la financiación que hiciera falta de las cajas gallegas y, de hecho, el hijo del histórico presidente de Caixa Galicia, José Luis Méndez, está en el consejo de la empresa alimentaria.

Los trabajadores de Pescanova se equivocan de malo de la película: si ahora están en situación complicada no es porque ataquen a su presidente, es por culpa de su presidente.

Ahora, parece que hay una deuda oculta de unos 1.000 millones de euros. Al pool acreedor no le llega la camisa al cuerpo y los empleados ya han iniciado movilizaciones pidiendo “que cese la campaña”.

Les entiendo perfectamente, aunque se equivocan de malo de la película. Los trabajadores quieren que todo siga como antes, pero lo malo es que los bancos quieren un plan de viabilidad de la empresa a la que han prestado dinero y lo mismo los fondos de inversión que compraron acciones y bonos convertibles.

La venta de activos está cantada y el ajuste de plantilla… también. Pero los malos no son los bancos ni los fondos. El trío política-cajas de ahorros-nepotismo vuelve a aparecer de nuevo, con devastadoras consecuencias.

Una crisis que roza lo cutre, como la que late en España. Y que tiene un enorme riesgo sistémico, como es el de que ya no se señale con el dedo acusador al crédito promotor, sino a todo tipo de crédito. Si esas son las prácticas empresariales, cualquier crédito concedido es susceptible de ser considerado dudoso.

Espectáculo olímpico

Uno de los mejores ejemplos de este pitorreo público está en el bochornoso espectáculo olímpico de la alcaldesa madrileña no electa, paseándose con los miembros de esa ejemplar organización llamada Comité Olímpico Internacional (COI), para Madrid 2020, una candidatura para la que sólo queda hacer cálculos de cuanta corrupción generará y cuánto incrementará el gasto final sobre el previsto.

A la alcaldesa se le han muerto cinco niñas en el Madrid Arena, algo que no evitó que se marchara de fin de semana a Lisboa en su momento. La deuda del Ayuntamiento de Madrid es la mayor de todas, pero ahora toca de nuevo populismo y apelación al espíritu deportivo, para desviar atención y obtener rédito electoral. Nadie en España está en condiciones de organizar un evento que ponga el foco internacional sobre nosotros. Madrid tiene muchos problemas que solucionar antes que embarcarse en un proyecto megalómano como este. Pese a la caída del apoyo popular, se le impone a la ciudadanía con cucharón. 

Indefensión

El problema de todo esto es la indefensión. La gente ve todo esto y no tiene medio de hacer nada. Mientras las élites se atrincheran en el poder, a la sociedad le llega una continua pérdida de derechos adquiridos, llámese reforma laboral, pensiones, prestaciones por desempleo o sanidad gratuita.

Este ha sido el peor trimestre de la historia de la democracia, sin duda. Se ha humillado como nunca a la gente, con una lluvia de acontecimientos insólitos y vergonzosos que tienen toda la pinta de quedar impunes.

Para mantenerse unos pocos tienen que apretar a unos muchos. La presión fiscal sobre los trabajadores ha aumentado. Todos pagamos ya una media del 41% de nuestra nómina y sin duda llegarán más subidas de impuestos en breve. 

Este ha sido el peor trimestre de la historia de la democracia, sin duda. Se ha humillado como nunca a la gente, con una lluvia de acontecimientos insólitos y vergonzosos que tienen toda la pinta de quedar impunes. Los españoles lo aguantan todo: esto no es Francia, donde Hollande no se atreve a emprender ningún tipo de ajuste porque ahí se dedican a incendiar coches a las primeras de cambio. Y así está Merkel con sus vecinos europeos; que lo de Chipre puede haber sido tan sólo un ensayo general. 

Habrá quien diga que tal vez fue peor el mismo trimestre de 1981. Al menos, los que tomaron el Congreso lo hicieron con la cara descubierta, no ocultaron sus intenciones y unos cuantos dieron con sus huesos en la cárcel. 

También hubo otro primer trimestre para llorar en 2003, con aquella deplorable foto de las Azores, que tanto daño hizo. Pero nunca como ahora ha supurado la metástasis del país, la sensación de que hay un sistema dominado por unos pocos que lo tapa todo y hace inevitable cualquier cambio.

España sigue en recesión y resiste sobre todo gracias a súper Mario Draghi que controla nuestra prima de riesgo. Si ahora se ha ampliado un poco es por Chipre, asegura Rajoy, y si las cifras de déficit se han cocinado un poco, no pasa nada, que seguro que encontrará la manera de pactarlas con el Eurogrupo. La Bolsa, eso sí, también acaba en mínimos del año. Pero eso es por la globalización y la falta de credibilidad de la Eurozona. 

¿Algo positivo?

Como apunte positivo, podría destacarse que las pequeñas compañías han logrado un hecho insólito: darle la vuelta a la balanza comercial, en un proceso de devaluación privada sin divisa sin precedentes. Todo eso, con el presidente de la patronal en el maco y con el jefe de los empresarios madrileños seriamente cuestionado por (presuntamente) las mismas prácticas. Lo de la patronal es para m… y no echar gota.

La pyme, sin embargo, se ha ido fuera a conquistar mercados, hiciera el frío que hiciera, como antaño se fue Pepe a Alemania; a ganarse el jornal. Ojalá traiga una pequeña revolución, sana y honrada, como la que quiere traer este nuevo Papa, alejado de misticismos huecos y que en su segundo día dijo que lo que de verdad era pecado era la corrupción. Claro que cuando venga a España, tendrá que vérselas con políticos cercanos a todo tipo de tramas, que le besarán muy devotos la mano, rodilla hincada y mantilla en ristre. 

La reforma institucional y constitucional ni está sobre la mesa ni se prevén noticias al respecto. Abril llega con mínimos anuales. Bursátiles y morales. 


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