Economía

La venganza de Merkel: Tsipras acata condiciones mucho más duras para lograr el acuerdo

Merkel hace pagar a Tsipras la irresponsabilidad de convocar un referéndum imponiéndole medidas mucho más exigentes. La canciller quería dejar claro que las reglas se cumplen para no alimentar más rebeliones. Ahora bien, ¿ha creado un mártir?

El primer ministro griego, Alexis Tsipras
El primer ministro griego, Alexis Tsipras EFE

El primer ministro griego finalmente hincó la rodilla ante Merkel con tal de no condenar a su país al infierno del Grexit. Tras un largo fin de semana de negociaciones, Alexis Tsipras tuvo que claudicar acatando un paquete de medidas mucho más duro que el acuerdo que tenía prácticamente hecho con los acreedores antes de convocar el referéndum. La canciller de hierro no ha perdonado ni el plebiscito ni la poca fiabilidad de los griegos, y al final ha impuesto un plan tan severo que ha provocado reacciones ojipláticas entre los representantes de otros países. Los relatos se prodigaban de un Wolfgang Schäuble inflexible, rocoso y en ocasiones, agresivo. Si la canciller ejercía de poli malo, el ministro de Finanzas teutón hacía de poli todavía peor. “Sencillamente se han pasado”, comentaban sobre los alemanes fuentes al tanto de las negociaciones.

Tras más de 16 horas ininterrumpidas de negociaciones sin pegar ojo, el primer ministro, belga, el liberal Charles Michel, anunció a través de Twitter la fumata blanca con un escueto mensaje: "Acuerdo".

Instantes después, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, confirmó a eso de la nueve de la mañana la firma del pacto: "La Eurocumbre ha alcanzado un acuerdo. Todo está listo para ir hacia un programa [de rescate] para Grecia con reformas serias y apoyo financiero".

Entre las medidas, se abre la puerta a recortes automáticos en cuanto los objetivos fiscales no se estén cumpliendo; el retorno de la Troika a Atenas con pleno acceso a los Ministerios y capacidad de veto de las medidas; la transferencia de hasta 50.000 millones en activos a un fondo externo e independiente para que éstos sean privatizados bajo la tutela de la UE y con la intención de garantizar los préstamos; la anulación de todas y cada una de las medidas que haya tomado el Gobierno de Tsipras sin el consenso con Bruselas; nuevas reformas de los mercados de productos y laborales que facilitarían los EREs; la consecución del déficit cero en un sistema de pensiones que sufre un agujero del 9 por ciento del PIB y una reforma del conjunto de la Administración dirigida por la Comisión Europea. En un momento dado, el borrador incluso contemplaba una salida temporal del euro si Grecia no cumplía, una propuesta que luego se retiró del documento aunque el daño ya estuviese hecho.  

Es más, para el miércoles Tsipras tendrá que aprobar en el Parlamento una batería urgente de iniciativas: subir el IVA, aplicar una reforma de las pensiones, garantizar la independencia del organismo estadístico Elastat y crear una Autoridad Fiscal Independiente que supervise las metas de déficit. Y para el 22 de julio habrá de tramitar una reforma de los procedimientos civiles de la Justicia y poner en marcha la directiva europea de resolución bancaria. Esto último también puede resultar especialmente penoso, pues el acuerdo recogía la posibilidad de recapitalizar los bancos “después de que se haya aplicado el marco legal”. Y precisamente esa legislación dice muy claro que en el supuesto de que un Estado no pueda asumir una recapitalización con sus arcas entonces habrá de aplicar una quita a los depositantes por encima de los 100.000 euros. De igual modo que los alemanes acabaron castigando la chulería de los chipriotas con una quita a los depositantes, este acuerdo podría introducir por la puerta de atrás algo parecido. Como hemos dicho, los términos de la rendición son muy duros.

En una primera fase y con el objetivo de recuperar la confianza de los acreedores, Tsipras tendrá que vencer a una oposición interna in crescendo para aprobar en cuestión de 72 horas todo ese paquete relativo a IVA, pensiones y agencias independientes. Sólo si Atenas legisla en ese sentido, los Gobiernos europeos darán a continuación un mandato a la Troika para iniciar con suma celeridad la negociación de un tercer rescate por valor de unos 86.000 millones de euros durante los próximos tres años, de los que hasta 25.000 millones podrían destinarse a la recapitalización de la banca después de meses de asfixia financiera. Un dinero que se suma a los más de 240.000 millones prestados a Grecia con el fin de que pueda seguir refinanciándose a unos tipos mucho más bajos. Eso sí, los Parlamentos cuya legislación así lo requiera tendrán que votar antes el permiso para el desembolso del salvamento, incluido un Bundestag donde Merkel no tendrá problemas para aprobarlo pero aún así habrá de enfrentarse a las resistencias de su partido al aproximarse a los 100.000 millones de euros la ayuda que los germanos conceden a los helenos.

