Economía

El rescate bancario continúa: el Estado desembolsa en septiembre otros 767 millones por Catalunya Caixa

Las réplicas del terremoto financiero siguen haciéndose notar en las arcas del Estado. El Ejecutivo hizo frente en septiembre a las pérdidas generadas por la venta a Blackstone de las hipotecas tóxicas de Catalunya Caixa. Estas garantías ascienden a 767 millones y suponen un impacto en el déficit público equivalente al 70% de lo que el Estado recibirá a finales de año por la venta del 7,5% de Bankia.

El Gobierno ha tenido que hacer frente a 767 millones de euros en pérdidas por las hipotecas tóxicas de Catalunya Caixa que se vendieron al fondo estadounidense Blackstone, según confirmaron a Vozpópuli fuentes del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob).

El terremoto financiero parece no acabar nunca. Y las réplicas siguen notándose en las maltrechas arcas del Estado. En el informe mensual de la Contabilidad Nacional del mes de septiembre, figura en el capítulo de ayudas a la banca una nueva aportación por valor de 767 millones de euros. Sin más explicaciones. Otro desembolso más para financiar el rescate bancario justo cuando parecía que la factura ya se había cerrado y sólo quedaba recoger los beneficios fruto de las participaciones que tiene el Estado en las entidades financieras intervenidas.

¿Y a qué corresponden exactamente esos 767 millones? Para poder vender Catalunya Caixa, el Gobierno tuvo que adecentar sus cuentas y limpiar el balance de una serie de productos tóxicos. Entre ellos se encontraba una cartera de hipotecas subprime que se vendieron al fondo de capital riesgo Blackstone. A cambio de que la firma estadounidense se las quedase, el Frob se comprometió a garantizar de inicio hasta 572 millones de pérdidas. Sin embargo, el contrato de compraventa contemplaba además la posibilidad de que el Estado también se hiciese cargo de una serie de contingencias que pudieran aflorar más adelante. Y así ha sido. Según explican fuentes del Frob, finalmente han aparecido otros 200 millones más de minusvalías. Y precisamente eso ha hecho que en septiembre la Administración Pública se anote en sus cuentas un total de 767 millones, tal y como se puede comprobar en la siguiente tabla de inyecciones financieras publicada por la Intervención General del Estado.

¿Y a cuánto ascenderá el rescate de la caja antes presidida por Narcís Serra? BBVA ha adquirido Caixa Catalunya por una cantidad que podría oscilar entre los 600 millones y los 1.187 millones de euros, dependiendo de cuántas pérdidas se afloran por un conjunto de rúbricas como las preferentes, los swaps, las cláusulas suelo o algunas valoraciones de activos. Dicho esto, a la espera de conocer cuánto abonará finalmente BBVA por la caja catalana, el salvamento de Catalunya Caixa ha costado por el momento al contribuyente unos 12.791 millones de euros. Es decir, pague lo que pague BBVA, la factura no bajará en ningún caso de los 11.500 millones de euros.

Este nuevo agujero en Catalunya Caixa se come casi el 70 por ciento de los ingresos que espera cosechar el Ministerio de Economía a finales de año por la venta del 7,5 por ciento de Bankia. El lote que se vendió de la entidad presidida por Goirigolzarri obtuvo unos 1.300 millones que ahora mismo todavía se encuentran en el balance de la matriz BFA.

En lo que llevamos de crisis, las inyecciones de dinero público con efecto en las cuentas del Estado han alcanzado los 50.261 millones de euros. De ellos, al menos 25.000 millones nunca se podrán recuperar porque se corresponden con ayudas concedidas para sanear activos deteriorados.

En lo que llevamos de crisis, las inyecciones de dinero público con efecto en las cuentas del Estado han alcanzado los 50.261 millones de euros.

Dentro de estas cantidades a fondo perdido, se contabilizan los cerca de 12.000 millones de Catalunya Caixa, los 8.300 millones de NovaCaixaGalicia, los 5.500 millones del Banco de Valencia y los 245 millones del Banco Gallego.

Por otra parte, el Ministerio de Economía aún mantiene participaciones en BMN y Bankia. En la primera se han inyectado unos 1.600 millones de euros en bonos convertibles también conocidos como cocos, por los que se logra una rentabilidad del 8 por ciento anual. Pero difícilmente se podrá conseguir más por el dinero puesto en esta entidad. La apuesta fuerte de Guindos consiste más bien en aguantar en Bankia para poder recuperar los 22.000 millones inyectados con algo de beneficio. No obstante, la primera venta del 7,5 por ciento apenas ha recogido ganancia alguna. 


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