Economía

España busca la cuadratura del círculo: conseguir otro rescate sin dinero

Guindos busca convencer a los alemanes de que no hacen falta más fondos para España y que basta con la ayuda del BCE comprando deuda en el mercado secundario. El ministro intenta así evitar mayores condiciones.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, en la Asamblea del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial en Tokio
El ministro de Economía, Luis de Guindos, en la Asamblea del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial en Tokio EFE

España pedirá el rescate… pero no cogerá el dinero, eso le transmitió el lunes el ministro de Economía, Luis de Guindos, a algunos corresponsales de medios económicos el lunes.

Merkel tiene elecciones el 27 de octubre de 2013. Así que le gustaría evitar mayores inyecciones de ayuda a los países de la periferia. Si España pide el rescate, ¿quién le asegura a la canciller que no viene después Italia? ¿Y con más de media eurozona intervenida cuánto tiempo será sostenible la unión sin que Alemania ceda y respalde toda la deuda de las economías del sur de Europa?

Por eso, en Berlín quieren atrasar todo lo posible cualquier salvamento. De hecho, Merkel ya ha agrupado en una todas las votaciones del Parlamento para aprobar los últimos desembolsos de ayuda (Grecia, Chipre y España). De esta forma, aleja la erosión que podría suponerle el constante goteo de rescates debatidos en el Congreso.  

De modo que la solución de Guindos puede ser del agrado de los alemanes ahora que negocian de cara al próximo Consejo Europeo del 18 y 19 de octubre. Sin embargo, ¿cómo se consigue la alquimia de tener un salvamento sin fondos? Basta con que el BCE saque el bazoca y amenace con que comprará deuda española para intimidar a los mercados y así reducir la prima de riesgo, argumentan muchos miembros del Gobierno.

Y ponen como ejemplo el rescate bancario: hasta el momento en que éste se solicitó, las preocupaciones se centraban en las entidades españolas y cómo éstas podían terminar arrastrando al Estado si se derrumbaban. “El rescate bancario ha logrado que el sistema financiero español ya no sea el problema sin que ni siquiera nos hayan dado el dinero. Incluso la apelación al BCE se ha reducido”, explicaba una fuente próxima al Ejecutivo.  

Sin embargo, para que el BCE acuda al auxilio España es condición necesaria que abra una línea de rescate con el fondo permanente europeo, el Mede, y por lo tanto suscriba un nuevo memorando, justo lo que conllevaría una condicionalidad importante.

Sólo que ahora Guindos intenta convencer a los germanos de que como no va a emplear los fondos, entonces evidentemente no hace falta que le impongan condiciones más allá de las ya establecidas para el déficit y las reformas estructurales.

Tras los salvamentos fallidos de Portugal y Grecia, el mismo FMI se ha replanteado la estrategia. “España es demasiado grande para que se haga otro experimento. Cada vez está más extendida la idea de que hay que concederle un poco más de margen”, comenta un miembro del Ejecutivo.  

A este ritmo, algunos incluso se atreven a aventurar que se puede anunciar una y otra vez que llega el rescate… para así aplazarlo. Es verdad que cada vez que se insinúa que el salvamento se encuentra a la vuelta de la esquina, los inversores se tranquilizan, consideran que así la financiación de España está asegurada y hasta los mercados lo celebran al alza. En esta particular versión de Pedrito y el Lobo se trataría de resistir hasta que Italia también entre y, entonces, en Berlín se vean obligados a considerar una solución global para las dificultades del euro.

Antes de los Consejos Europeos, los mercados solían presionar. Pero este proceso por el momento se ha calmado. Hay cierto optimismo respecto a que todos los países europeos han acordado dar más pasos hacia la integración.

En cualquier caso, los alemanes ya le están viendo las orejas al lobo y se muestran más receptivos. Algunas fuentes de Bruselas subrayan los últimos movimientos del titular de Finanzas germano, Wolfgang Schäuble. Éste ha exigido que el nuevo tratado que se suscriba para avanzar en la unión contemple la creación de un ministro de Finanzas único con poderes para vetar los presupuestos nacionales. Según dichas fuentes, este movimiento se interpreta ahora como el reconocimiento implícito de que el Ejecutivo alemán debe dar más pasos hacia la unión… si de verdad quiere evitar poner más dinero sobre la mesa.


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