Economía

Primera rebelión en Syriza: "No hemos ganado las elecciones para aplicar otro memorando"

Cada vez parece más evidente que Tsipras no podrá sacar adelante casi ninguna de sus promesas electorales. Aunque el Gobierno griego no tiene ni la más mínima intención de presentar nuevos ajustes, la Troika bien podría imponer renovadas dosis de austeridad para dar su visto bueno al programa.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras
El primer ministro griego, Alexis Tsipras EFE

El ministro de Finanzas germano fue inequívoco al respecto: “Los griegos ciertamente lo van a tener difícil para explicar el acuerdo a sus votantes”, dijo Wolfgang Schäuble en la rueda de prensa posterior al Eurogrupo del viernes que se saldó con una prórroga de la ayuda a Atenas siempre y cuando cumpla con las reformas.

De poco importaba que un Alexis Tsipras inasequible al desaliento declarase que se había ganado una batalla pero no la guerra. Las quejas han tardado muy poco en aparecer, incluso dentro de la propia Syriza. “No hemos ganado unas elecciones para volver a aplicar otro Memorando de rescate”, aseveraron uno tras otro destacados miembros del partido de Gobierno. Entre ellos el ministro de Industria, Panayotis Lafazanis, líder del ala más izquierdista del partido. O un eurodiputado de 92 años, Manolis Glezos, quien fue héroe de guerra durante la II Guerra Mundial y es referencia moral de la izquierda en Grecia.

Cada vez parece más evidente que el Ejecutivo griego no podrá sacar adelante casi ninguna de sus promesas. La oposición ya le recuerda que está haciendo lo mismo que se hacía antes

Acto seguido, la oposición se agarró a estas afirmaciones para poder decir que Syriza está haciendo exactamente lo mismo que se hacía antes. A pesar del amplio respaldo del que goza Tsipras, las críticas al Gobierno se están extendiendo. Cada vez parece más evidente que el Ejecutivo no podrá llevar adelante casi ninguna de sus promesas. “Aunque las encuestas muestran un apoyo todavía muy robusto, la posición de Tsipras se ha visto muy dañada. Lo que dice ahora suena mucho menos revolucionario, no sólo menos que lo que dijo antes de las elecciones sino también menos que lo que ha estado diciendo hasta hace pocos días. Incluso si ha conseguido un poco más que los anteriores, cometió el error de estar ofreciendo a los ciudadanos lo máximo hasta casi el último momento. No lo ha gestionado bien y eso puede pagarlo”, explica el periodista griego Yannis Symeonides.   

El escenario que se abre ahora se antoja bastante complicado. Y no sólo por las dificultades a las que Tsipras se podría enfrentar a la hora de aprobar el nuevo rescate en el Parlamento, donde recibirá presiones tanto de la izquierda más activista como de sus socios de derechas. En estos momentos, será crucial ver si la Troika acepta el plan tal cual se lo presenta el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis. O si estas instituciones finalmente fuerzan el Gobierno heleno a introducir nuevas medidas de austeridad. En el caso de que la propuesta no sea aceptada por la Troika, se convocará un nuevo Eurogrupo para el martes en el que se volverá a intentar cerrar un acuerdo. Y si otra vez no se suscribe un pacto, el programa de ayuda expirará y Grecia se quedará al borde del impago.

Sin embargo, nadie quiere que esto suceda. De modo que la pregunta obligada consiste en cuántas medidas de austeridad tendrá que aceptar a la postre el Gobierno griego. En este sentido, una buena medida de cuánto ha conseguido Tsipras será si se ajustan las pensiones o si se sube el IVA, dos líneas rojas de Syriza.

Una buena medida de cuánto ha consegido extraer Tsipras de la Troika será si se ajustan las pensiones o si se sube el IVA, dos líneas rojas de Syriza

No en vano, una de las principales críticas esbozadas en Atenas se ha basado en que el Ejecutivo no haya conseguido una cifra concreta de relajación del esfuerzo presupuestario. El documento aprobado tan sólo recoge que la economía no ha comenzado el año tan bien como se esperaba y que eso se tendrá en cuenta a la hora de fijar el objetivo de superávit antes del pago de intereses. Syriza esperaba obtener un 1,5 por ciento de superávit primario en lugar de un 3 por ciento. Para dar una idea, ese punto y medio equivale a un ajuste de unos 15.000 millones de euros si estuviésemos hablando de España. Se trata por tanto de una cantidad muy sustancial y puede significar que se toquen o no las pensiones y el IVA dependiendo de lo que se decida a ese respecto. Si bien la reforma de las pensiones parece algo ineludible, al menos el palo de este año se puede amortiguar si hay más margen presupuestario.

Según se especulaba en Grecia, el papel que presentará Varoufakis ante la Troika en principio consta de tres páginas, es un poco vago, no lleva números y se centra sobre todo en los compromisos de reformas estructurales. Entre estas últimas se espera un paquete de reformas del sector público y medidas contundentes en contra de la evasión fiscal y el tráfico de ilegal de petróleo y cigarrillos.

La vaguedad del documento, la ausencia de cifras y la sensación de que Syriza no está realmente comprometida con las reformas pueden poner en peligro unas negociaciones ya de por sí bastante enturbiadas

En cambio, el documento no incluirá la iniciativa de facilitar el pago de las deudas con el sector público, a pesar de que el Gobierno heleno tiene toda la intención de llevarla a la práctica. La idea se resume en que se podría perdonar hasta la mitad de las deudas de un ciudadano con el Estado siempre y cuando las abone. De esta forma se fomentará el pago y, por lo tanto, la medida tendrá un impacto neutro sobre los ingresos fiscales. O al menos eso sostienen miembros del Ejecutivo de Syriza. Lo que no significa que vaya a gustar a la Troika.

En definitiva, la vaguedad del documento, la ausencia de cifras y la sensación de que Syriza no está realmente comprometida con las reformas pueden poner en peligro unas negociaciones ya de por sí bastante enturbiadas. Lógicamente, Berlín no tiene intención alguna de que se la perciba blanda con Grecia, porque luego podría venir cualquier otro país a reclamar idéntico trato. Pero aún así las relaciones entre helenos y germanos se han complicado mucho, y eso desde luego es un serio problema. De hecho, en Atenas ya circulan los rumores de que el embajador germano ha pedido la cabeza de Varoufakis...


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