Economía

El PNV obstaculiza el acceso de la izquierda abertzale al Consejo de Kutxabank al frenar el control de Kutxa por parte de Bildu

Los beneficiarios de ETA no solo aspiran a controlar las instituciones sino también a dominar las terminales de poder económico. El freno puesto a Bildu por el PNV en el consejo de Kutxabank ha sembrado la discordia en el nacionalismo vasco, donde hay quien opina que debería haberse respetado el peso que la izquierda abertzale tiene actualmente en el Ayuntamiento y la Diputación guipuzcoana.

Kutxabank, producto de la suma de la BBK, Kutxa y Caja Vital, ha superado todos los exámenes como una de las entidades más solventes del sistema financiero español, tiene unos beneficios que superan los 118 millones y maneja cerca de 40.000 millones en depósitos de clientes. Bildu no se conforma con gobernar el Ayuntamiento de San Sebastián y la Diputación guipuzcoana y hace meses que colocó sus miras en el acceso al Consejo del Banco valiéndose de su potente representación en Kutxa, en cuya asamblea cuenta con 36 de los 79 representantes. La firma aporta cuatro miembros al Consejo de Kutxabank frente a los nueve de BBK y a los dos de Vital.

En el PNV hay un sector que opina que debería haberse respetado en los órganos de Kutxa el peso político que Bildu tiene en Guipúzcoa

El objetivo de Bildu se ha visto frustrado gracias a las maniobras internas orquestadas desde el PNV en Kutxa, donde este miércoles se votó su nuevo Consejo, en el que finalmente la izquierda abertzale ha quedado en minoría y, por tanto, sin poder controlar el timón de la entidad. Contará con siete de los 15 representantes. Xabier Iturbe sigue, pues, en su presidencia.

Para frenar las ambiciones de Bildu, los representantes del PNV anularon a uno de los delegados de los llamados colectivos sociales, un suplente de 72 años que excede en dos la frontera marcada por la normativa vigente para poder optar a ser miembro del Consejo de Kutxa. Una jugarreta que no se ha visto del todo bien en un sector del nacionalismo vasco. “Si Bildu controla el Ayuntamiento de San Sebastián y la Diputación de Guipúzcoa porque se lo ha ganado pacíficamente con los votos, es absurdo obstaculizar su acceso al Consejo de la caja con maniobras que no contribuyen sino a armar mucho ruido político y perjudicar todavía más a la entidad”, apuntan fuentes del PNV.

Pero esto no es ni mucho menos lo que opina el sector mayoritario del nacionalismo vasco, claramente alineado con la gestión que Mario Fernández está haciendo al frente de Kutxabank y con el criterio de Iñigo Urkullu. Para calibrar el problema que se le crearía a Fernández si, finalmente, Bildu accediera al máximo órgano de gobierno de esta entidad, basta con comprobar lo que relatan el dirigente de la izquierda abertzale Joseba Permach, alineado en su día con el sector duro de ETA, y el sindicato LAB, sobre la gestión del Banco. “En este país quienes se llaman buenos gestores no son más que una cuadrilla de tramposos disfrazados dispuestos a hacer cualquier cosa para seguir especulando con los ahorros de los ciudadanos vascos”, dice Permach en su blog.

Laura Mintegi, el dirigente abertzale Permach y el sindicato LAB critican con dureza el freno a Bildu en Kutxabank y el actual plan de expansión de sus actuales gestores

Su sindicato hermano no se queda atrás: Además de acusar a Kutxabank de tomar medidas “al más puro estilo bananero”, defiende el acceso de Bildu a sus órganos de gobierno para impedir que los representantes del PNV, el PP y el PSE “sigan con una política financiera neoliberal, que nos lleva a la privatización, a los desahucios y a la desindustrialización…”. Este mismo miércoles,la ex candidata a lendakari Laura Mintegi, calificó de “escándalo” lo que interpreta a todas luces como un golpe de mano en Kutxabank.

La izquierda abertzale es claramente contraria a la expansión de la entidad, en contra del plan de negocio que se han marcado sus actuales gestores. Y en este programa de crecimiento, la presencia de Bildu en el Consejo de Kutxabank sería altamente perjudicial, igual que lo fue para los intereses de BBK el lustro que transcurrió mientras el ‘plan Ibarretxe’ estuvo vivo y coleando hasta que feneció en el Congreso de los Diputados, o igual que lo sería para La Caixa si Artur Mas siguiera surfeando en la ola independentista después de las elecciones del próximo domingo.


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