Economía

Los préstamos y depósitos extranjeros por fin crecen tras perder 140.000 millones en 3 años

Pese a la marcha de inversiones foráneas en bonos y acciones durante los últimos cuatro meses, la entrada de capital extranjero en la forma de préstamos y depósitos explica buena parte de la mejora de la economía española.

Los préstamos y depósitos que los extranjeros conceden al conjunto de la economía española han retornado a cifras positivas después de haberse perdido unos 140.000 millones de euros entre 2011 y 2013, los años de fuga de capitales.

Tal y como puede comprobarse en la tabla a continuación en la columna 11, entre enero y octubre de 2014 la variación neta de préstamos y depósitos de extranjeros aumentó en 32.803 millones tras tres años consecutivos de salida de fondos, un hito que sin duda contribuye a explicar el giro de 180 grados registrado durante 2014 en la economía española.

En el siguiente cuadro facilitado por el Banco de España se detalla la cuenta financiera, que básicamente contabiliza lo que presta y lo que le prestan a la economía española (lo que le prestan se recoge en las VPN o Variaciones Netas de Pasivos). A grandes rasgos, la cuenta financiera se compone de cuatro capítulos: las inversiones directas como aquellas destinadas a abrir una fábrica o comprar un activo inmobiliario; las inversiones en cartera como bonos o acciones; otras inversiones que sobre todo son préstamos y depósitos; y las posiciones del Banco de España.

En los momentos de mayor preocupación sobre las finanzas del Reino de España, el Banco Central Europeo suplió la falta de fondos financiando directamente a las entidades españolas como se puede apreciar en los ejercicios 2011 y 2012 de la columna 15, en la que se reflejan las posiciones del Banco de España frente al Eurosistema. Sin embargo, tan pronto como Mario Draghi garantizó la unidad del euro, el acuciante problema de la falta de financiación remitió y los bancos españoles pudieron comenzar a devolver el dinero prestado como se puede observar ya en el 2013.

A partir de ahí, los capitales foráneos regresaron, impulsando decisivamente la recuperación de la economía española. Si se examina la columna 8, el saldo de inversiones de cartera ya ascendió a un incremento de 28.571 millones en 2013, frente a las pérdidas de 51.645 millones en 2012 y 68.194 millones en 2011. Y en lo que va de año hasta octubre el balance de las inversiones en bonos y acciones sigue siendo positivo y ha aumentado en 20.121 millones.

Sin embargo, tal y como adelantó hace unos días Vozpópuli, en los últimos cuatro meses han aparecido algunas sombras. Entre julio y octubre, 23.449 millones que se encontraban en bonos, acciones y productos cotizados han abandonado España, prácticamente la mitad de todo lo que salió en 2012. ¿Y a qué obedece semejante repliegue de los capitales foráneos? Pues probablemente se deba al comportamiento de la bolsa provocado por el agotamiento de las rentabilidades en España, si bien algunos expertos también señalan el clima de incertidumbre que pueden haber generado fenómenos como el de Podemos o los movimientos independentistas en Cataluña.

Por otra parte y como ya hemos apuntado al comienzo del artículo, los créditos y depósitos de extranjeros por fin crecen tras cuatro años de obligado desapalancamiento en el sector privado. Se trata principalmente de financiación interbancaria. Pero sobre todo ésta se ha disparado en los dos últimos meses. Entre septiembre y octubre, el saldo crece en 33.157 millones, un hecho que probablemente tiene que ver con que las medidas del BCE hayan finalmente reanimado el crédito entre los bancos.

Respecto a las inversiones extranjeras directas, el saldo neto de éstas aguantó bastante mejor que otras rúbricas de la cuenta financiera. Aunque retrocedió hasta los 19.191 millones de saldo positivo en 2012, éste luego se restableció en 2013 y sumó en total un neto de 31.432 millones. No obstante, éstas inversiones directas recogidas por el Banco de España no suponen la mejor forma de discernir el comportamiento de la inversión productiva que abre fábricas y negocios y, por consiguiente, crea empleos. Para ello, se antoja mejor detallado el Registro de Inversiones Extranjeras del Ministerio de Economía, el cual no contempla ni las inversiones inmobiliarios por debajo de los 3 millones de euros ni los dineros que se mueven por meros motivos fiscales y que por lo tanto no se destinan a la puesta en marcha de una inversión productiva. De acuerdo con la información ofrecida por ese registro del Ministerio de Economía, el balance de la inversión productiva sube un 20 por ciento en los los tres primeros trimestres de 2014, desde los 6.798 millones a los 8.182 millones.

Así las cosas, la vuelta del capital extranjero ha sido una de las principales bazas en las que se ha apoyado la recuperación de la economía española. La mejora anotada en los préstamos y los depósitos de extranjeros representa una señal de confianza en su solvencia. La mejora de la inversión productiva indica unas perspectivas de crecimiento al alza a medio y largo plazo. Y tan sólo nos queda la duda del deterioro sufrido en los últimos cuatro meses en las inversiones de cartera, mucho más volátiles, más fáciles de deshacer y, por tanto, bastante sensibles a los riesgos a corto plazo.


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