La compañía se ha reunido con los dirigentes socialistas Juan Moscoso y Manuel de la Rocha

Repsol presiona a los partidos para evitar ampliar la competencia en la red de gasolineras

La petrolera aprovecha la recta final de la tramitación de la Ley de Hidrocarburos en el Congreso para intentar influir en los principales grupos parlamentarios y evitar que su red de gasolineras esté más expuesta a la competencia y pueda seguir imponiendo precios a sus abanderadas. Los dirigentes socialistas Juan Moscoso y Manuel de la Rocha Vázquez han recibido presiones para arrimar el ascua a su sardina.

El plazo para la presentación de las enmiendas parciales a la Ley de Hidrocarburos venció la noche del martes y Repsol ha apurado hasta el último minuto los contactos con los principales grupos parlamentarios para convencerles de que no es necesario forzar las medidas que defiende el ministro de Industria, José Manuel Soria, para introducir mayor competencia en las gasolineras y, por tanto, llegar tan lejos como propone la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

En el caso concreto del PSOE, estas conversaciones de Juan Moscoso y Manuel de la Rocha con Repsol revisten cierta peculiaridad, ya que su partido se ha opuesto a la entrada de representantes en el regulador y, por tanto, a poder influir en las decisiones que afectan a todos los sectores empresariales. Se trata de una forma de actuar que algunos parlamentarios socialistas no dudan en calificar de "incoherente".

El PSOE negocia con las empresas, pero se niega a entrar en el regulador

Lo que está en juego ahora en la Ley de Hidrocarburos, entre otras cosas, es de qué margen dispondrá para aumentar la competencia la red de gasolineras que tiene que renegociar sus contratos con la petrolera cuando las instalaciones están gestionadas por un tercero. En ocasiones, Repsol ha impuesto contratos leoninos, tanto en su duración como en su contenido, que han dejado a las gasolineras escaso margen de maniobra para competir en precios y han frenado su reducción cuando el barril de crudo ha estado en caída libre.

El regulador ha enfatizado en numerosas ocasiones que la existencia de contratos de suministro al por menor en exclusiva ha sido una de las principales barreras de entrada y expansión de operadores en España y que las restricciones contractuales limitan la competencia en el sector.

Según la nueva regulación que ampara el Gobierno para los contratos de suministro en exclusiva entre las petroleras y las gasolineras, la duración máxima de éstos será de un año y no podrán contener cláusulas exclusivas que incidan directa o indirectamente en el precio de venta al público del combustible. El problema es que se establecen salvedades cuando la gasolina es vendida desde instalaciones propiedad de las petroleras. Estas son, precisamente, las cortapisas que propone eliminar el PSOE en una de las enmiendas que defenderá el próximo martes en el Congreso con el fin de “posibilitar la aplicación efectiva de la normativa de defensa de la competencia en la distribución minorista de carburantes”.

Los socialistas asumen buena parte de los criterios de la CNMC

Según explica el portavoz del Grupo Socialista de Industria y Energía, José Segura, la posición del PSOE se inspira en los criterios esenciales mantenidos hasta ahora por la CNMC, pues los planes del Gobierno no promueven, en su opinión, la competencia efectiva en el mercado de la distribución de carburantes de automoción. El regulador ha defendido la modificación de estas reservas “para reforzar la seguridad jurídica de la reforma” y eliminar elementos de incertidumbre.

Fuentes de Repsol señalan que la interlocución mantenida con los grupos parlamentarios para abordar la Ley de Hidrocarburos “es la habitual en estos casos”.

Ahora está en manos del partido en el Gobierno, que goza de mayoría absoluta, la introducción de medidas más agresivas contra el cártel petrolero, en línea con las ideas defendidas por Clara Guzmán, la responsable de la Comisión de las Gasolinas creada por Industria, conocida en el sector por su firme posición a favor de una mayor competencia en los precios.

Si Repsol, Cepsa y BP, las tres grandes, pueden seguir imponiendo los precios del combustible a las gasolineras que no son de su marca utilizando las vías que mantiene abierta la norma, las prácticas anticompetitivas seguirían produciéndose.

Precisamente, la CNMC ha multado recientemente a Repsol, Cepsa, Disa, Galp y Meroil por diferentes infracciones graves contra la competencia, entre las que se incluye la imposición de precios al combustible que sirven algunas de ellas a gasolineras con otra marca.

Según las fuentes consultadas, es vital para la introducción de mayor competencia que las petroleras no puedan imponer los precios del combustible y límites en los descuentos en el PVP a las estaciones de servicio, tal y como ha recomendado la CNMC.


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