Tsipras declaró que el ‘No’ al plan de ajuste no significaba una salida del euro y que encima le daría una baza aún más fuerte para extraer mejores condiciones. A la luz de este acuerdo, lamentablemente ninguna de las dos afirmaciones ha resultado ser verdad

Tsipras declaró que el ‘No’ al plan de ajuste no significaba una salida del euro y que encima le daría una baza aún más fuerte para extraer mejores condiciones. A la luz de este acuerdo, lamentablemente ninguna de las dos afirmaciones ha resultado ser verdad. La primera se refuta al haber cobrado fuerza la posibilidad de salir del euro tanto en las discusiones como en los borradores. Y la segunda se cae al cotejar el acuerdo previo al plebiscito con el actual: si antes se hablaba de 8.000 millones de euros de ajuste, ahora se cifra en 13.000 millones y va acompañado de más medidas y más duras, veáse la reforma laboral, el fondo de garantía de la deuda, los recortes automáticos, el déficit cero en las pensiones o la posibilidad de una quita a los depósitos por la puerta de atrás. En Grecia circulaba el rumor de que semejante propuesta provocaría una crisis de Gobierno para sustituir a los ministros más reacios a tomar las medidas. Según diversas fuentes helenas, la rebelión interna en Syriza podría ascender a los 40 diputados.

Marear la perdiz y soltar diatribas contra sus acreedores puede haber disparado la popularidad de Tsipras, que cabalgaba sobre una descomunal oleada de sentimiento patrio. Sin embargo, los mismos movimientos que le hacían ganar votos en Grecia han terminado condenando a los helenos a un programa de austeridad mucho más exigente. El miedo al Grexit era mayor en Atenas que en Berlín, donde ya llevaban varios años preparándose para la salida de los helenos del euro. Y ahora la alegría del 'No' probablemente ceda el testigo a la confusión y el desengaño con un político que prometió poner fin a la austeridad.

Respecto al alivio de los pasivos, el acuerdo echa la culpa de la insostenibilidad de la deuda a la relajación de Atenas aplicando las medidas durante los últimos 12 meses, lo que a su vez ha causado un deterioro de las economía y de las condiciones de financiación. A pesar de tamaña admisión, el acuerdo sostenía que no habría una quita del nominal bajo ningún concepto. Tan sólo se aplicaría un alargamiento de los vencimientos y una rebaja de los intereses, hecho que el propio Schäuble reconoció que podría ser insuficiente.

Por su parte, los alemanes se emplearon a fondo durante el fin de semana para vender en casa que habían sido implacables con los indisciplinados griegos. Corrían sin parar los rumores de enfrentamientos verbales muy tensos de Schäuble con Mario Draghi y el también alemán Klaus Regling, presidente del fondo de rescate europeo. "¡No soy estúpido!", les espetó en el climax de la bronca según el relato de la agencia Reuters. La fractura con Francia, su principal socio de la zona euro y pilar de la UE, parecía harto evidente, máxime cuando Schäuble y Michel Sapin, el titular de las Finanzas galo, tuvieron que reunirse a solas para destensar el tono de las acaloradas discusiones.

Aunque el juego desplegado en la cumbre reciba el respaldo de los germanos, la canciller Merkel se arriesga a provocar una reacción en la periferia de Europa tras haberse pasado de estricta. Si lo que quería era dejar claro que las reglas había que cumplirlas para detener los partidos contrarios a la austeridad, curiosamente con esta victoria podría brindar más munición a esos movimientos al hacer de Grecia un mártir. La rebelión de un pequeño país contra las reglas que rigen el euro ha sido definitivamente aplastada. Pero bien puede extenderse por Europa la preocupación porque se haya implantado una auténtica Pax Germanica bajo la égida de la canciller. 

Las medidas:

  • La obtención en las cuentas públicas de un superávit antes del pago de intereses por valor del 1% del PIB, 2%, 3% y 3,5% en 2015, 2016, 2017 y 2018, respectivamente.
  • Subir el IVA
  • Reforma de las pensiones logrando un déficit cero
  • Agilizar los procedimientos civiles de la justicia
  • Salvaguardar la independencia de la agencia estadística Elastat
  • Asegurar la aplicación del Tratado de Estabilidad aplicando recortes automáticos de no cumplir y creando una Autoridad Fiscal Independiente que supervise las cuentas públicas
  • Aprobación de la Directiva de Recuperación y Resolución bancaria
  • Reformas de los mercados de productos y manufacturas, incluyendo la apertura de los domingos o la propiedad de las farmacias, las panaderías o la venta de leche
  • La privatización del operador eléctrico
  • Reformas laborales que contemplarían facilitar los EREs, regular el derecho a la huelga y la negociación colectiva
  • La creación de un fondo de privatizaciones que garantice los préstamos por valor de hasta 50.000 millones de euros y cuya gestión sea griega pero la tutela sea europea, si bien la cifra que sugiere el FMI se antoja más realista y disminuye a los 8.000 millones. De estos recursos, 25.000 millones se destinarán a pagar el crédito para la recapitalización de la banca, 12.500 millones a la amortización de deuda y 12.500 millones a inversiones 
  • Reforma de la Administración asesorada por la Comisión Europea para ganar en eficiencia, reducir costes y despolitizarla
  • Acceso de la Troika a los Ministerios
  • Salvo la ley de rescate humanitario, la anulación de las medidas del Gobierno de Syriza no consultadas con la Troika o, en su caso, compensación con otras
  • Completar las medidas acordadas en el anterior programa que no se habían aplicado

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