Economía

Alemania dice 'nein' al plan de Syriza para prolongar el rescate griego: "No cumple las exigencias pactadas"

A Berlín no le ha gustado nada la propuesta del gobierno heleno para ampliar la ayuda financiera. Insiste en que el Ejecutivo de Tsipras ha de pasar por el aro y aprobar las reformas ya incluidas en el actual rescate. Luego se verá cómo se flexibiliza todo.

El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, saluda a su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble, en Bruselas el pasado día 11.
El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, saluda a su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble, en Bruselas el pasado día 11. EFE

Alemania ha dicho nein. Otra vez. El Gobierno griego ha solicitado finalmente de forma oficial la ayuda financiera. Pero a continuación ha exigido que el salvamento se lleve a cabo conforme a sus términos, es decir: no más reformas y un poquito de alegría con el gasto. Y eso no ha gustado nada en Berlín. Por boca de un representante del Ministerio de Finanzas germano, los teutones han dejado muy claro a Syriza que tiene que pasar por el aro de las reformas. Han de aprobar las medidas ya incluidas en el actual rescate y luego se verá cómo se flexibiliza todo. Pero primero hay que cumplir.

"El Gobierno, fiel a sus compromisos, no ha solicitado una prórroga del memorando. Hemos presentado una propuesta que respeta el veredicto popular, defiende la dignidad de la sociedad y, al mismo tiempo, puede ser aceptada por nuestros socios", afirmaron este jueves fuentes del Ejecutivo griego en un comunicado.

"La carta de Atenas no supone una propuesta de solución sustancial", explicó un portavoz del Ejecutivo alemán

¿Y cómo respondió a las pocas horas Alemania ante esta solicitud tan poco ortodoxa? "La carta de Atenas no supone una propuesta de solución sustancial. El escrito no se corresponde con los criterios acordados el lunes por el Eurogrupo", sentenció un portavoz del Gobierno germano. A continuación, añadió que la propuesta no es más que un "programa puente, sin cumplir las exigencias" del plan de rescate que expira el próximo 28 de febrero.

Los griegos se parapetan tras un documento que, según dicen, presentó el comisario de Asuntos Económicos, el francés Pierre Moscovici, para relajar un poco las exigencias del actual programa de rescate. En especial quieren que no se toquen otra vez las pensiones más bajas y que no se suba el IVA. Insisten en que cualquier medida se centre más en el crecimiento y que el superávit antes del pago de intereses sea del 1,5%, en lugar del 3% ó el 4%. Y ponen como otra línea roja la reforma laboral, a pesar de que la OCDE indica que tiene un mercado más rígido que cualquier otro país periférico.

Y eso no lo piensa tolerar Alemania. En su opinión, a falta de una verdadera integración europea, la unión monetaria exige que los países sean competitivos. O lo que es lo mismo, que cobren conforme a su productividad. Y el triste mensaje que los germanos les están trasladando a los helenos es que no pueden cobrar un 30 por ciento más que los polacos con un 10 por ciento menos de productividad.

En 2012 Berlín ya doblegó el pulso a Samaras y no piensa ceder esta vez con Tsipras

Cualquier insinuación de que se readmitirán funcionarios cuando todavía quedan por echar es otra cosa que también ha sentado fatal a los alemanes. Y lo peor de todo para los griegos es que Alemania se puede quedar esperando de brazos cruzados mientras los depósitos se esfuman de los bancos griegos y las arcas públicas se quedan sin fondos. El uso de la provisión de liquidez del BCE o ELA ronda los límites permitidos por la institución sita en Francfort, y Draghi está dejando que los griegos lo apuren para que le vean las orejas al lobo. El banco que preside tan sólo aumentó el tope que puede pedir prestado la banca griega en 3.300 millones de euros, lo justo para que tengan que pasar otra vez la semana que viene por la puerta pidiendo más. Que día a día comprueben que dependen del banco central para mantener sus entidades financieras en pie y no tener que imponer un corralito. En 2012 Berlín ya doblegó el pulso a Samaras con estas tretas, y no piensa ceder esta vez con Tsipras.

Otro tanto sucede con los ingresos fiscales, que en los últimos meses se han desmoronado y pueden dejar al Estado heleno privado de liquidez antes incluso de lo pensado. De poco importa lo chulo que se ponga Varoufakis o las penurias de los griegos. En opinión de los germanos, desde Irlanda a Portugal pasando por España las reformas han funcionado. Y Grecia debe aplicarse igual que los anteriores para empezar a ver la luz al final del túnel.


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